Lía Caride: “Es más difícil hacer un buen cartel que una carrera, voy más segura”
Campeona de Galicia de 400 metros vallas y diseñadora gráfica
Lía Caride (Vigo, 7 de diciembre de 2001) obtuvo el oro en los 400 vallas y la plata en los lisos en el Gallego de atletismo. En la prueba con obstáculos, terminó sexta en el Estatal para firmar una temporada notable en el primer curso bajo las órdenes de Virginia Villar tras el fallecimiento de su mentor, Virgilio Fernández. “Fue duro”, admite la vallista, que también está unida al atletismo por su faceta laboral. Es diseñadora gráfica y, entre otros, tiene a la Federación Galega como una de sus clientas.
¿Cómo evalúa su temporada?
Estoy muy contenta con los resultados de este año. Comencé en el atletismo en 2011, ya hace mucho de aquello. Pasé por varios clubs, ya que empecé en el AVA, que es uno de los de formación, y luego estuve en el Ría Ferrol de División de Honor. Pasé un tiempo de lesiones y después estuve en la Gimnástica de Pontevedra, y ahora en el Pamplona.
¿En ese tiempo de lesiones, pensó en dejarlo?
Nunca me planteé dejarlo. Mi entrenador no me permitió pensarlo. Siempre me insistió en que esto se soluciona, lleve el tiempo que lleve. Se puede. Al final, fue una rotura de un hueso muy pequeño en un pie, debajo del dedo gordo. Es muy fastidiado porque es una zona que duele, pero que te permite entrenar. Finalmente, lo detectamos y no hubo que operarse, pero estuve mucho tiempo, unos tres años, para darme cuenta del problema.
¿Cuándo comenzó en las vallas?
Creo que comencé en la categoría sub-18. Antes de esa edad, me daba mucho miedo. Eran como algo muy lejano. Las probé, me gustaron y el entrenador ya me dijo que era una atleta de vallas. A partir de ahí, ya me quedé en ellas. Es una prueba dura, pero es muy divertida. Me gusta más que las de 400 lisos, que me parece más difícil que la de vallas. La mía es más divertida, menos monótona.
¿Cuenta el número de pasos entre los obstáculos?
No, no, todavía no lo hago. Es algo que lo veo a futuro y, hasta el momento, no me preocupé de ello porque tengo la suerte de ser ambidiestra. Voy con las dos piernas y nunca precisé contarlos. Voy sin pasos y, al llegar a la valla, saltó. A mi anterior entrenador no le gustaba meterme esa preocupación, pero con Virginia Villar, mi actual entrenadora, sí que estamos viendo que puede ser necesario porque estoy entrando en unos ritmos que ya son de otro nivel. Rebajé el minuto y precisamos llevar algo más técnico.
Dos medallas en el Gallego y sexto puesto en el Campeonato de España, ¿cómo lo valora?
El pasado año también hice sexta, aunque esta temporada no lo esperaba porque el nivel subió. Pero, por suerte y trabajo, pude meterme en la final.
Usted es diseñadora gráfica, ¿cómo se organiza?
Soy autónoma y tengo mi horario. Me despierto y me pongo a hacer los trabajos de clientes y lo mezclo con los estudios porque estoy en la Univeridad de Valencia, a distancia. Como, continúo con las dos tareas en función del día y, a la tarde, ya voy a entrenar hasta la hora de cenar. Los martes y los jueves, que abre la pista de Balaídos, hago doble sesión de mañana y tarde.
¿Por qué entró en el diseño?
Me costó detectar lo que me gustaba. Pasé por varios estudios hasta que me di cuenta de que era algo que me iba bastante y que se me da bien. Fui poco a poco y vi que a la gente le gustaba lo que hacía y que podía dedicarme a ello y vivir de ello. Por eso me hice autónoma y así estoy. Al inicio, llamé mucho a la puerta de los clientes y es un proceso en el que sigo porque la competencia es grande. Tienes que diferenciarte y ser tú la que busca. Además del boca a boca, que siempre ayuda. En la actualidad, me llegan clientes por recomendación de otros, pero sí que me costó bastante llegar a este punto. Sí que tuve que presentarme a mucha gente, tuve muchos rechazos, pero sí que hubo algunos que me dieron la oportunidad y ahora me recomiendan. Es cierto que cuando escuchas rechazos, te vienes muy abajo. Igual de viente personas que hablas, te contestan tres. Mina un poco, pero si trabajas con algunos de ellos, es lo que te ayuda a seguir.
Trabaja con la Federación Galega, ¿cómo influye en esos diseños?
Pensé que iba a influirme mucho, pero no. Sí que tiene el aspecto positivo de que conozco el mundillo y me permite detectar lo que gusta más. Tengo gente alrededor que me da opiniones. Es un punto a favor. Y también hay muchas peticiones de “méteme en el cartel” (risas).
¿Qué objetivos deportivos tiene?
Tengo muchos, pero son muy ambiciosos y los tengo muy guardados para mí. Los tenía con mi anterior entrenador porque siempre puse la mente en objetivos grandes, como un sueño de niño. Y él siempre me dijo que podían ser, por eso no se mueven. A corto plazo, quiero bajar todo lo que se pueda la marca y tengo la misión de rebajar los 59 segundos. Me gustaría llegar lo más arriba posible a nivel español y ojalá poder ser internacional.
¿Se ve mucho tiempo en su actual modo de vida?
La verdad es que sí. Me lo he trabajado. El no tener un puesto laboral con un horario fijo es muy importante para mí. Hay mucha gente que, a mi edad, comienza a trabajar y lo deja. Ya con los estudios, siempre fui por el camino de ir por mi cuenta. Nunca me gustaron los horarios, me agobian mucho y desde joven me busqué las cosas para poder avanzar en el atletismo.
Su anterior entrenador, Virgilio Fernández, falleció. ¿Cómo fue el cambio a Virginia Villar?
Obviamente, fue un cambio inesperado, muy duro… Horrible. No por la entrenadora que tengo ahora, pero sí por perder a una persona que te ha ayudado a ser quien eres y a estar en el lugar en el que estás. Al poder pasarme a Vicky, se llevó mucho mejor porque ella nos adoptó. Yo entreno con David Abalde y nos apoyamos mucho en ella. Si no hubiese sido por ella, esta temporada no hubiese existido ni nada. Sólo somos dos en el grupo y éramos los mismos que estábamos antes con Virgilio.
¿Nunca pensó cambiar de grupo de entrenamiento?
No. Y me lo ofrecieron varias veces. Incluso pude irme fuera de Vigo, pero no quise. Estoy bien aquí, tengo a mi pareja, a mi familia… Me gusta estar aquí. Hay mucha gente que se va para entrenar con un grupo más grande o con un preparador de mucho nombre. Pero, por muy bueno que sea el entrenador, si no estás a gusto, no va a funcionar. Decidí quedarme y, por ahora, tengo pensado continuar.
A nivel laboral, ¿también quiere mantener el camino?
Sí, sí. Es lo que quiero, pero siendo consciente de que ser autónomo es duro. Incluso, me gustaría abrir una oficina. Diría que es una ilusión.
¿Es más difícil un buen cartel o una buena carrera?
Un cartel. Hacerlo no lo tienes tan entrenado. Una carrera puede salir mal, pero vas más segura. En un cartel puedes tirarte horas hasta que sale. Además, me noto más examinada.
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