Los elementos matan a Chapela
TRAINERAS
La Arealonga no se hizo con una Concha en pleno esplendor de viento y olas para ser última y complicarse la vida
Los marineros que cruzan el estrecho de Magallanes son sometidos a un rito que los consagra como expertos. Así deben sentirse los remeros de Chapela tras el sufrimiento de ayer en la Bandera Fabrika en plena bahía de La Concha desatada. Un escenario mítico en unas condiciones espectaculares que dejaron a los chapeleiros como últimos clasificados, precedidos por Ares. Donostia parece certificar que la pelea por el descenso será un cara a cara entre las dos traineras gallegas. Porque Santurtzi y Lekittarra parecen de otra pasta cuando el mar se enfurece. Y nadie va a caer desde la otra tanda. Nadie.
La Concha no miente. Asusta porque es lógico temerla cuando las olas bailan por donde quieren y como quieren. La jornada previa y la mañana de ayer se fueron en barajar una factible suspensión. Las condiciones iban hacia mejor pero lentamente. De hecho, los equipos de la Liga Euskotren femenina se negaron a poner en riesgo la integridad física de las remeras y no salieron. Con razón.
El viento reinaba pero iba perdiendo fiereza. Por eso, cuando llegó la hora de la bandera masculina, la suspensión se descartó. Eso sí, se retrasó la salida casi medira hora, con esa previsión de mejoría meteorológica continua de argumento, y se renunció a competir en línea para convertirse la cita en una contrarreloj. La Concha fijaba sus propias normas.
Como era de esperar, a las cuatro traineras de la primera tanda les tocó la peor parte. O la mejor, a ojos del espectador. Porque los largos hacia fuera eran pura cabalgada de olas -con las bombas achicando agua-, sin posibilidad de coger un ritmo de remada continuado y obligando a cada uno de los componentes de la trainera a una concentración máxima para coger agua en cada remada, los unos, y a dirigir el barco con acierto, los patrones, ayer ayudados por los marcas o por la segunda bancada para fijar rumbo. Tanto hacia fuera como cuando el destino era la playa, momento en el que la pericia para subirse a las ondas marinas pasaba a ser fundamental.
Chapela perdió el rumbo ya desde el primer largo. Con Dani García patroneando para dar experiencia, la Arealonga no encontró la mejor manera de acercarse a la boya de mar. Y recorrer más metros de los deseables en tales condiciones es un suicidio competitivo. Ares, la primera en salir por el orden inverso según la clasificación, marcó 7:04 en esa primera virada. Y los de Juan Zunzunegui se fueron ya a 7:27. Demasiado.
Cierto es que las condiciones permitían soñar con enjugar grandes desventajas. Porque subirse a una ola te puede trasladar con estética celeridad. Pero no era el caso, porque el campo seguía arañando y golpeando. Mejoró la Arealonga hacia la playa pero no lo suficiente. Mientras, por detrás, Santurtzi, que disfrutaba del sufrimiento, acechaba con doblar a los chapeleiros ya en la segunda virada. Algo que sucedió en el tercer largo, de nuevo un erial para Chapela. No quedaba otra que aguantar hasta el final, creyendo que la letra con olas entra. Y rezar con que en el mundo que se abrió entre los del Paseo de Cardona y la Itsakoko Ama, de casi dos minutos, no se quedasen a vivir muchas más traineras que Ares, penúltima al final, y Lekittarra. Las oraciones no impidieron que ahí encallase San Juan.
Así, lo peor no fue tanto la última plaza de ayer, sino los cinco puntos perdidos con Santurtzi. Además que Ares se acerque a sólo dos. Chapela sufrirá. Pero sabe hacerlo. Desde ayer más.
La bandera, memorable, se la quedó Orio, que va puñetazo tras puñetazo tumbando a sus rivales sean cuales sean las condiciones. En ese primer mundo, la noticia fue la descalificación de Bermeo, que se comió una boya en la segunda virada. Todavía más renta para los de amarillo.
Hoy (12:21), toca la Bandera de Getxo. Se supone que con menos viento y olas.n
Dani García: "Las sensaciones fueron muy malas"
Dani García, patrón de Chapela, no ocultó tras la regata que “las sensaciones fueron muy malas hoy. Estuvimos mucho tiempo esperando a ver si había regata o no y al final, teníamos ganas de que se moviera a ver si pasaban cosas raras. Pero no aprovechamos el día. No nos encontramos bien”. El veterano remero explicó que “estas condiciones es lo que tienen: si no haces buena regata, te empiezan a caer segundos; y si la haces buena, pintas el día. No supimos aprovecharlas”. Y un resumen expresivo: “Jodidos pero mañana hay otra”.
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