CAMPEONATO MUNDIAL DE VELA
La pelea por el metal
Natación
El marbellí Javier Mérida completó el pasado miércoles la travesía Gran Rande, que consiste en unir las islas de San Simón y Cíes con ida y vuelta en menos de 17 horas y media, superando además un fuerte dolor en uno de sus hombros desde que inició el cambio de sentido en la playa de Rodas, que le lastró el resto del reto.
El andaluz empezó a adentrarse en estos proyectos para volver a llevar una vida normal cuanto antes, después de un accidente que le dejó sin una pierna, y demostrar que es posible cualquier cosa que te propongas.
Esta gesta se suma al historial de grandes proyectos deportivos que ha conseguido superar. El marbellí fue el primer español con discapacidad física que consiguió cruzar el Canal de la Mancha a nado. Además, tambiém ha completado otras travesías de mucha dificultad, como son el Canal de Catalina y vuelta a nado a Manhattan, con las cuales completó la conocida como Triple Corona.
El miércoles, Mérida se sumergió en las aguas de la ría de Vigo de madrugada para empezar con la ruta junto a todo un equipo de apoyo, que le acompañó durante el trayecto y no salió hasta pasadas 17 horas y 20 minutos, en las cuales recorrió aproximadamente 54 kilómetros. Llegado el mediodía fue cuando empezaron los inconvenientes con el dolor en el hombro cuando llegó a la mitad del reto, en la Playa de Rodas, en las Islas Cíes.
El nadador asegura que está “muy contento” por conseguir completar el reto, pero que sigue algo malherido del hombro. “Estamos todo el equipo muy contentos, un poco cansados, con un poquito de dolor en el hombro, pero muy contentos, muy satisfechos". "Ha sido la travesía más dura que he hecho en mi vida y la más larga, tanto de kilómetros como de tiempo. Satisfechos porque es el reto más duro de Europa, con diferencia”, admite Mérida sobre su última gran hazaña.
Para Mérida fue un gran contratiempo su dolor en el hombro a mitad de la prueba y confiesa que fue su equipo el que “le empujó a seguir”. “Lo pasamos en algunos momentos regular. Gracias al equipo que llevaba pude seguir. No me dejaron ni un segundo pensar en el hombro, me fueron dando algunos analgésicos. Con su ayuda, pudimos solventar y aguantar el dolor y los malos momentos que tuvimos desde el kilómetro 30 hasta el kilómetro 50, que fueron 4 horas, 5 horas. Fueron las peores horas de la jornada y gracias a ellos pude aguantarlo y finalizar la travesía”, agradece el marbellí a su equipo el apoyo y la ayuda.
El nadador reconoce que la cabeza en retos de este tipo es un arma crucial y no puedes “estar pensando en el final” porque la mente te puede jugar una mala cabeza. “Realmente no piensas en lo que te queda, ni en la distancia, ni en las horas. Yo lo que hago normalmente es pensar en el avituallamiento. Yo avituallo cada media hora y solo voy pensando en la siguiente media hora. Tengo un kayak que me va acompañando, que va siempre a mi lado, siempre tengo contacto con él, me va hablando constantemente, ese cruce de miradas”, explica Mérida.
Esta travesía fue única en muchos sentidos para el nadador andaluz, que se llevó a varios compañeros para que le ayudasen cuando los animos bajasen. “En esta ocasión he llevado a dos compañeros, dos nadadores espejos, Antonio Gámez y Alberto Redondo. Realmente del 70% al 80% de la ruta ha sido de ellos, porque hubo momentos muy malos en los que se tiraron al agua y me ayudaron. Me empujaron sin poder tocarme, me levantaron psicológicamente para poder aguantar los trozos más duros”, confiesa el nadador.
Mérida admite que su vida cambió por completo con el accidente en el cual perdió la pierna y que en su estancia en el hospital lo pasó muy mal. El marbellí explica que siempre quiso “volver a tener una vida normal” cuando estaba ingresado en el hospital y sostiene que con estos retos le “mantienen las ganas de superarse”. “Me mantiene las ganas de demostrar que después del accidente mi vida sigue siendo la misma, sigo buscándome retos, buscándome cosas que quiera hacer, demostrar que después de haber perdido una pierna la vida sigue, hay muchas cosas que puedes hacer, que puedes disfrutar de la vida y demostrar que seguimos vivos y que seguimos empujando fuerte”, asegura el nadador sobre su motivación para estas travesías.
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