Martín de la Puente, bronce en París: “Fue mejor que mis sueños”
Juegos Paralímpicos
El tenista, feliz de estar en Vigo con su bronce, fue recibido por Abel Caballero
Sonreía Martín de la Puente al entrar en el despacho de Abel Caballero. Sonreía en su charla con el alcalde de Vigo. Sonreía al salir. Sonreía al sentarse. Y al empezar a charlar. Y al recordar los momentos buenos. Y los menos buenos. Sonreía. El tenista vigués irradiaba felicidad ayer, en su ciudad, donde pasará todo el fin de semana antes de volver a Barcelona. “Siento paz aquí”, confesaba el flamante medallista de bronce en París. Allí, en Roland Garros, hizo historia para el tenis en silla español, al conseguir la primera medalla paralímpica de la disciplina en el cuadro de dobles, junto a Dani Caverzaschi. “Una de las mejores semanas de mi vida. La voy a recordar siempre”, proclamaba.
Pero si bien la alegría brotaba de su sonrisa, en ningún momento lo hacía de forma descontrolada. Como una presa. Martín sabe regular las cantidades. Porque la vida es como el tenis. “Este éxito le da valor a las derrotas. Perder es parte del proceso. De la vida. Por eso, ni cuando pierdes eres lo peor, ni cuando ganas una medalla te tienes que pasar”, confirma el número 3 del mundo.
Su deporte es así. Todo vuelve a empezar cada semana. Tras cada partido. Tras cada punto. En esa vorágine de enero a noviembre, De la Puente no acostumbra a tener mucho tiempo para reflexionar sobre lo que le sucede. Vigo se lo da. Aunque sea un poco. “Es importante poner los pies en la tierra de vez en cuando”, explica, mientras recuerda cómo apostó su vida por el tenis y dejó su casa para irse a Barcelona. “Llegué al vestuario y pensé que esos momentos habían valido la pena”, subraya.
Aunque la medalla es el éxito tangible, Martín suma más a la lista. La ingente cantidad de felicitaciones recibida -"estoy muy agradecido", enfatiza-, ver a su familia en la grada -"es la mejor victoria que me traigo de París", destaca- o, simplemente, haber hecho realidad lo que tantas veces imaginó. “A veces nos autopresionamos, pensamos en la Copa o en la medalla y no vemos lo que tenemos delante. Soñé muchas veces que era como Rafa (Nadal) y que jugaba en la Chatrier. ¡Y lo estaba haciendo con las gradas llenas!”, proclama con brutal sinceridad. “Y lo más bonito de todo es que fue mejor que en mis sueños”, añade, emocionado.
“Los Juegos son algo distinto. Me sorprendió la repercusión", reconoce Martín, con el móvil “echando humo” estos días. Con eso en mente, recuerda lo que le dijo su entrenador en el partido de cuartos de final del cuadro individual, cuando estaba “con el culo apretado” ante Stéphane Houdet en el segundo set. “Mira dónde estás. La Chatrier llena, jugando contra un francés por meterte en semifinales de unos Juegos por primera vez. Disfrútalo”, le dijo su preparador. Algo hizo click en la mente del vigués. “Es verdad”, se dijo a sí mismo. Inmediatamente después, ganó el tercer set 6-1 y se metió en la lucha por una medalla, que finalmente no logró en ese cuadro. No importó. Había hecho de su sueño, una realidad aún mejor.
“Quería arriesgar y tratamos de presionar en la red”
La primera medalla paralímpica del tenis en silla español se dilucidó en un súper tie-break -a 10 puntos- que ejerce de set de desempate. De la Puente y Caverzaschi perdieron 4-6 el primero ante Stéphane Houdet y Frédéric Cattaneo. “Empecé muy mal, muy nervioso”, confiesa Martín. El vigués y el madrileño le dieron la vuelta a la tortilla en el segundo parcial por idéntico resultado. “Hicimos un gran trabajo”, subraya. La resolución debía darse en esa muerte súbita. “Es una lotería, pero también tiene una parte de estar sólido y otra de ser agresivo”, analiza De la Puente, que, efectivamente, marcó las diferencias mostrándose muy incisivo. “Con 7-5, vi la oportunidad de ir a buscarlo. Si lo perdía, no tenía ningún problema. Pero quería arriesgar, porque si no lo haces no ganas. Tratamos de presionar en la red. Decidí cruzarme en dos puntos seguidos y estuve bien con la volea”, rememoró el número 3 del mundo sobre el feliz desenlace (10-5).
En el cuadro individual, en cambio, Martín tuvo que conformarse con ser cuarto al día siguiente. “Estaba muerto mental y emocionalmente. Gus lo mereció más que yo”, dijo en referencia a Gustavo Fernández, el argentino con el que a veces juega dobles en el circuito. “Jugó un gran partido”, concluye el vigués, que cayó 6-1 y 6-2.
“Que un chaval me diga que empezó por mí sería lo máximo”
Incluso después de un éxito tan grande como una medalla paralímpica, Martín de la Puente se mantiene estable. Centrado. Aunque solo tiene 25 años y está en el mejor momento de su vida deportiva -es el número 3 del mundo y hace un par de meses jugó la final de Wimbledon-, ya sabe de sobra que las victorias y las derrotas van y vienen. Por eso, destaca que le gustaría poder hacer algo por el tenis en silla y por el deporte adaptado en general. Especialmente por niños y niñas con discapacidad, que puedan encontrar en el deporte un lugar en el que sentirse realizados. “En su día hubo gente que me ayudó, pero yo tampoco tuve un camino tan claro como el que ahora sí pueden recorrer los que empiezan”, reflexiona el vigués, muy consciente de la importancia de los referentes.
“Que un chaval me diga que empezó a hacer deporte adaptado porque me vio jugar, es a lo máximo que puedo aspirar”, proclama Martín con un punto de emoción palpable. Y aunque reconoce que todavía no le ha pasado y que, efectivamente, no hay ningún jugador de tenis en silla español de cierto nivel más joven que él, le encantaría que pudiera ocurrir. “Sinceramente, sería lo que más feliz me pondría”, expresa el canterano del Náutico con una madurez sorprendente para su juventud.
Por eso, no duda en postularse para echar una mano. “Si hay chavales con discapacidad que quieren hacer deporte, yo me ofrezco a ayudar en lo que haga falta. Es lo mejor que puedo hacer”, expresa De la Puente con la máxima humildad. “Pero no por la repercusión hacia mi persona, que eso es secundario. Yo solo juego a tenis, nada más. Me siento afortunado. Llegaré hasta donde llegue, pero quiero irme a dormir cada día sabiendo que puse encima de la mesa todo lo que tengo”, enfatiza el bronce paralímpico en París mientras disfruta de una pausa en su ciudad. El lunes todo volverá a empezar. Como en el tenis. Como en la vida.
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