El Guardés llora de orgullo otra final perdida

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La infinidad de recursos del Bera Bera frente a los mermados miñotos impuso la lógica en un duelo al que las del Baixo Miño se quisieron agarrar hasta el final

Los numerosos recursos del Bera Bera se toparon con la capacidad competitiva de las guardesas, que siempre dieron la cara.
Los numerosos recursos del Bera Bera se toparon con la capacidad competitiva de las guardesas, que siempre dieron la cara. | Atlántico

No consuela. Pero enorgullece. El Guardés se empeñó en hacer creíble un imposible. Perdió la segunda final copera de su historia, como la primera en San Sebastián. El poderoso Bera Bera repite título.

La salud es un bien muy preciado. La mental es trascendental, pero hay una parte física inevitable que mengua fuerzas y oportunidades. Un Guardés en plenitud y efectivo puede plantar cara al multifacético e hiperpoblado Bera Bera. Pero no fue el caso ayer. Con María Sancha cojeando desde semifinales, Lorena Téllez exigida y Cristina Cifuentes comiéndose las uñas en el banquillo, las elegidas del conjunto del Baixo Miño tenían que hacer frente a todo un ejército, espoleado además por su afición. Un imposible que sólo el encomiable afán competitivo de las guardesas, sin guardarse un ápice para su final continental, hizo creíble.

Empezó mejor el Guardés y mereció que su renta (0-1 o 1-2) fuese mayor. Pero ya por entonces pecó de un mal que acabaría por decantar el duelo: la falta de definición en seis metros. Primero, los palos; y después, comenzó el lucimiento de Lucía Prades, meta local. En tal tesitura, el bloque donostiarra tiró de recursos: la viguesa Elba Alvárez desde los siete metros puso el 4-3; la ex Amores, el 5-3 en una contra; y Arroyo, el 6-3 desde los 9 metros. Un variadito para obligar a Ana Seabra a parar el partido.

Balzinc aparecía de forma puntual en la portería miñota, pero Prades lo hacía de forma continua en la donostiarra. La renta llegó a los cuatro goles justo cuando Seabra apostó por atacar con 7 para 6. Pero si ya en la gestión de las superioridades propias hasta el momento no había sido la correcta, tampoco el doble pivote dio pingües beneficios. Al descanso, cuatro abajo (11-7) y la sensación de que un David mermado no podía con un Goliat en forma.

Tiene mérito, mucho mérito, el regreso del Guardés a la pista. Ninguna jugadora se escondió. Había que fajarse en el cuerpo a cuerpo. Cacheda, Palomo, Téllez, Sancha… Ninguna falló pero eran pocas, con Ania Ramos sumando desde el extremo o circulando. Nadie se rendía. Y ese empeño permitió llegar a un momento de partido en el que todavía podían pasar cosas: tras recortar la renta a tres goles (15-12), una doble exclusión del Bera Bera abría una grieta en el panzer local. Ya con Mínguez en la portería, buscando también un revulsivo desde atrás, el encuentro volvió al margen de dos goles (16-14, 17-15 y 18-16).

Pero la exigencia era altísima y las fuerzas, no tantas. Y el Bera Bera no se puso nervioso. De nuevo, tiró de recursos: Elba infalible en los 7 metros, Maitane Echeverría a la contra y Shula Gavilán echándole arrojo. Y si no, Arroyo amenazando. Demasiados frentes. Podría el Guardés haber claudicado, pensando en su final europea. No lo hizo. Jugó hasta el último segundo.

Bera Bera-Guardés (26-21)

Super Amara Bera Bera (11+15):

Nicole Wiggins (p.), Elba Álvarez (7), Eszter Ogonovszky (3), Laura Hernández, Lisanne Kruijswijk, Maitane Echeverria (3), Elke Karsten (2), Elena Amores (1), Anne Erauskin (1), Micaela Rodrigues (1), Giuliana Gavilán (3), Lucía Prades (p.), Carmen Arroyo (3), Sora Ishikawa, Haizea Urretabizkaia

y Elene Fresco.

Mecalia Atlético Guardés (7+14):

Sabina Mínguez (p.), África Sempere, Jazmín Mendoza, Blazka Hauptman (4), Lorena Téllez (5), Cecilia Cacheda (1), María Palomo (1), Rosane Serrano, Elena Martínez, Cristina Cifuentes, Carme Castro, Nerea Gil, Ariana Portillo (1), María Sancha (4), Ania Ramos (5), Amandine Balzinc (p.).

Parciales:

1-1, 1-2, 5-3, 7-4, 9-7, 11-7 (descanso); 14-9, 16-12, 18-16, 22-18, 25-20, 26-21.

Árbitros:

Alejandro Hoz y Axel Riloba. Excluyeron a las locales Elena Amores (2), Giuliana Gavilán, Elene Fresco, Maitane Echeverria, Eszter Ogonovszky y Carmen Arroyo y a la visitante María Sancha.

Las guardesas deben olvidar para centrarse en el Michalovce

Tal vez lo mejor para reponerse de una final perdida -la tercera de la historia del club en otros tantos intentos- sea disputar otra. Porque eso es lo que tendrá que hacer el Mecalia Atlético Guardés, que desde hoy tendrá que pensar en el duelo por el título de la Copa Europea ante el MSK Iuventa Michalovce eslovaco. Tendrán que reponerse las pupilas de Ana Seabra lo más rápido posible, tanto mental como físicamente, para afrontar los que serán los dos últimos encuentros de la temporada: este domingo (16:00), la ida en Eslovaquia; y el domingo 24 (19:00), la vuelta en A Sangriña.

Como sucedió ayer en la Copa de la Reina, la que tiene que afrontar ante las centroeuropeas será la segunda final del Guardés en esta competición. El club ha centrado buena parte de sus esfuerzos en estas tres semanas de competición, más aún después de que el equipo se quedase fuera de las eliminatorias de División de Honor al caer en cuartos de final en el derbi con el Porriño. El deseo de un título obliga a elegir los esfuerzos.

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