Una llama débil pero aún viva
Cross
Jorge Puig y Ángela González ganaron un Memorial Belarmino Alonso que acusa el declive del campo a través
Honor a quien mantiene viva la llama del Memorial Belarmino Alonso, que ayer vivió su cuadragésima sexta edición echando de menos tiempos pretéritos que, por desgracia, tampoco eran excelsos. Con 26 atletas sénior en total (20 hombres y 6 mujeres), pese a la apertura este año a atletas de otras comunidades autónomas y a extranjeros con licencia con la Federación Española, ni siquiera queda la excusa de la coincidencia con el Campeonato de España por clubes, también casi huérfano de representación del área. Para el cross es natural estar en el barro. Pero no en éste.
La mañana era húmeda de por sí, más con el río Lagares al lado en San Andres de Comesaña, parroquia que da nombre y cobijo al organizador Comesaña Sporting Club. Quien presentó a cinco de las seis atletas que corrieron la prueba larga sénior/sub-23, aunque sin ninguna sub-23. Con dos sénior y cuatro veteranas. Honor a ellas. Ángela González demostró que las piernas retienen calidad con una clarísima victoria sobre Sofía Freaza, cerrando el podio la tudense Leticia Barbosa. Tres fieles a la cita, como la ilustre Marta Fernández, Delia Villalba y, sobre todo, doña Soledad Castro Soliño completaron la carrera.
En la categoría masculina, Jorge Puig demostró un año más que es atleta de palabra. Aunque la organización ya no esté en manos de Joaquín Pérez. Acudió, como siempre, y ganó, como casi siempre. Se lo intentó pelear un pistero como el vigués Carlos Porto, que entró segundo (31.59 y 32:35), dando tiempo a Hugo García (33:12).
En las citas atléticas es fundamental tener un pasado que otorgue sustancia. Y es importantísimo tratar de llenarse con niños y niñas que den cuerpo de cara al futuro. Pero no se debe perder de vista el presente. Y lleva demasiado sucediendo en el cross.
Contenido patrocinado
También te puede interesar