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Los júnior del Club Vigo buscan hoy el título estatal
Mereció el Guardés la final. Por Balzinc, enorme entre los tres palos; por Sancha, sacrificada al jugar mermada más de tres cuartas partes del partido; por Cecilia Cacheda y María Palomo, que dieron un clínic de cómo dominar una prórroga; por carácter, al no hundirse tras dejar escapar el duelo al final de los 60 minutos. Pelearán por el título las guardesas. Muy justas. Pero pelearán.
El de ayer fue el último partido del Mecalia Atlético Guardés contra Silvia Navarro. La veterana portera internacional del Rocasa ha anunciado su retirada para el final de la presente temporada y se va por la puerta grande. En pleno vigor su trascendencia en el juego desde la portería. Elástica e intuitiva, en su adiós al conjunto del Baixo Miño se hizo notar en un duelo que, como se esperaba, se fundamentó en las defensas y se decidió en la eficacia ofensiva; mediatizada, lógicamente, la segunda por la primera.
Siempre será complicado distribuir porcentualmente el mérito de las paradas de las porteras entre su propia calidad y la perfecta sintonía con una defensa agresiva y móvil. Con todo, en los primeros 30 minutos de la semifinal de ayer, las 9 paradas de Silvia Navarro y las 6 -más las enviadas con su presencia a los palos- de Balzinc marcaron tendencia, dentro de una primera parte a pocos goles. Acabó 8-9 y con suerte. El Rocasa no se estrenó hasta casi el minuto 9, lo que le permitió al Guardés llevar cierta iniciativa, con rentas de hasta tres tantos a mitad de camino hacia el descanso (3-6), cuando las canarias ya habían encontrado la vereda hacia la portería pero pagaban las dos primeras exclusiones de la tarde.
Tiene el Rocasa una suerte escasa en la élite femenina española: si los extremos no le funcionan -o se los tapa Balzinc- puede elevarse de ocho o nueve metros. Claro que desde ahí es más complicado sorprender a la guardameta gala del Guardés. Y la fórmula tampoco resultaba muy utilizable con continuidad. La primera mitad se cerró con una última parada de Silvia Navarro.
Ya en la segunda mitad, Balzinc mantuvo su presencia mientras la de Navarro iba bajando. Entre otras cosas, porque no le hacía falta, ya que el 6.0 canario se tornó mucho más intenso en torno a la defensa de la jugadora clave del ataque guardés, Cecilia Cacheda. Sobre todo porque María Sancha llevaba claramente mermada físicamente desde una caída en el minuto 14 de encuentro. La palentina cojeó jugando en defensa y en ataque. Todo por la final. Que se complicó con el rival igualando el duelo (12-12, m.38) y poniéndose por delante (13-12 y 14-12).
Hasta entonces, Hauptman no había tenido su tarde. Pero apareció en el momento justo con dos goles fundamentales para devolver el partido al mando del Guardés. Tarea en la que no dejó de colaborar, cómo no, Balzinc. Del 14-12 se pasó un 14-18 -ya con el Rocasa en defensa mixta sobre Cacheda- que debería haber sido definitivo. Sobre todo cuando Almudena Rodríguez golpeó la cara de Cacheda y dejó a las suyas con una menos en los dos minutos finales con dos goles de desventaja. No fue así porque el Guardés empezó a encadenar errores desde el nerviosismo. Y porque una retención de Carme Castro con el tiempo cumplido fue castigada con tarjeta roja y un siete metros que Eider Poles convirtió para mandar el duelo a la prórroga (18-18).
El desastroso final amenazaba con lanzar a las canarias y derrumbar a las guardesas. Pero no sucedió. Porque el equipo de Ana Seabra es inundible y porque Cecilia Cacheda y María Palomo tienen rabia y balonmano como para ganar una prórroga. Pese a la mixta sobre la lalinense, el Guardés supo siempre forzar para que la jugada la decidiesen ella y la pivote. Mientras atrás seguía apareciendo Balzinc y el Rocasa sufría del mismo contagioso mal que había padecido su rival apenas unos instantes antes: miedo a ganar.
El Guardés expió su pecado previo con un tiempo de añadido espléndido en el que apenas recibió un par de goles y anotó seis. Y se metió en la final por juego, por cabezonería, por sacrificio y, sobre todo, porque se lo mereció. La pelea por el título será harto complicada, con el equipo cansado y varios problemas físicos. Pero es el Guardés. Y ya nunca más va a tener miedo a ganar.
Rocasa Gran Canaria (9+11):
Sundholm (3), Almudena (1), Lang (4), Larissa (2), Lulu Guerra (p.), Correia, Silvia Navarro (p.), Artiles, Söthe (1), Zaldua (4), Yassira, Medina, María González (2) y Poles (3).
Mecalia Atlético Guardés (10+13):
Mínguez (p.), África Sempere, Jazmín Mendoza (2), Blazka Hauptman (4), Lorena Téllez (3), Cecilia Cacheda (3), María Palomo (3), Serrano, Elena Martínez (3), Carme Castro (2), Nerea Gil, Ariana Portillo, María Sancha (3), Ania Ramos (1), Amandine Balzinc (p.).
Parciales:
0-2, 2-2, 3-6, 5-6, 7-7, 8-9 (descanso); 10-11, 12-12, 14-13, 14-15, 14-18, 18-18 (final); 19-21, 20-24.
Árbitros:
Luis Colmenero y José Manuel Iniesta. Excluyeron a Zaldua, Almudena (2), Sundholm, Söthe; y Hauptman (2) y Palomo. Expulsaron a Carme (m.59).
Seabra: “Es un sueño estar aquí”
La entrenadora del Guardés reconocía que haberse metido en la final de hoy “es un sueño de todos, no es fácil llegar aquí”. Ana Seabra afirmaba que “ser finalista ya es un momento muy bonito y un premio por lo que este equipo pasó esta temporada y lo que trabajó”.
El Bera Bera no falla y será el rival hoy (13:30. Tdp)
El Bera Bera, el conjunto español más poderoso y que, además, juega esta fase final como local, no erró ayer en semifinales y superó al Elda Prestigio (25-23), aunque de manera mucho más ajustada de lo que se esperaba. De hecho, las locales perdían a falta de diez minutos (19-21).
Las donostiarras eliminaron a las guardesas en sus dos últimos cruces coperos -35-23 en cuartos hace dos cursos y en las semifinales hace tres con un 25-23-. Pero justo el año anterior, y también en Donostia, el conjunto del Baixo Miño fue capaz de superar al Bera Bera para meterse en su primera final de este torneo, en la que cayeron ante el Málaga (26-33).
Victoria y adiós para las cadetes
Antes de la semifinal, las cadetes habían mostrado el camino ganando al Rocasa en la Minicopa (23-25). Se van de la cita con dos victorias y una sola derrota y como segundas de grupo. No estarán en la final pero casi.
Pantalla gigante en A Sangriña
El Concello de A Guarda pondrá hoy (13:15) una pantalla gigante en el pabellón de A Sangriña. Todo el pueblo podrá seguir la final.
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