Manolo Sanchís: “La génesis del cambio en el fútbol español está en la Quinta del Buitre”

Fútbol

El tercer futbolista con más partidos de la historia del Real Madrid ha desarrollado un fuerte vínculo con Vigo por su esposa, que es viguesa, y por sus vacaciones veraniegas en la zona desde hace décadas: "Es una ciudad maravillosa"

El que fuera capitán blanco posa en Baiona, donde veranea desde hace varias décadas.
El que fuera capitán blanco posa en Baiona, donde veranea desde hace varias décadas. | Juancho Everman

Han pasado 24 años desde que colgó las botas, pero ningún aficionado al fútbol ha olvidado a Manolo Sanchís (Madrid, 1965). Ni siquiera, los que no lo vieron jugar. Es el tercer futbolista con más partidos de la historia del Real Madrid, ganador de 23 títulos y único, junto a Chendo, en completar toda su carrera de blanco. Y miembro de la Quinta del Buitre, una generación que trasciende a lo puramente futbolístico. Además, tiene una fuerte conexión con Vigo a través de su esposa, que es viguesa, y de sus veranos en Baiona, donde disfruta de la zona, de su comida, de sus amigos y del tenis, su otra gran pasión deportiva.

Después de tantos años por aquí y con su ligazón matrimonial, imagino que se siente un poco adoptado por la zona.

Sí. Y ya no solo eso. Después de tanto tiempo, uno va creándose un ambiente. Haces amigos que ves de año en año. Y con algunos más veces porque ellos visitan Madrid o nosotros venimos también durante el año. Hay un vínculo con Vigo que va mucho más allá de venir de vacaciones.

Otro vínculo suyo, quizá menos conocido, es su pasión por el tenis.

Siempre había tenido cierta propensión a jugar. Pero cuando estaba activo, el fútbol no era compatible con ningún otro deporte. Así que, nada más retirarme, empecé a practicar. Y aquí tengo a uno de mis mejores amigos, que es Róber (Rodríguez), el actual director deportivo del Club de Campo. En aquel momento, allá por 2001, estaba de profesor junto a otro chico y ahí empecé con él. Desde entonces he ido mejorando hasta el punto que el tenis se ha convertido en mi deporte oficial.

“Después de tanto tiempo, tengo un vínculo con Vigo que va mucho más allá de venir de vacaciones”

Ahora una pregunta que no muchos pueden responder: ¿cuánto pesa la Copa de Europa?

(Se ríe). Te aseguro que cuando no la tienes, pesa toneladas. Llegar a ella es complicadísimo. Y cuando tienes la suerte de levantarla, es liviana como el mejor de los sueños.

Y más si la gana dos veces en tres años después de 15 años buscándola.

Pues sí. Al final, estuve 18 campañas en el primer equipo y la gané en la décimo quinta y la décimo séptima. Antes, tuvimos una etapa en la que estuvimos muy cerca. Creo que nos la merecíamos, pero la vida es como es. En aquel momento, se nos cruzó el PSV y nos dejó sin ella. Está en sus vitrinas y no en las nuestras. Pero a nuestra generación, la de la Quinta del Buitre, nos dejó sin Champions. Yo tuve tanta longevidad deportiva que acabé enganchándome a otro grupo y la conseguí por partida doble. Pero sí que es cierto que traía la suficiente historia detrás como para saber lo que pesaba esa Copa.

“Cuando no la tienes, la Copa de Europa pesa toneladas; pero cuando la levantas, es liviana como el mejor de los sueños”

Fue una forma de reivindicar a la Quinta del Buitre, que trasciende a lo futbolístico. Varias generaciones posteriores la conocen.

Nosotros vivimos la circunstancia de pertenecer a una generación de cambio brutal en nuestro país. Se vio en el mundo de la cultura, de la música, de la política y de las relaciones personales. También en el deporte y ahí fuimos un poco los abanderados. Por suerte, nos tocó ese papel y cumplimos con el estereotipo de gente joven y con una manera de entender el juego con mucho talento, que se alejaba de la famosa 'furia' que caracterizaba al fútbol español. Creo que dejamos un sabor buenísimo en nuestra afición y un poquito también en general.

¿Lo nota aún hoy?

Aquí, como es lógico, más del 90% de la gente es del Celta. Algunos de ellos comparten ese gusto con ser del Real Madrid. Pero sí que noto que la gente me dice por la calle que lo pasaba muy bien y que formamos una generación fantástica de ver. Y yo tuve la suerte de formar parte de ella.

En ese sentido, se habla del modelo Barça como el germen del fútbol español actual, pero Guardiola comentó el mejor Madrid que vio fue el de la Quinta y que le inspiró.

El Barça de Guardiola, que supone un salto en el fútbol español, es muy posterior a nuestro equipo. Nosotros empezamos en el 83 y luego vinieron las cinco Ligas seguidas, las Copas de la UEFA, las grandes remontadas... Hay un cambio de chip. Pero, incluso el formato de quinta, que se intentó reproducir en otras generaciones del Madrid y de otros equipos sin mucho éxito. Intentaron crear quintas donde no las había. Pero, volviendo a la pregunta, estoy totalmente de acuerdo con Guardiola en que la génesis de este cambio está en nuestra época. Ellos dieron una vuelta de tuerca tremenda en cuanto a calidad porque la época de su Barça es maravillosa.

"Nosotros vivimos una etapa de cambio brutal en nuestro país y como Quinta del Buitre fuimos un poco los abanderados de ello en el deporte"

¿Qué significa para usted ser uno de los dos futbolistas de la historia que hicieron toda su carrera de principio a fin en el Madrid?

