Una oleada guardesa en Bulgaria
BALONMANO
El Guardés zanjó la eliminatoria ante el Byala con una abultada victoria que deja en trámite el duelo de hoy (15:00)
Todo el mundo tenía bastante claro antes de empezar la eliminatoria que el Guardés era muy superior al Byala. Después del primer partido, disputado ayer, ese pronóstico se quedó corto. La distancia entre el equipo miñoto y el búlgaro es, aproximadamente, la que hay entre el cielo y la tierra. Y así quedó demostrado sobre la pista en un duelo que no es que sentenciase la eliminatoria de cara al cierre de hoy porque ya estaba zanjada en el momento en que el sorteo unió sus destinos.
No necesitó la escuadra de A Guarda una actuación estelar ni un juego demasiado elaborado. La colosal diferencia de velocidades unida a una defensa correcta y al inabordable muro que supuso Balzinc para las búlgaras -la portera gala firmó un extraordinario 62% en los 30 minutos que estuvo en pista- provocó la escabechina. El contraataque del Guardés despedazó a las locales en una primera parte con más de diez goles llegados en primera o segunda oleada. Un maremágnum.
Y eso que el choque comenzó con la guardameta local, Fatme Sali, parando un 7 metros a Rosane Serrano y un lanzamiento desde el extremo a Ramos. Incluso el Byala se dio el gustazo de ponerse por delante en un anecdótico 1-0. Hasta ahí. Quien más, quien menos en ese pabellón sabía que la eliminatoria era una fiesta de promoción del balonmano en la ciudad y de aprendizaje para las jugadoras locales. Ejemplos como el exquisito trato recibido por la expedición guardesa o una previa del encuentro con jugadoras de la base del Byala lo dejaron patente. En cuanto a lo competitivo, no hubo historia.
El defender y correr no fue un plan sino una consecuencia. La de los tímidos ataques locales siempre sufragados con facilidad por el 6:0 visitante y la portera francesa y la de una gigantesca diferencia de velocidad en las carreras hacia la portería de Sali. Las de azul marino iban corriendo y las de blanco, en moto. A excepción de Ania Ramos, que directamente iba volando. La extremo palentina se fue a los 3 goles en la primera parte, todos ellos al contraataque. No son muchos porque, como la lotería, el premio estuvo muy repartido -Sancha, Téllez y Cifuentes también firmaron 3; Elena Martínez se fue a los 4, 2 de ellos de penalti-.
Así las cosas, a pesar de que las miñotas no apretaban demasiado en ataque y concedían demasiadas pérdidas, los goles se fueron precipitando como gotas de lluvia. Las pupilas de Ana Seabra se fueron al descanso con una ventaja de 13 tantos (10-23) y con goles de diez de las trece jugadoras de campo. Tal era la superioridad que el Guardés se pudo permitir que Ceci Cacheda se quedase sin marcar en la primera mitad. Inaudito.
Y si quedaba algún atisbo de duda, Elena Martínez salió a la segunda parte decidida a cortarlo de raíz. La valenciana apretó el acelerador y machacó a la hundida y plana defensa búlgara con su lanzamiento exterior. Tres goles consecutivos que marcaron la pauta para elevar la ventaja a un sonrojante +20 (12-32). Para entonces, el Guardés pasó de la tranquilidad a la relajación y abrió la puerta para que las locales enseñaran la patita. Madlen Todorova, de largo la mejor jugadora del Byala, anotó un par de goles que la animosa grada búlgara celebró como si fuera fútbol en lugar de balonmano.
A Ana Seabra no le gustan las desconexiones. Ni siquiera ganando de 20. Por eso pidió un tiempo muerto. También para probar cosas nuevas y, sobre todo, repartir los minutos al máximo. Con la clasificación en el bolsillo, la prioridad era dosificar y evitar lesiones. No lo consiguió porque Ania Ramos sufrió un esguince de tobillo. Con todo, se llegó a algo muy poco habitual: las 13 jugadoras de campo marcaron. Por su parte, Sabina Mínguez continuó en la segunda mitad con la línea de Balzinc en la primera. Un 53% para dejar a las locales en un gol menos que en los 30 minutos iniciales. Además, jugadoras menos habituales como la jovencísima Rosane Serrano disfrutaron de buenos minutos para su crecimiento en medio de la oleada guardesa en Bulgaria.
