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Orgullo hasta el final
BALONMANO
Cuando el Guardés medita, sobre todo en ataque, es mejor que el Iuventa. Y que muchos equipos. Por eso ganó ayer y jugará la vuelta de la final de la Copa Europea con cuatro goles de ventaja. Porque exprime sus recursos como pocos conjuntos, especialmente en una defensa que es la que alimenta su balonmano. Si las guardesas son capaces de maniatar sus impulsos y mantener la concentración, tienen bagaje suficiente en su plantilla como para manejar los partidos. Aunque sea una final y fuera de casa, lo que eso significa de detalles a la contra como el chorreo de siete metros de los que dispuso el conjunto eslovaco.
Esa frialdad mental y táctica acompañó al Guardés de salida. Con el Iuventa queriendo hacer notar desde el principio sus centímetros. Que son importantes en este deporte pero no lo son todo. Desde 9 metros no encontraron la portería mientras el conjunto del Baixo Miño se aprovechaba de la efectividad de Ania Ramos para abrir hueco pese a que una exclusión muy pronto de Palomo amenazaba con un arbitraje casero. No lo fue. Sí especial en el señalamiento de los 7 metros. Con un 1-4, el técnico local pidió el primer tiempo muerto. Las eslovacas no marcaron sin ser de penalti, o de rechace de penalti, hasta el minuto 7.
Las premisas guardesas se cumplían: defensa, portería con Balzinc y efectividad. Y siempre, siempre, siempre, María Palomo de punto de apoyo. Claro que no iba a ser tan fácil. Porque el Michalovce tiene recursos. Se olvidó de ir al choque y le buscó las cosquillas a la retaguardia guardesa mientras endurecía su defensa. El 7-6 (min.16) avisaba de que era una final.
Fue la primera prueba de personalidad para el Guardés. Y la pasó con nota. Porque Seabra, al contrario que en la Copa de la Reina, Seabra estaba tirando de profundidad de banquillo en la primera línea. Y siempre hubo ideas suficientes como para volver, con la virtud de aprovechar los lanzamientos propios, lo que provocó el cambio en la portería local. Para entonces, el Guardés ya había recuperado el mando en el marcador (9-11). Jakubikova devolvió a las suyas al marcador con sus paradas aunque Balzinc también aparecía y las visitantes se iban al descanso con un gol de renta (11-12).
Intentó el Michalovce tomar las riendas del duelo endureciendo de nuevo su defensa, pero sólo logró cargarse de exclusiones. Poco aprovechadas por las guardesas, es cierto. Pero la regular línea de rendimiento de la defensa y las inferioridades locales también maniataban el ataque de las locales. Nadie marcaba (12-12, min.37) pero la tendencia de la eliminatoria, con el duelo de vuelta en A Sangriña todavía por delante, daba confianza a las ayer visitantes.
El bloque eslovaco era incapaz de ver portería. Y el Guardés encontró por fin el punto de circulación necesario, incluso sin Cecilia Cacheda en pista. Con el 15-20 y el, 16-21, la amenaza ya era de romper la eliminatoria, no sólo el partido.
Quiso dar ese empujón final Ana Seabra con un tiempo muerto en ventaja. Pero salió todo al revés. Del 16-21 se pasó, en apenas cinco minutos, a un 20-21 que amenazaba con dar al traste con el buen trabajo realizado. De nuevo, se ponía a prueba la personalidad del grupo. La incitó, esta vez sí con acierto -y con riesgo-, la entrenadora desde el banquillo pasando a atacar con portería vacía y dos pivotes, recurso clásico en el libreto de la lusa. Y funcionó. Palomo, Mendoza -enorme ayer- y, al final, Hauptman recuperaron una ventaja con la que volver a casa con tranquilidad. Meditando. Porque el Guardés se demostró que es mejor que el Iuventa. El título europeo se cuece en el infierno de A Sangriña.
MSK Iuventa Michalovce (11+15):
Bieger (6), Popovcová (3), Soskyda (3), Bacenkova (1), Yablonska (p.), Jakubíková (p.), Lukácová (p.), Kowalik (2), Lazorak, Brajovic, Kompaniies, Geffertová, Juliana Costa y Sabovová (5).
Mecalia Atlético Guardés (12+14):
Sabina Mínguez (p.), África Sempere, Jazmín Mendoza (6), Blazka Hauptman (3), Lorena Téllez, Cecilia Cacheda, María Palomo (3), Rosane Serrano, Elena Martínez (3), Cristina Cifuentes, Carme Castro, Nerea Gil, Ariana Portillo, María Sancha (5), Ania Ramos (4), Amandine Balzinc (p.).
Parciales:
1-1, 1-2, 5-3, 7-4, 9-7, 11-7 (descanso); 14-9, 16-12, 18-16, 22-18, 25-20, 26-21.
Árbitros:
Georgiana Murariu y Mihaela Chiruta (Rumanía). Excluyeron a Kompaniiets (3, min.37), Soskyda y Costa; y a Palomo.
Incidencias:
Ida de la final de la EHF European Cup, disputado en el Chemkostav Aréna de Michalovce (Eslovaquia).
Ana Seabra, entrenadora del Guardés, valoró ayer positivamente el partido de su equipo pero en absoluto consideró que la final esté decantada por esos cuatro goles de renta con los que vuelve el equipo. “Estamos muy contentas con los primeros 60 minutos de esta eliminatoria a dos partidos. La ventaja no es mala pero también sabemos que en balonmano no es muy grande”, advirtió la responsable del banquillo miñoto.
Sí quiso recalcar que estaba satisfecha con la capacidad competitiva mostrada por las suyas en el primer encuentro, más siendo fuera de casa. “Estoy orgullosa del trabajo del equipo. Tenemos que estar contentas y con mucha ilusión por llevar la eliminatoria para casa en estas condiciones”, refrendó Seabra antes de emprender viaje de vuelta.
La fecha en la que el balonmano gallego puede celebrar el primer título continental es el próximo domingo, día 24 de mayo. El duelo de vuelta está fijado en A Sangriña a las 19:00 horas. Tiene que ser día de fiesta en A Guarda. En 2023, las guardesas lograron seis goles de renta en la ida (23-17) y perdieron la final en la vuelta (33-20). Pero era fuera de casa.
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