Balonmano | Copa Europea
El Guardés conquista su escalera al cielo
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Ceciclia Cacheda anotó el pasado domingo ante el Sporting La Rioja su tanto número 1.000 en División de Honor. Un millar de dianas en 309 encuentros. El primero queda lejos, allá por el 10 de septiembre de 2011, todavía en edad juvenil y con la camiseta del Balonmán Porriño. “Era el primer partido en casa tras el ascenso y contra el Rocasa. Íbamos perdiendo de poco y Abel Estévez me pidió que entrara en el campo y que me jugase el uno para uno con fuerza. Fue lo que hice”, describe la ahora central del Guardés.
Aquel día mágico no soñaba estar tantos años en la élite del balonmano español. “No podía ni imaginarlo. Más que los goles, me quedó también con el número de partidos que llevo, que son 309. Tuve temporadas de marcar muchos, pero mi trabajo tiene que ir más pensado a que el equipo funcione en ataque”, admite la central dezana, una jugadora que siempre fue determinante de cara a la portería, pero que sabe que dotar de fluidez al ataque es algo clave para su puesto.
Así, a los 30 años, vive un buen presente asentada en un Mecalia Atlético Guardés que está establecido en las primeras posiciones de la División de Honor. “Nunca pensé que podía ganar una liga regular como hicimos el pasado año”, admite y señala sobre el presente que “nos encontramos en un momento de acoplamiento porque el equipo cambió, sobre todo, en la primera línea. Llegaron varias compañeras nuevas y las estoy conociendo y adaptandome a su juego, que es algo básico para una central. Poco a poco, los vamos haciendo y creo que se está notando una mejoría partido a partido”.
Me acuerdo del primero, fue ante el Rocasa en un uno contra uno que puede superar”
Ahora no es momento de la selección. Tuve opciones cuando estaba dentro del Objetivo 2021, pero me lesioné la rodilla"
El tanto 1.000 llegó en un encuentro con victoria, pero aquella primera diana la anotó en una derrota. En ese caso, ante el Rocasa Gran Canaria (20-24), una formación que continúa en la División de Honor. “Era de los equipos más duros y, a día de hoy, lo sigue siendo. En ese Porriño éramos casi todas debutantes en la categoría y yo creo que era la más joven porque estaba en el primer año juvenil. Alguna más entrenaba con el primer equipo, pero fui yo la única a la que llevaron para ese partido”, relata con claridad Cacheda. Eso sí, entre las muchas compañeras, estaba Estela Doiro, la guardesa que milita en el Málaga, y que “ya veías que era una jugadora de mucha proyección”. En gran parte, resultó mentora de la lalinense.
“Me pasó el dato mi compañera Carme Castro y lo primero que pense fue: voy mayor”, admite Cecilia Cacheda sobre los 1.000 goles, pero después aclara que “la retirada es algo que siempre está ahí, que se puede llegar a pensar, pero todavía no la contemplo. Me encuentro con ganas, sobre todo a nivel mental, que es lo más importante, y el físico me va respondiendo. Dudas algo más cuando llegan problemas físicos, pero estoy bien”.
Es la realidad de una jugadora que se encuentra asentada en A Guarda, en un buen contexto deportivo y personal y que, en todo caso, recuerda que alcanzó estos números pese a que “tuve lesiones graves, especialmente la de la rodilla, que llegó cuando estaba muy bien, en una temporada que iba como máxima goleadora de División de Honor”. Precisamente, en aquellos tiempos estaba en la órbita de la selección española, que pudo ser su gran asignatura pendiente. “Iba a las concentraciones del Objetivo 2021, estaba en ese grupo de futuro, pero llegó esa lesión de rodilla y, después, ya no volví a entrar”, relata.
Por ello, a los 30 años, ya sabe que la posible ventana de oportunidad quedó cerrada, ya que “ahora están con una renovación para crear un grupo de futuro. Es lo normal”, expresa Cecilia Cacheda y, además, señala que “tampoco creo que me viniera bien. Seguramente, a estas alturas, tener que ir a concentraciones y viajes no me permitiría rendir como lo estoy haciendo en el Guardés”
La lalinense golea desde 2011 y camina hacia los 15 años en División de Honor. Nadie sabe el límite. Eso sí, “otros 1.000 no los veo”, admite entre risas.
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