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El Balonmán Cangas pule al pivote William Thompson, de 17 años, que ya debutó en Asobal en esta campaña tras llegar desde el Roquetas almeriense hace temporada y media
William Thompson destaca en Cangas con sus dos metros y su piel oscura. A los 17 años, en medio de una clase de segundo de Bachillerato, muchos podrían pensar que es el hijo o nieto de algún marinero embarcado en la localidad tan ligada al mar como la morracense. Pero no puede existir nada más lejano a la realidad. El joven es almeriense, llegado desde Roquetas y nada tiene que ver su estancia con la profesión de sus padres. Es su propia dedicación. Juega a balonmano. Lo incorporó el Cangas hace año y medio en la búsqueda de un pivote con proyección porque no encontraba uno en sus categorías inferiores. “Tras un torneo de la selección española, me llamó Nacho Moyano y me pidió el teléfono de mis padres”, rememora el deportista. El contacto fructificó y pocas semanas después, el joven estaba a orillas de la Ría de Vigo. “No sabía qué pensar cuando me lo propusieron, pero mis entrenadores me comentaron que era una buena oportunidad si quería dedicarme al balonmano”, describe. Eso sí, conllevaba un desplazamiento largo, a la otra punta de España, para un joven de 16 años: “Decidí mudarme, pero no deja de ser algo surrealista que un club de la otra punta de España me quisiera”.
Hablaron conmigo y, cuando vi dónde estaba Cangas, hasta pensé que se habían equivocado, pero no”
Voy a clase hasta las 14:10 y a las 15:30 ya estoy en el pabellón para el vídeo, entreno y a la noche vuelvo”
Jugué más en defensa que en ataque, atrás es el lugar en el que me siento más cómodo”
Como haría cualquier otro joven de Roquetas de Mar, tuvo que buscar Cangas en el mapa y “me di cuenta que no podía haber otro sitio más lejano”, advierte con un punto divertido. Eso sí, tras año y medio en territorio cangués explica que “el club tenía todo preparado y la gente es muy amable. Me trata genial”. Y, por supuesto, pronto conoció lo que es pertenecer al equipo con el ambiente especial de balonmano que se vive en O Gatañal y en todo el municipio. “No había visto vivir a la gente el balonmano como lo hace aquí. El balonmano lo es todo, Cangas parece estar hecho para él…”, continúa el pivote almeriense. Admite que lo reconocen por la calle, lo que no deja de sorprenderle y rememora el debut con el primer equipo, que llegó en otoño: “Estaba un poco nervioso. Me habían contado lo que es ver el pabellón lleno, pero vivirlo es diferente. Te entra una adrenalina increíble. Cada gol lo tienes que gritar porque tienes toda la energía que te transmite la gente. Es una gran sensación”. En la actualidad, alterna los partidos del Luceros, el filial, con los entrenamientos en el primer equipo y alguna aparición bajo las órdenes de Quique Domínguez. En el caso de William Thompson destaca por sus cualidades defensivas. “Es donde más juego. En ataque también lo hago, pero en el primer equipo estuve más en defensa. Aún me quedan cosas que mejorar, pero es el lugar en el que estoy más cómodo por mi físico. En ataque, si pongo un bloqueo, me empujan un poco y ya me mueven, pero atrás sé el lugar en el que tengo que estar”, describe el pivote. Es decir, realiza una labor oscura pero que es clave para cualquier equipo de élite. Se apoya en sus 2.00 de altura, pero también en una notable movilidad para tapar huecos.
El talento del jugador lo llevó a las categorías inferiores de España, el lugar en el que lo descubrió el extécnico del Cangas, Nacho Moyano, y llegó a hacerse con la plata en el Mundial sub-17 del pasado verano como una de las piezas clave. “Me ayudó mucho jugar con la selección porque, como disputé partidos de tensión, en los que hubo nervios, cuando me volvieron a aparecer con el Cangas, lo gestioné mejor”, rememora el joven. Su proyección es notable y, en unos años, deberá hacerse con el centro de la defensa canguesa, si nada se tuerce. Mientras, lleva una vida ajetreada con instituto de mañana, vídeo y entrenamiento por la tarde, para terminar el día con regreso al estudio. “Llego bastante cansado, pero es necesario estudiar”.
Moyano: “A nivel defensivo, es uno de los jugadores de más proyección”
Nacho Moyano, exentrenador del Cangas, fue el encargado de contactar con William Thompson para cerrar su incorporación y explica que llegó por una decisión colegiada. “Nos juntamos con Adrián Pumar, que es el coordinador de base masculino. Fue una decisión de club. Estimó que había que buscar un pivote de futuro porque no veíamos en las categorías inferiores ninguno con condiciones para llegar al primer equipo. Yo, que conocía las categorías base, puse varios nombres sobre la mesa. A William lo conocía del proyecto de tecnificación de la selección. Lo vi entrenar y jugar y, además, me hablaron muy bien de él”, resume sobre el proceso.
El ahora entrenador del Anaitasuna, admite que “el club hizo una apuesta, que es arriesgada como siempre lo es en el caso de gente joven, pero teníamos claro que era uno de los jóvenes con más futuro de España. Lo que sí nos daba un poco de miedo era traer a un jugador tan joven desde tan lejos, pero el Cangas se volcó para darle todo lo que tiene y que se pudiera hacer realidad”.
Ahora, tras más de un año en Cangas, el técnico confirma sus expectativas. “Tiene que mejorar ciertas cosas, especialmente en ataque, pero a nivel defensivo es uno de los jugadores con mayor proyección de España. Pese a que lo debe evolucionar, tiene una pinta extraordinaria. Todo hace indicar que va a ser de altísimo nivel”, resume Nacho Moyano. Calidad almeriense para pulir en Cangas. Los caminos del deporte.
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