‘A Horacio Gómez no le hubiera pasado, seguiría aunque fuese con parches’

Habla con la experiencia de pertenecer a la familia viguesa más ligada al Celta. Su abuelo fundó el Fortuna y él ha sido secretario general del club con cuatro presidentes hasta que él mismo asumió el cargo en 1980 sustituyendo a su hermano. Rodrigo Arbones se lamenta de la actual situación del club y asegura haber perdido la fe en Carlos Mouriño.

Publicado: 17 jun 2008 - 12:06 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:31
Arbones, con una foto del Fortuna de 1905 en la que aparece su abuelo. foto: archivo
Arbones, con una foto del Fortuna de 1905 en la que aparece su abuelo. foto: archivo

Rodrigo Arbones (Vigo, 1938) es una de las personas más autorizadas para hablar del Real Club Celta. Ex presidente durante una etapa convulsa de la entidad, inicios de la década de los ochenta, y perteneciente a una familia muy ligada a la misma —su abuelo, Rodrigo Alonso, fundó el Fortuna y su hermano, Jaime Arbones, también presidió al Celta—, no sale de su asombro ante el rumbo que han tomado los acontecimientos. Como primera persona que se convirtió en accionista de la actual Sociedad Anónima —invirtió el dinero dos años antes de que salieran a la venta las acciones—, cree que ‘entre todos debemos sacar esto adelante’ y critica la decisión de ir a la Ley Concursal sin informar al resto de accionistas.

—¿Cómo está viviendo la crisis que está atravesando actualmente el Celta?

—Estoy muy preocupado por el Celta. Me gustaría diferenciar entre las personas y los cargos, no tengo nada contra Carlos Mouriño, pero como presidente de mi club ya no puedo hacerle caso ni tiene ninguna credibilidad.

—¿Cree que la razón de esta situación es la ‘manzana podrida’ que según el presidente le dejó en herencia Horacio Gómez?

—Eso lo dijeron dos señores. Uno que llevaba tres años y medio en la directiva y otro que llevaba diez. Si no conocían la situación, que no se hicieran cargo del club o que hubiesen dicho otra cosa.

—¿Qué opinión tiene del proyecto de Carlos Mouriño?

—Me gusta fiarme de las personas, pero lo que no me pueden decir es primero que aplicarán el modelo inglés, luego el modelo de Soria y después me hablan de un equipo gallego. Los presidentes no deberían meterse en esas cosas, para esto se supone que está el secretario técnico o el entrenador. Además, el máximo responsable tiene que ir todos los días al club, no puede estar siempre de viaje, así que por respeto a su persona, a sus responsabilidades y a la entidad, que no asuma el cargo.

—¿Cree que el presidente conocía el estado de la entidad?

—Si coges un club, lo haces por dos cosas, o para figurar o por cariño. Tienes que saber cómo está, pero este no es el caso, ya estaba dentro. Si no sabía la situación, para qué te haces cargo. Si no lo informaban, debía preguntarse qué hacía allí.

—¿Ha perdido la confianza?

—Desde luego. Es como el alcalde de Vigo, que se nombra él mismo el mejor alcalde de la ciudad en los últimos 100 años y resulta que cuando le preguntas qué ha hecho, te responde que tiene planes. Eso lo tenía yo con 17 años. Ya no creo en el presidente. Llegó él solo, junto con el vicepresidente, porque al resto los fue llevando a cuentagotas.

—¿Qué le parece el acuerdo entre Concello y Celta para renovar la concesión de Balaídos?

—Creo que el Celta es una cosa y el Concello otra distinta. No se puede abusar de la ciudad en beneficio de una sociedad anónima. Lo digo con gran dolor de corazón, pero es verdad. El Ayuntamiento somos todos y no debe pagar lo que debe el club.

—¿Cree que Mouriño viene a servir al Celta o a servirse?

—No puedo afirmar nada, simplemente me refiero a hechos. Un señor que dice que lleva tres años en el Celta, lo coge y seis meses después habla de ruina.

‘Los jugadores son listos y aprovechan cuando balbuceas’

—¿Dónde cree que nacen los problemas del Celta?

—Todo lo que ha ocurrido viene derivado de la asamblea general en la que salimos divididos. Sin unión, no puede haber orquesta. Los jugadores son muy listos y cuando balbuceas sin saber hacia dónde vas, ellos se aprovechan.

—¿Qué opinión tiene sobre la gestión durante esta última etapa?

—Sobre la trayectoria deportiva es mejor no hablar, porque todo el mundo la conoce. Sólo digo una cosa, a Horacio no le hubiera pasado esto, porque seguiría adelante aunque fuese poniendo parches. Andaríamos, despacio, pero hacia adelante. Y es que de esto no está hablando nadie, vosotros un poco, pero en el otro periódico de la ciudad no se dice nada. Con cuatro entrenadores en un año, con un director deportivo que estuvo en el Real Madrid, pero que ya no está, que estuvo en el Valladolid, pero no está. Si fuera tan bueno estaría allí ¿verdad?

—¿Cómo ve la decisión de ir a la Ley Concursal?

—Este hombre tiene el 80 o el 90 por ciento de las acciones. Tenía que haber llamado a una asamblea general e informar al resto de accionistas. Cuando tienes un problema en casa, tendrás que decírselo en primer lugar a tu familia.

— ¿Es optimista?

—No lo soy porque me fijo en lo que dicen los medios y en los últimos diez días sólo se habla de la Ley Concursal. No se habla de un proyecto ni de jugadores y aún no hay entrenador. Las cosas se siguen haciendo muy mal, ni puñetera idea. Si un presidente opina públicamente sobre los futbolistas que van a venir, para qué quiere a un director deportivo. Me cabrea porque el Celta es una institución viguesa y se le está haciendo daño. Si él dice que tiene dinero y amigos para estar en el cargo, que no meta a la caja ni al Ayuntamiento.

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