Miguel Méndez: “Mi primer título, la Liga con el Celta, es el que más recuerdo”

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El entrenador vigués, campeón de la Euroliga por cuarta vez, la primera con el del Fenerbahce, ganó 49 de los 50 partidos que ha dirigido con el club turco

El técnico olívico pide cabeza durante la final de la Euroliga.
El técnico olívico pide cabeza durante la final de la Euroliga. | FIBA

No hay un currículum como el de Miguel Méndez (Vigo, 1967) en el deporte de esta ciudad. Simplemente, no existe. El alquimista del baloncesto lleva todo el siglo XXI ganando títulos en 5 clubes y 4 países distintos desde sus inicios en el Celta, que siempre tiene presentes. El pasado domingo levantó en Zaragoza su cuarta Euroliga para rubricar una temporada perfecta con el Fernerbahce. Pero el técnico olívico siempre tiene hambre y ya piensa en la selección española y el Mundial que hoy celebra su sorteo. “Tengo un trabajo de 12 meses”, bromea.

¿Cómo vivió esta cuarta Euroliga?

Después de acabar la Liga, paramos once días. Nos dio tiempo a descansar y prepararnos bien, aunque llegamos con la duda de falta de ritmo. Pero, si no es por una razón, los entrenadores nos quejamos por la otra. Tratamos de adaptarnos a la situación y salió bien. Fue especial por jugarla en España y con mucha gente. Muy buena organización, además. Tuvo un sabor diferente a las otras.

¿Hay algún título que sepa mejor que una Euroliga?

No me lo planteo así. Vamos haciendo cosas, todas diferentes porque son en países distintos y equipos diversos. Esto requiere una adaptación al medio y trabajar de manera propia en cada sitio. El punto positivo es poder ganar títulos en cuatro países y cinco clubes. Eso da riqueza, pero no me fijo especialmente en uno u otro. Quizá el primero, esa liga con el Celta, porque es el que más recuerdas. Te pone en el disparadero de tomar muchas decisiones y cambia la perspectiva de la vida profesional.

El equipo ganó los cuatro títulos en juego. Temporada perfecta.

Hace un año llegué para jugar la final de la Liga del 2025 y, desde entonces, he dirigido 50 partidos al Fenerbahce. Hemos ganado 49 y perdimos solo uno.

¿Es tan superior su equipo como parece desde fuera?

Siento que tenemos un quinteto superior al resto, pero creo que el equipo no. Cuando me dicen que es una constelación de estrellas, no estoy de acuerdo. Lo hubiera sido si estuvieran aquí las jugadoras que, por una razón u otra, no llegaron. Por eso, cuando entraba la gente del banquillo nos igualábamos con los demás.

“Siento que tenemos un quinteto superior al resto, pero equipo no; el Ekaterimburgo sí que era una constelación de estrellas”

¿No es el mismo nivel que su Ekaterimburgo tricampeón?

En absoluto es comparable. Está a larga distancia con la plantilla que tuve allí. Aquello sí era una constelación de estrellas, capaz de competir para ganar la WNBA. Eso sí, aquí tengo un quinteto muy potente.

¿Cómo se dirige a una plantilla con tanto salto de nivel en la rotación?

Ha sido un año diferente. Hemos pasado por muchos problemas. El último, con Kayla McBride, que es una de nuestras mejores anotadoras. Se rompió el tímpano volando a Estados Unidos y allí se tuvo que quedar. Lo arreglamos con la presencia de Breanna Stewart, que a pesar de llegar con poco tiempo para adaptarse, nos ha dado un empujón mental, moral y anímico muy importante. Y después, la jugadoras turcas han dado un paso adelante notable desde la baja de Kayla. Tanto Uzun como Cakir, sobre todo, nos han dado muchísimo en esta parte final de la Liga y en la Euroliga. Aunque era una rotación de 8 jugadoras, competimos muy bien.

¿Qué balance deportivo y humano hace de esta primer curso completo en Estambul?