Ramos sufrió un esguince de tobillo
La mala noticia del plácido encuentro de ayer para el Guardés llegó en forma de lesión. Ania Ramos sufrió un esguince en el tobillo izquierdo. La palentina no jugará hoy y tiene muy difícil llegar al choque del miércoles ante el Elche. El objetivo es estar lista para enfrentarse al Rocasa el sábado 15.
A Sangriña, con 50 aficionados
El Guardés emitió el partido de ayer en el marcador electrónico de A Sangriña. Hasta el pabellón se acercaron unos 50 espectadores, que siguieron la cómoda victoria de su equipo desde el recinto. Hoy repetirán.
Ana Seabra: “Es un paso de gigante; estamos contentas”
Ana Seabra mostraba una alegría contenida después de la goleada de su equipo. “Estamos contentas con el resultado. Es un paso de gigante hacia la siguiente ronda”, apuntaba la entrenadora portuguesa desde Byala, consciente de que el choque de hoy no va a tener ninguna incidencia en el pase del Guardés a los octavos de final. “Queremos marcarnos objetivos como equipo en el partido para aplicar en el futuro y que tenga otro sabor”, sostuvo la de Águeda, que señaló la lesión de Ania Ramos como “único punto negativo”.
En un análisis algo más profundo, Seabra confesó que una superioridad tan enorme también tiene su punto negativo. “De verdad que es muy complicado. Queremos estar concentradas, hacer nuestro trabajo, ser serias y respetar al oponente, pero cuesta mucho mantenerse metidas en el partido”, reflexionó la entrenadora del Guardés.
Cifuentes: “La competición europea es muy bonita”
Cristina Cifuentes analizó como pudo un partido con muy poco que analizar, habida cuenta la enorme superioridad del Guardés sobre el Byala búlgaro. “Ellas salieron con muchas ganas. Se notaba que jugaban en casa y con su afición y el partido comenzó ajustado”, explicó la pivote pucelana, que desveló que el balón empleado ayer -y hoy- es algo más pequeño que el de la División de Honor. “Tuvimos que adaptarnos poco a poco”, puntualiza.
La aguerrida jugadora pucelana resumió la actuación como “un buen partido” del Guardés. “Conseguimos correr y trabajar cosas que nos sirvan para la Liga”, explicó Cifuentes, que aspira a lo mismo para el choque de hoy: “Queremos seguir en la misma dinámica, practicando cosas y con las que juegan menos cogiendo confianza. Y disfrutando, que la competición europea es muy bonita”.
Byala 19-45 Guardés
HC Byala: Fatme Sali (p), Pencheva (p.); Kovacheva (5), Tsankova, Trietina (1), Bogdanova (1), Kasabova (2), Ivanova, Todorova (2), Arushanian (1), Dimova, Spasova (2) y Honcharenko (5).
Atlético Guardés: Balzinc (p.), Sabina Mínguez; Mendoza (2), Hauptman (1), Téllez (5), Ceci Cacheda (1), Palomo (4), Rosane Serrano (3), Elena Martínez (8), Cifuentes (4), Carme Castro (1), Ari Portillo (4), Sancha (5), Ania Ramos (4) y Nieuwenweg (3).
Marcador cada 5 minutos: 1-1, 2-5, 4-11, 7-15, 9-18, 10-23 (d.); 11-26, 12-31, 16-33, 17-37, 18-41, 19-45.
Árbitros: Artur Oganezov y Kaarel Raidmets. Excluyeron con dos minutos a las locales Arushanian y Bogdanova y a la visitante Nieuwenweg.
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