Mezcla de símbolos y de emociones hasta el desenlace.
El paseo de Corredoira de Tui y la localidad de Valença sirvieron para que portugueses y españoles compartieran espacio y banderas
Banderas rojigualdas y rojiverdes en los mismos edificios, en los balcones y en las calles. Tanto en Valença como en Tui. Si bien en cada una de las localidades predominaba el aficionado autotóctono, en las calles la competencia era máxima. Aunque más que rivalidad debe entenderse con armonía.
Como dos vecinos, uno del Celta y otro del Deportivo que son capaces de unirse para ver el partido y tomar un tentempié. Españoles y portugueses a ambos lado del Miño parecieron entender lo que debe significar el fútbol, la afición y el disfrute del deporte.
Cada uno lo vivía como podía, aparecieron los tímidos cánticos en el Paseo de Corredoira y también los temblores cuando Ronaldo falló su ocasión. Unos veían el partido en sillas, otros sobre maceteros, los de más allá torcían la cabeza para discernir la pantalla entre los árboles y alguno que otro se quedó con la pintura en el bello rostro y la bufanda en la cintura de la chica rubia al lado del árbol.n
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