Gabriel Marcelli: “El día de la carrera me cayeron un par de lágrimas por el agobio”
TRIAL GP
El piloto rosaleiro cerró el Mundial como subcampeón por segunda vez, venciendo en la última carrera de Pobladura de las Regueras y superando definitivamente a su perseguidor Jaime Busto
Gabriel Marcelli (O Rosal, 2000) cerró el pasado fin de semana el Mundial de TrialGP con un nuevo subcampeonato, después de una temporada marcada por la exigencia, la lesión en un dedo y una última cita en Pobladura de las Regueras en la que logró recuperar el segundo puesto de la general. El piloto rosaleiro afronta ahora una nueva temporada con el objetivo de seguir acercándose a Toni Bou y luchar por más victorias en el Mundial.
Pregunta. ¿Qué sensaciones tiene después de cerrar la temporada como subcampeón del mundo por segunda vez?
Respuesta. La verdad es que muy positivas. Estoy muy contento con cómo ha sido, especialmente por ser el último fin de semana. Los últimos Grandes Premios no me terminaba de notar a gusto, no terminé de hacer buenos resultados, o al menos no los que yo quería, pero por suerte el último fin de semana, ahí en Pobladura, conseguí concentrarme más. Sabía lo que me estaba jugando y conseguí ponerme ahí. Aparte, era cerca de Galicia, cerca de mi casa, vino bastante gente de mi pueblo a animarme y eso también creo que lo noté bastante.
P. ¿Cómo llegó a esa última carrera, con toda esa presión, y qué cambió en su mentalidad para afrontar ese último tramo de la temporada?
R. La verdad es que estaba bastante nervioso. Me costó conseguir que la moto fuese bien, porque no terminaba de encontrar buenas sensaciones. Recuerdo que el día que tenía que dar el visto bueno con el embrague puse la moto patas arriba porque no terminaba de estar contento. Hasta el viernes lo estuve pasando bastante mal y el sábado también. El domingo por la mañana hubo un momento ahí de agobio, que recuerdo que me estaba cambiando de ropa e incluso me cayeron un par de lágrimas. Sabía lo que me estaba jugando y que te acabas jugando en una carrera todo el buen trabajo que has hecho durante la temporada. Llegas a la última sabiendo que te lo estás jugando todo y que un mínimo error, una mala vuelta, te puede costar el trabajo de todo el año. Por suerte el domingo me fue muy bien. Cuando me subí a la moto conseguí aparcar un poco los nervios y liberar esa tensión y la verdad es que no pudo haber ido mejor.
P. ¿Cómo de clave fueron esas lágrimas que comenta y llegar a ese límite emocional?
R. Pues quizás fue lo clave para sacar como fuera esa tensión que tenía, esa presión. Al final, no es por la carrera en sí, sino porque resume el trabajo de todo el año. Cuando me puse a pensar en lo que se me venía por delante me empecé a agobiar y a sentirme demasiado presionado. Solté unas lágrimas, conseguí relajarme en cierta medida y lo más importante es que entraba en cada zona pensando en vaciarme. En darlo todo y en que no me guardase nada. Que al día siguiente me levantase y no me pudiese arrepentir de nada de lo que había hecho.
P. Llegó a esa carrera final también al límite por la lesión que tuviste en el dedo, que le condicionó durante varias pruebas. ¿En qué momento sintió que volvía a estar cerca de ese 100% como para creer que podía llegar al subcampeonato?
R. Incluso aún ahora no termino de notarme al 100%. Tengo pequeños problemas a la hora de cerrar la mano, que eso me condiciona. A pesar de que solo era un dedo roto, el problema es que necesitas tener mucha fuerza en las manos. Entonces, un dedo roto, aunque parezca poco, realmente condiciona bastante. Especialmente siendo la mano del embrague, que es la mano más importante. Perder un dedo, digamos, o agarre, condiciona mucho la sensación y el tacto en el embrague. Por lo que me condicionó bastante durante ese fin de semana que me lo rompí. Y en las siguientes carreras incluso lo arrastré hasta este último Gran Premio. Es cierto que ya estoy bastante mejor, piloto a un nivel alto, pero todavía considero que no estoy o no tengo las sensaciones que tenía antes de haberme roto el dedo.
