José Ignacio Prades: “Casi no tenemos ni con quien hablar en el club; esto no ayuda”
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“Intentamos abstraernos de lo que sucede; el único sitio donde podemos actuar es en la pista”, señala el entrenador del primer equipo y coordinador de la cantera del Guardés
José Ignacio Prades (Petrer, 1975) es, ahora, vecino de A Guarda antes que entrenador del Guardés. Por eso, la segunda etapa que ahora inicia en el banquillo tiene un aire de compromiso especial. Y por eso siente como propia la incertidumbre que rodea al club, sin presidente en ejercicio y con una junta directiva provisional de sólo dos miembros, justo cuando el equipo inicia una temporada con pretensiones más ajustadas en lo deportivo ante un sensible recorte económico.
Le supongo feliz de regresar al Guardés.
Muy contento. Es un privilegio estar en casa y volver a tomar contacto con un club donde me dieron una oportunidad muy buena, donde fui muy feliz y donde conseguimos muchas cosas bonitas. Y en A Guarda, donde vivo actualmente con mi familia.
¿Es el mismo entrenador que cuando se fue?
Todos evolucionamos con el paso del tiempo y de las temporadas. Adquirimos más experiencia. No sé si vuelve con más o menos energía que antes, porque a lo mejor la energía va cada vez decayendo. Pero en este tiempo hemos tomado contacto con otros equipos, con selecciones nacionales y es muy bueno para saber también cómo se van comportando los grupos.
¿Y su idea de balonmano ha cambiado?
Nos hemos adaptado y hemos acompañado la evolución del balonmano en los últimos 10 años, desde el 2016, que fue la primera vez que aterricé en A Guarda. He tenido la suerte de trabajar al máximo nivel posible y eso también te hace tomar perspectiva de cómo se juega y te permite estar siempre metido en cualquier cambio que se produzca.
Ya en plena pretemporada, ¿contento con el número de jugadoras?
Sí. Estamos trabajando con 18, entre ellas tres juveniles que están haciendo la pretemporada con el primer equipo. Para mí algo muy importante era tener número y poder realizar trabajo y entrenamiento de diario de calidad. En ese sentido, estoy bastante contento.
En cuanto a nombres, se han ido jugadoras importantes. ¿Tiene los recambios de ese nivel?
Las que decidieron marcharse no nos van a ayudar en nada. Hay que agradecerles todo lo que le dieron al club. Es ley de vida en el deporte. Resulta muy sencillo ver que se ha marchado gente con mucho peso que llevaba aquí tiempo o ha hecho una muy buena última temporada y, sin embargo, ha venido sobre todo gente muy jovencita, de otras categorías como Oro. Pero son jóvenes con muchas ganas de competir y de aprender, muy ilusionadas y con un poder de trabajo brutal. Estoy súper contento con ellas. Y vamos a tener también una buena columna vertebral, que ayude a esa juventud a intentar llevar a lo máximo posible el nivel del equipo. Sabemos el cambio que se ha producido en el club, sobre todo a nivel económico, y que no es el equipo del año pasado. Pero vamos a intentar competir contra todo y contra todos y a ver hasta dónde nos lleva el trabajo. Con los pies en el suelo, porque hemos perdido piezas importantes. Sobre todo, la de última hora sin estar prevista de Lorena Téllez. Es importante que todo el mundo dé el máximo y hay un grupo muy comprometido que va a intentar competir contra cualquier equipo de la liga.
En sus previsiones, ¿se ve en la mitad alta o en la baja de la Liga?
No tiraría ni para arriba ni para abajo, me gustaría quedarme en el equilibrio y que tuviéramos un año bastante tranquilo. Es un poco impredecible saber cómo vamos a estar. Va a depender mucho de que nos respeten las lesiones y de si las nuevas piezas se van creyendo que pueden estar en esta categoría, de cómo se desenvuelven y de lo rápido que se adapten. Me gustaría ser capaz de competir con cualquier equipo, pero sin añadirnos ningún tipo de presión. Sabemos que no somos el equipo del año pasado y sería una utopía y pedirle a la gente que se metiera en unos play-offs o en puestos europeos. Tenemos que ir cumpliendo objetivos. El primero tiene que ser, lógicamente, empezar a sacar partidos y competir. Y si luego la competición nos lleva a estar de mitad para arriba, pues genial. Ya te digo yo que estaríamos bastante contentos.
Las circunstancias que están rodeando al club en las últimas semanas, con presidentes y directavos dimitiendo, ¿genera incertidumbre al equipo a la hora de trabajar o se sientes igual de respaldado?
Desde el cuerpo técnico y la plantilla intentamos abstraernos al máximo de todo lo que ocurre. Pero, lógicamente, somos personas y a las personas nos afecta cualquier cosa que pase alrededor. Los últimos acontecimientos, no hay que ser adivinos, no ayudan a que todo esté tranquilo y vaya normal. Nuestro mensaje es que el único sitio donde podemos actuar nosotros es en la pista. Y, en ese sentido, nadie va a poder decir que este equipo va a dejar de trabajar. Hay cosas que no podemos controlar: qué sucede en el club, cómo pueden confeccionar la junta directiva o qué pasos se darán ahora. Nosotros estamos para entrenar, jugar, competir y defender al club a muerte e intentar llevar el nombre de A Guarda a todos los lados defendiéndolo de la mejor manera posible. Y que todo lo que pase alrededor que, como digo, seguramente no beneficia en nada, seamos capaces de que cuando entremos a la pista se nos olvide y que el balonmano sea nuestra válvula de escape. Es el único sitio donde podemos poner foco porque lo demás sería gastar energías donde no tenemos ni un ápice de margen de maniobra ni de actuación.
Porque ahora mismo no hay presidente.
Sí parecía que iba a poder funcionar todo con cierta normalidad. Pero las chicas y nosotros estamos tranquilos y confiamos en la buena voluntad de todo el mundo. En A Guarda hay muchas personas que quieren ayudar y que están muy dispuestas a que esto no caiga en saco roto. Ese ‘feedback’ lo reciben tanto las jugadoras como nosotros cuando vamos por la calle y es con lo que nos vamos a quedar.
¿Tienen un interlocutor al que dirigirse en el club?
Ahora mismo, prácticamente no podemos hablar con nadie. Pero sí es verdad que somos un club tan familiar que vamos arreglándonos. Está Cristina, que es la persona que aglutina todo y hace un trabajo encomiable en la administración. Entre todos nos vamos apoyando y vamos gestionando a nivel deportivo. De lo demás, no tengo ni idea ni quiero saber. Pero a nivel de inscripciones, comienzo de entrenamientos de la base, desplazamientos, hoteles… Cristina se está encargando de todo para ayudar. Para que, independientemente de lo que pase a nivel estructural, siga habiendo un funcionamiento en el día a día. El equipo no puede parar de entrenar hasta que se solucione todo.
Lo último. En esta segunda etapa, asume también la coordinación de la base, un trabajo muy diferente.
Es un reto también muy bonito, que puede ser igual de complicado e igual de interesante que el del primer equipo. Que haya tanta gente a la que le gusta tanto el balonmano en A Guarda tiene que ser un motivo de orgullo. Que contemos con muchas niñas y que haya muchos más niños todavía que quieran jugar. Y que sueñen con ser una de las jugadoras del primer equipo que ven cada día. Ojalá sigamos teniendo esos referentes por mucho tiempo. Esto es proporcional casi siempre al tiempo que le dedicas y vamos a intentar que las niñas de A Guarda tengan buenos entrenamientos para que, en un plazo medio o largo de 3 o 4 años, ojalá podamos tenerlas en el primer equipo.
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