Una temporada extraña, con mucho cambio. Contamos con bastantes jugadoras de WNBA y como no venían hasta octubre y noviembre, trajimos a temporeras para que nos ayudasen un par de meses. Luego se fueron unas, volvieron otras. Hemos ido cambiando roles cada poco tiempo, tratando de ajustar las situaciones del equipo prácticamente cada 8 semanas. Y en un club con la presión de ganar como es el Fenerbahce, ganamos la Supercopa en diciembre, la Copa en enero y así sucesivamente. Fue una campaña muy exigente, con la sensación de vivir cambios constantes, pero hemos competido muy bien siempre.

Emma Messeman sumó su séptima Euroliga. Nadie tiene más.

Junto a Alba Torrens, la jugadora con la que más títulos he ganado. La he disfrutado en Ekaterimburgo y ahora aquí. Tenemos una buena conexión tanto dentro como fuera de la pista. Un enganche especial. Se lo merece todo porque hace mejores a las demás. Igual que Alba, que tiene 6 Euroligas y a la que ha superado. Es una marca muy difícil de igualar porque significa estar muchos años al máximo nivel.

Y a nivel ciudad, ¿qué le ha parecido Estambul?

Tremenda. Es muy, pero que muy grande. Nosotros residimos en la parte asiática, donde está el barrio de Fenerbahce. Vivimos muy cerca del pabellón y vamos andando a entrenar. La zona turística, con la Mezquita Azul, Santa Sofía, la torre Galata y demás, está en la parte europea. Algún día de descanso nos acercamos, especialmente cuando tienes visita de familia y amigos. Es un lugar increíble, con muchos ambientes diferentes para perderte. Una de las mejores ciudades del mundo, sin discusión.

¿Ya tiene el chip de selección?

Mañana (por hoy) es el sorteo de la Copa del Mundo de septiembre. Entramos en un nuevo escenario para el baloncesto europeo porque muchas jugadoras se van a la WNBA. También españolas. Seis, por ahora. Eso choca con la preparación en agosto y hay que darle una vuelta a cómo se habían hecho las cosas hasta ahora. Ya estamos con ello y a finales de semana iré a Madrid. No digo para empezar a trabajar, sino para seguir trabajando porque tengo un trabajo de 12 meses.

“Mi información es que cuentan con Raquel (Carrera) en la WNBA; creo que le reservan un puesto”

¿Qué espera de ese Mundial?

Es una competición muy interesante. Vuelves a enfrentarte con todas las potencias del mundo, como en los Juegos Olímpicos. Además de a Francia, Bélgica, la emergente Italia y Alemania, que será local, te mides a Estados Unidos, Australia y China. Es un nivel altísimo. Seguiremos dándole experiencia competitiva a nuestro equipo joven y trabajaremos para conseguir el puesto más alto posible.

¿Qué recorrido le ve a Raquel Carrera en la WNBA?¿Se quedará?

Cualquier cosa puede pasar, pero mi información es que cuentan con ella. Se han documentado y a mí me preguntaron durante el año. Incluso una semana antes del draft. Y te puedo decir que NY Liberty tiene mucho interés. Es una franquicia muy potente, aspirante al título, y tienen una alta opinión sobre ella. Creo que le van a reservar un puesto.

Otra española allí será Awa Fam, número 3 del draft.

Hay muchas expectativas en ella, pero es un caso distinto al de Raquel. Está en formación. Piensa en alguien como Caitlin Clark, que es una estrella pero acaba de debutar con la selección, llega a la WNBA con 24 años. Awa tiene 19. Tiene que trabajar mucho, poner el foco en disfrutar de la competición, pero también en continuar con su formación.

Ha fichado por Project B. ¿Qué le parece esta iniciativa?

Soy un poco escéptico. No sé qué puede traer el Project B al panorama del baloncesto. Habrá que esperar y ver qué quieren hacer y cómo lo van a llevar a cabo. Está claro que le va a quitar jugadoras a las ligas porque está apoyada económicamente por grandes firmas y hay mucho dinero ahí. Son decisiones personales y cada una decide el contrato que quiere tener, pero como competición me genera dudas. Entrenar unas semanas, competir entre ellas y luego cada una a su casa para trabajar a nivel individual antes de volver a otro destino en esa itinerancia por Europa, por América y por Asia.

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