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Miguel Méndez tiene 10 títulos de Liga, 6 Copas, 8 Supercopas, 4 Euroligas, 2 platas continentales y, ahora, un bronce Mundial. Más de una treintena de galardones al máximo nivel. Y ayer sólo pensabe en llegar a casa y ponerse “el traje de padre y de marido”.
Tantos éxitos, tantos títulos, tantas medallas…. ¿Ésta es especial porque es un Mundial o por algo más?
Todas son especiales, porque todos los éxitos llevan detrás mucho trabajo, momentos de presión y momentos de tensión. Es verdad que éste es mi primer Mundial sénior y el algo chulo. Y además el escenario de prepararlo sin cinco jugadoras, que llegan al final, de tener que ir improvisando sobre la marcha… Todas esas claves diferentes que, he de confesar, me gustan. No me gusta repetir. Pero no deja der ser difícil y mucho de darle al coco.
Con su experiencia, ¿la élite de este deporte está en las selecciones o en la competición de clubes?
Élite es todo. Los Juegos, los Mundiales… Es tope. Los clubes a nivel europeo es otra cosa y Estados Unidos es Estados Unidos. Son las tres élite.
Centrados en el Mundial. ¿Lo de Mali fue un toque de atención?
No. Cada partido es diferente. Habíamos acabado de jugar el día anterior a las ocho y media, no cenas hasta las diez y pico, te vas a la cama y es difícil dormir. Y al día siguiente, sin ningún entrenamiento ni paso previo, ya vamos a competir y a las nueve de la mañana estamos en el pabellón. Fue un partido en el que nos costó entrar por esas circunstancias y Mali jugó muy bien y metió muchas. Nos ganó y nos llevó al último partido de la fase de grupos con el cuchillo entre los dientes porque perder de uno era irse a casa y ganar de uno era ser primeras. La primera prueba de fuego.
Varias finales. Pero el equipo, pese a irse renovando, es muy maduro.
Hay jugadoras que ayudan. Las Alba, Mariona, Cazorla, que se mueven en esa frontera de los 30 años, y las del siguiente peldaño ayudan a que las cinco más jóvenes vivan el campeonato con control en el vestuario. Es un grupo que ha resultado muy equilibrado.
En el definitivo no estuvo María Araújo. Pero la preparación tiene varios casos como el de ella, claves en ese trabajo.
Ha sido fundamental el grado de compromiso que han mostrado esas jugadoras. Llegaron 16 el 4 de agosto sabiendo que sólo había 7 plazas disponibles porque las 5 que vendrían de la WNBA tenían la plaza asegurada. Es un compromiso para prepararse ellas, pero también para preparar a las otras. Destaco mucho la profesionalidad de estas jugadoras y espero poder contar con ellas en próximas concentraciones.
Volviendo al campeonato, el partido ante Estados Unidos se escapa en el último cuarto…
Bueno. Yo creo que se escapó antes. En la primera parte, cuando nosotras estábamos jugando mejor, las teníamos más controladas y estaban más en ‘shock’ por nuestro juego de equipo, nuestra velocidad de balón y nuestra lucha, tiraron 27 tiros libres. Eso les permitió llegar igualadas al tercer cuarto. Yo creo que si nos hubiésemos puesto por delante en esos momentos, con, bueno, un arbitraje…, digamos, más normal dentro de los parámetros más normales, pues quizás podríamos haber empezado mejor ese último cuarto. Lo siento como una ocasión perdida. Hay que aplaudir lo que hicieron las jugadoras ante varias de las mejores del mundo, pero nuestro momento de forma y nuestro grado de confianza era tal que lo veo como una oportunidad perdida.
¿Sigue doliendo que el arbitraje tienda a ayudar a Estados Unidos en estas citas?
A mí me pareció muy injusto. Puede haber arbitrajes más o menos meticulosos con los contactos, pero los contactos que se pitan en un lado se deben pitar en el otro. Hubo un momento en el segundo cuarto en que íbamos 24-0 en tiros libres y acabamos la primera parte 27-4. Es una diferencia muy grande sobre todo para un equipo tan directo tan vertical y tan corredor como el nuestro. Si fuésemos un equipo diferente, a lo mejor tendría un pase. Pero no es el caso.
Lo más positivo es haberse recuperado para la pelea por el bronce. Era importante acabar con medalla.
Sí, acabar el campeonato ganando. Era algo que nos merecíamos, aunque todos los equipos que están ahí hacen méritos. Pero las jugadoras hicieron un ejercicio de responsabilidad tremendo para cambiar la clavija de cara a un partido que no era fácil ante una Alemania muy potente que en cuartos superó a Bélgica y que contaba con el ánimo de miles de personas. Otra vez mucha presión. Demostramos mucha madurez y muchas ganar de ganar, yendo a por el partido desde el primer momento.
Un par de nombres propios. Raquel Carrera, a la que en Vigo se quiere mucho.
Dentro de lo que es nuestro juego de conjunto, que es sagrado para nosotros, Raquel es importante porque suma constantemente. Suma mucho en lo que se ve y en los intangibles. Es básica para nosotros.
Y Alba Torrens, también de pasado céltico y con esa duda de si dejará la selección.
Espero que no. Es una jugadora que, estando en plenitud, ha conseguido ser MVP de todas las competiciones que disputaba y ser una estrella en cada equipo por el que pasó y ha sabido acoplarse a otro rol diferente y está preparada cuando se la necesita. Ha sido fundamental y ha demostrado con creces que su inclusión en la convocatoria es buena. Para mí es una jugadora sagrada hasta que ella decida lo contrario.
Y el tercer nombre, Miguel Méndez. ¿Qué se plantea ahora a nivel de selección y en el futuro inmediato?
Tengo contrarto hasta 2028 con la selección. Y me planteo… Lo único que me planteo es llegar a casa, ponerme el traje de padre y de marido, ir a la compra, cocinar, llevar a mi hijo al entrenamiento e ir a buscar a mi mujer a su trabajo.
Amén.
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