El ingeniero del Uorsa Vigo
Eduardo Rodríguez compagina el voleibol con su trabajo en Geasernova-Instalaciones Mateu
El voleibol encontró a Eduardo Rodríguez por tradición familiar. Su madre jugó en la universidad y su tío, Eduardo Fernández-Arroyo, de manera profesional. En equipos de la tradición del Gran Canaria o el Almería y 85 veces con la selección española. Pero fue él, el sobrino, quien buscó a la ingeniería. Porque del voleibol sólo se vive, con suerte, hasta la retirada. Más allá, el futuro se presenta lleno de incertidumbres. Y Eduardo quiso anticipar soluciones, aunque el día a día nunca deja de plantear más problemas.
En su niñez, probó con el fútbol y el patinaje, pero se decantó por el deporte familiar. 'Me gustaba y, además, a poco que destacaras te permitía viajar con tus compañeros. Fueron las mejores experiencias de mi vida', recuerda con añoranza. Llegó al primer equipo del Club Vigo, hoy Uorsa, con apenas dieciséis años. 'Es un orgullo defender al equipo de tu ciudad y, además, el deporte me ha permitido ganar en responsabilidad y hacer míos valores muy importantes. Por otro lado, a muchos de mis amigos los he conocido gracias al voleibol', destaca.
Con el tiempo, tuvo la oportunidad de militar una temporada en el Fábregas Sport de Zaragoza. Un año con un bagaje excelente tanto en lo deportivo disputó las semifinales de la Copa del Rey después de eliminar al todopoderoso Palma de su paisano Kike de la Fuente como en lo personal.
Una de las razones que le llevó a aceptar su traslado a Aragón, además del descenso del Club Vigo, fue la posibilidad de continuar en Zaragoza los estudios universitarios que había empezado unos años antes. Barajó la posibilidad de hacer INEF, elección habitual entre los deportistas, pero finalmente se decantó por la Ingeniería Técnica Industrial. 'Siempre me gustó el tema de los motores, las líneas de producción... Y al final, viendo las salidas que tenía una y otra cosa, me decidí por la ingeniería', relata.
Durante buena parte de su carrera en la Superliga, compaginó el deporte con los estudios. 'Es complicado, pero te tienes que organizar. Al final, lógicamente, debes sacrificar tiempo de tu vida social. Pero estoy orgulloso de haber acabado la carrera a la vez que jugaba', apunta Eduardo, que finalizó su diplomatura en julio de 2009 y empezó a trabajar en Geasernova-Instalaciones Mateu en octubre de ese mismo año.
Pero la historia de Eduardo no está exenta de dificultades. Él, como muchos otros, no escapa a la crisis. En el deporte, donde el Uorsa, como muchos otros clubes, sufre para hacer frente a sus pagos. 'Las administraciones deberían apoyar más a las disciplinas minoritarias', opina Eduardo. Y en la empresa, porque ese mes acaba contrato y tiene difícil renovarlo: 'La gente no paga. A mi jefe le deben mucho dinero y, aunque él no debe nada, va a tener que parar. El tema está fastidiado'. Sí lo está.
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