P. Si mira toda la temporada y teniendo en cuenta esa lesión, ¿cree que sin ella habría podido llegar más tranquilo a ese final y, sobre todo, haber estado un poco más cerca de Toni Bou?
R. Sin duda que sí. Estoy seguro de que si no me hubiese lesionado habría llegado con un colchón de puntos más amplio a esta última carrera. En Inglaterra, por ejemplo, lo pasé bastante mal. Ahí llegué muy desatendido. Había molestias y sí que me condicionó mucho el arrastrar el dedo. No solo por el dolor que tenía en la carrera, sino por no haber podido llegar en forma y entrenado.
P. ¿Qué ha cambiado en Gabriel Marcelli desde la primera victoria en un Mundial en 2025 hasta este subcampeonato y hasta el piloto que eres hoy?
R. Yo creo que poco a poco vas cogiendo cabeza, más experiencia en carrera. En esta, por ejemplo, era relativamente complicada, al menos para mí, a nivel tiempo de gestión en zona. Eran muy largas y gestionar ese tiempo es algo que normalmente me cuesta. Y considero que, aun así, hice una buena gestión del tiempo en zona y del tiempo en carrera. De esa primera victoria del año pasado a esta me considero mejor piloto, más experimentado, con mejor estrategia también incluso en carrera. Especialmente en la forma de afrontar las zonas, haciéndolo con más decisión y claridad.
P. Hablando de experiencia, comparte equipo con Toni, 40 veces campeón. ¿Qué ha aprendido de él y en qué cree que le ha ayudado?
R. De Toni he aprendido muchas cosas. Al final aprendes del mejor. Tenerlo como compañero es todo un privilegio. Al entrenar con él veo lo que es capaz de hacer y no tengo excusas. Si es capaz de subir por un sitio, tienes que ser capaz también. Ser compañero de Toni te obliga a forzarte a ser mejor piloto. Y en carrera te lleva a un nivel que es tu límite. No da brazo a torcer. Se aplica siempre a un 100% y tú tienes que estar a un 110%. En este último fin de semana, en el Gran Premio, la segunda vuelta él rodó con un solo punto. Así que yo tenía que estar a un 200%. Hay que rozar la perfección para acercarse a él muchas veces.
P. De cara a 2027, ¿el objetivo cambia y pasa directamente por intentar pelear por el Mundial, o prefiere planteárselo carrera a carrera?
R. Por ahora me planteo carrera a carrera, porque obviamente Toni es una bestia, y aunque este último fin de semana me llevase la victoria, soy consciente de que pelearle un campeonato todavía es muy complicado. Toni tiene una experiencia inhumana y un talento estratosférico y es muy difícil ganarle un campeonato por la constancia que tiene. Pero sí que me considero ya preparado para rivalizar con él en carreras. El año que viene el objetivo va a ser luchar por victorias.
P. Siendo de O Rosal, ¿qué significaría para usted algún día poder ganar ese Mundial y celebrarlo con su gente en Galicia?
R. Es mi sueño y mi objetivo. Por eso lucho y por eso entreno a diario. Obviamente con Toni es complicado, porque es el mejor deportista de la historia. Ya no solo en el mundo del motor, sino en cualquier otra disciplina. Estás luchando contra el mejor. Eso no es ponerlo fácil. Sé lo complicado que es, pero también soy consciente de que día a día mejoro y entreno y trabajo con un objetivo. Aparte de ser compañero de Toni, él no tiene miramientos a la hora de echarse un cable y ayudarme a progresar. Por lo que espero que sea cuestión de tiempo que acabe cayendo ese título mundial.
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