El hecho de poder estar en un solo club ya implica un montón de cosas porque están tentados, y con razón, de mejorar cada año sus plantillas. Uno va quemando etapas, deja de ser novedad y cada año cuesta más mantenerse. Todo esto, en el único club que ha sido reconocido como el mejor de la historia, pues imagínate lo que es.

El otro fue Chendo.

Yo siempre he dicho que en la Quinta del Buitre éramos seis. Chendo tenía el mismo derecho que nosotros cinco a pertenecer a esa generación. Hicimos toda la vida juntos. Por edad, él era dos años mayor que Míchel y que el Buitre y cuatro más que Martín Vázquez, Pardeza y yo. Pero su entrada al primer equipo fue la misma y un jugador básico, fundamental. Sin Chendo, el Madrid de la Quinta no habría sido lo mismo. Y también fue capaz de empezar y acabar en el club, lo que habla de lo gran jugador que era.

¿Cuánto cambió la forma de ser de los compañeros en esos 18 años?

Mi padre me contaba que a algunos jugadores se les trataba de usted en el vestuario. Y a nosotros, llegaban niños que llevaban dos meses y nos vacilaban. Eso ha ido cambiando porque la sociedad ha ido cambiando. Pero eso no significa que haya habido una pérdida de respeto. Antes, por ejemplo, se le trataba de usted a los padres y ahora hay una relación mucho más igualitaria. Es el correr de los tiempos.

El excapitán del Madrid sonríe en el paseo de Baiona.
El excapitán del Madrid sonríe en el paseo de Baiona. | Juancho Everman

Esas dos décadas también habrán sido una escuela de vida para usted.

Para bien o para mal, yo soy una persona cuya educación está influenciada en un porcentaje altísimo por el Real Madrid. Mis valores me los enseñaron en la casa. Además, mi padre pertenecía también al club. Yo me fui desarrollando con toda la problemática asociada a estar en una entidad de esa grandeza. La exigencia, la responsabilidad... Son cosas que te curten como persona. Por eso, esas 18 temporadas en el primer equipo, más las cuatro que estuve en la cantera, me formaron como persona.

Una vez me dijo Javier Maté que el fútbol puede haber cambiado mucho de las cuatro líneas para fuera, pero que su esencia sigue intacta dentro. ¿Cómo lo ve usted?

Entiendo lo que quiere significar Maté. Desde luego, lo que hace que este deporte sea lo que es y que atrae tanto a la gente tiene una esencia que no puede cambiar. Hay normas que se van modificando, algunas con verdadera influencia en el juego. Sí que creo que la velocidad ha ido aumentando de generación en generación. Las técnicas de preparación física, las tácticas, la propia complexión de los futbolistas hace que se juegue a un ritmo más alto, lo que requiere más destreza técnica porque a mayor velocidad, mayor dificultad. Estoy de acuerdo en que la esencia se mantiene, pero hay una evolución que hace que el fútbol de hace 40 años sea reconocible, pero se vea distinto al actual.

"Los mismos jugadores de la época de mi padre habiéndose entrenado, alimentado y vivido en las condiciones actuales, serían exactamente igual de buenos"

Eso no quita que los buenos sean buenos en cualquier época. Di Stéfano, con los métodos de preparación actuales, estaría entre los mejores del mundo.

Totalmente de acuerdo. Y por eso es tan difícil ‘hacer selección de’. ¿Cuál es el mejor de la historia? Pues es imposible decirlo. En cada momento hubo jugadores que destacaron sobre la media. A mí me pasaba. Veía vídeos de la época de mi padre y esos futbolistas no tendrían sitio hoy. Pero esos mismos, habiéndose entrenado, alimentado y vivido en las condiciones actuales, serían exactamente igual de buenos.

No me resisto a preguntarle por el Celta. Imagino que, aunque sea por cercanía, le tendrá cariño.

Pues sí. Yo tengo tres hijos, dos chicas y un chico, que le gustaba mucho el fútbol. Y en todos estos veranos viniendo, hizo los campus del Celta durante mucho tiempo. Eso crea vínculo. Y, a través de esa relación, he tenido la ocasión de comprobar lo bien que trabaja la cantera. Por la idiosincrasia de A Madroa y por todo lo que rodea a su modelo de juego, es un club que crea mucho talento. Y eso le sirve para mejorar como equipo y también para ser solvente económicamente con los traspasos de algunos jugadores. Eso le permite mantener toda la estructura de cantera. Es un club muy interesante dentro de una ciudad maravillosa.

“Por la idiosincrasia de A Madroa y por su modelo de juego, el Celta es un club muy interesante, que crea mucho talento”

El otro día debutó Manu Fernández y cumplió la tercera generación de su familia en Primera con el Celta. Usted ha vivido algo muy parecido. ¿Qué puede suponer eso en la familia?

Lo primero, y espero que todo el mundo a su alrededor lo entienda, es una grandísima responsabilidad. Porque está expuesto a una comparación que los demás jugadores no tienen. Normalmente, no solo se le valora por lo que es, como al resto, sino que también en comparación a. Tiene un padre que pudo jugar en el Celta y un abuelo que triunfó de manera muy clara. Entonces, ese apellido cuesta llevarlo. Hace falta una buena personalidad. Lo que sí tiene a su favor es que hay una genética fantástica para jugar a este deporte. Y, además, estoy segurísimo de la sensación de enorme orgullo que tienen con el chaval en la familia.

Es que, en realidad, es un gran logro.

No hay muchos casos en el fútbol profesional a cierto nivel. Alguno hay, pero no tantos. Por ejemplo, padres e hijos que hayan ganado la Champions, que yo sepa hay tres parejas: los Maldini, los Busquets y nosotros. Eso ya te dice lo complicado que es que padre e hijo alcancen la élite.

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