Dos hombres y dos destinos

Echávarri y Araújo inician nuevos proyectos divergentes en la elite, el uno en la vela olímpica y el otro en la de crucero

Fernando Echávarri (Santander, 1971) y Gonzalo Araújo (Vigo, 1969) comparten su condición de regatistas de elite, pero difieren en las metas marcadas. Mientras el primero, animado por su oro en Tornado en Pekín, seguirá en la vela olímpica con el objetivo de acudir a Londres 2-, el segundo continúa centrado en la vela de crucero y comandará el ‘Bribón’ en el circuito Transpac 52. Dos estilos de vida, dos estilos de vela.

Publicado: 31 ene 2010 - 13:40 — Actualizado: 10 feb 2014 - 12:35
Gonzalo Araújo y Fernando Echávarri forman parte del equipo “Telefónica” dentro de sus respectivas clases. Foto: vicente
Gonzalo Araújo y Fernando Echávarri forman parte del equipo “Telefónica” dentro de sus respectivas clases. Foto: vicente

La variedad —a veces excesiva— de la vela multiplica las opciones de competir al máximo nivel. Los regatistas de elite planifican proyectos deportivos variopintos en base a resultados anteriores, facilidades económicas o situaciones personales. Por eso, dos pesos pesados de este deporte a nivel gallego, español e internacional como Gonzalo Araújo y Fernando Echávarri tienen objetivos dispares y, a la vez, ambiciosos: el vigués tratará de llevar al ‘Bribón’ al título en el elitista circuito de los Transpac 52 mientras que el pontevedrés se prepara ya para repetir medalla en los próximos Juegos de Londres, esta vez en la clase Star y sin Antón Paz de tripulante. Vela de crucero contra vela olímpica. Y con la oceánica —que situó a ambos en el ‘Telefónica Negro’ en la última Vuelta al Mundo— en un universo paralelo. ‘La idea es centrarse en el proyecto de Star al 100%, que es muy ambicioso y difícil. Hay que poner todas las cartas sobre la mesa. Si no, no llegas’, explica el campeón. Por eso, la Volvo queda necesariamente aparcada para él, aunque promete colaborar. El pontevedrés está metido de lleno en domar el barco en su nueva clase y eso le obliga, entre otras cosas, a aumentar su peso. Ya ha subido 10 kilos y le faltan, como poco, otros 8 para acercarse a los 90 que necesita. A su lado, Gonzalo Araújo escucha sus peripecias y deja clara su situación: ‘No le envidio nada. Lo he vivido y llegas a odiar la comida. La vela olímpica te exige dedicación exclusiva muchos años y yo tengo familia, dos hijos... Ya no lo echo en falta’, asegura. Pero esto no significa que renuncie a competir con los mejores, ya que ‘tengo la suerte de poder participar en proyectos de máximo nivel. En el fondo, todo es alta competición y llevar barcos rápidos. En crucero, tienes que saber también llevar grupos’. Al menos, en su caso la Vuelta al Mundo no está descartada. De aquí a 2011 hay tiempo para pensarlo.

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