Un joven maestro para un gran aprendiz en el Club Vigo de voleibol

Voleibol

El Club Vigo de voleibol rezuma juventud y cuenta con dos líberos de la casa, Iván Sienes, el más veterano de la plantilla con sólo 25 años, y Miguel Surís, el más joven con 16

Publicado: 25 oct 2024 - 08:16 Actualizado: 13 dic 2024 - 12:15
Los líberos Iván Sienes y Miguel Surís posan agarrando la red del pabellón de Coia antes del entrenamiento de ayer.
Los líberos Iván Sienes y Miguel Surís posan agarrando la red del pabellón de Coia antes del entrenamiento de ayer.

Una plantilla en la que el jugador más veterano tiene 25 años imprime carácter al proyecto. Al Club Vigo, acostumbrado a rejuvenecerse cada año, se le ha ido un poco la mano con el botox este curso. Pero los resultados acompañan, lo que convierte la filosofía del club en un acierto, con Diego Taboada experimiento el talento joven. Esta idiosincrasia se ejemplica de manera ideal en los dos líberos del plantel: Iván Sienes, ese veterano de apenas dos décadas y media de vida; y Miguel Surís, la perla de sólo 16 primaveras.

Sienes se ha visto impelido a asumir muy pronto galones. “Es una sensación bastante rara porque estaba acostumbrado a todo lo contrario, a ser el más pequeño. De hecho, me llamaban el enano y aún el año pasado había algún compañero que lo hacía. Es una sensación extraña”, insiste. Aunque, desde el profundo conocimiento de la entidad donde ha desarrollado su carrera deportiva, lo entiende: “Aquí siempre se han fichado jugadores jóvenes o se ha tirado de la cantera. Incluso en la base es habitual jugar alguna categoría por encima de la edad. Yo mismo he ido creciendo así y supongo que lo de llegar a ser el más veterano era cuestión de tiempo”. Y lo dice no como una condena, sino con orgullo.

Esa madurez deportiva va de la mano de la vital. Porque ahora tiene compromisos laborales que, en un deporte amateur aunque sea Superliga 2, influyen en su disponibilidad: de las tres jornadas ya jugadas, sólo pudo estar en la última. “Ahora tengo que compaginar también el trabajo, así que viene muy bien que esté Miguel, porque hasta ahora no tenía suplente. Lo está haciendo muy bien y es obvio que es un chaval con mucho futuro”, describe. Los dos comparten el día a día sin ápice de controversia por ocupar la misma posición en la pista. “No hablaría de competencia y, de haberla, en todo caso es amistosa. Intento ayudarle en todo lo que puedo. Aunque, la verdad es que poco puedo aportarle con lo que ya sabe hacer y con lo que le enseña Diego”, apunta con humildad.

Miguel Surís e Iván Sienes posan ayer en el pabellón de Coia antes del entrenamiento del Club Vigo.
Miguel Surís e Iván Sienes posan ayer en el pabellón de Coia antes del entrenamiento del Club Vigo.

Pero ahí encuentra la respuesta del aludido. Que, amistosamente, no está de acuerdo. “Me llevo muy bien con Iván. Es muy bueno y puedo aprender mucho de él. Me fijo en él tanto en los entrenamientos como durante los partidos y con ese ejemplo seguro que puedo mejorar mucho más rápido”, apunta con un discurso coherente. Y lo refrenda: “Es bueno tener un espejo en el que mirarse para, algún día, llegar a su mismo nivel”.

Porque Miguel Martínez Surís tiene los pies en el suelo, una condición fundamental para un jugador de talante defensivo en el voleibol. “Me tomo esta temporada más para aprender y mejorar mi nivel. A partir de ahí, todo lo que pueda jugar y ayudar al equipo es bueno, pero la idea es seguir mejorando”, afirma con la seguridad de quien piensa lo que dice. En su discurso y en su día a día, no se deja llevar por los oropeles de su presencia el pasado verano en el Mundial sub-17. “Me ayudó mucho esa experiencia. No sólo para madurar, sino para comprobar el nivel que hay en la categoría. Aprendí muchas cosas que ahora quiero consolidar”, insiste con más cabeza que corazón.

Pero quienes lo rodean creen que puede volar. Así lo explica Sienes: “Más ahora con el tema de la selección. Habrá que disfrutarlo mientras podamos. Y si lo mejor para él, llegado el momento, es irse, pues lo apoyaremos”. Es ley de vida. Lo sabe ya un joven de 25 años apurado para ser referente de un aventajado aprendiz de 16. La esencia del Club Vigo.

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