Descenso rápido de Héctor Quinteiro para subir
Ciclismo
Héctor Quinteiro ganó el Gallego batiendo a los ciclistas élite y busca el salto internacional
Saltos, giros, rozar los árboles y las ramas. Sin poder parpadear, siempre al límite. Es el descenso en bicicleta de montaña, una modalidad complicada y plagada de riesgo, que vio la explosión del juvenil de Ponteareas Héctor Quinteiro este verano. Evolucionó técnicamente y tuvo tiempo para entrenar de forma que comenzó a ganar pruebas superando incluso a los competidores de categoría élite, como sucedió en el Gallego de la modalidad de descenso (DHI) disputado en A Fracha, en las cercanías de Pontevedra. “No es habitual y hasta este año no pude hacerlo, lo normal es que varios quedaran por delante”, asegura el joven de 18 de años.
“El trazado estaba delicado, muy seco y roto, lo que hizo difícil rebajar los tiempos. Sabía que estaba todo ajustado y para mí fue bastante sorpresa llegar a la meta y tener el mejor tiempo”, resume el biker del Condado. Eso sí, admite que se encuentra en un gran momento porque “es la segunda vez que puedo ganar a los sénior en Galicia y, a nivel español, fue este verano cuando pude hacer tiempos cercanos”.
El todavía juvenil, hasta final de año, comenzó como tantos otros niños en las carreras de miniBTT, pero “a mí me gustaba bajar y saltar, pero lo de pedalear no me llenaba tanto”, admite. Una versión que también corrobora su padre Miguel: “ya se le veía hábil con la bicicleta, que la movía bien, pero después a la hora de pedalear le gustaba menos. Así, lo fui metiendo en enduro porque hasta hace poco no había descenso para niños en Galicia”.
Es gran medida, es la evolución natural de muchos deportistas. El enduro combina los descensos, algunos de ellos técnicos, con zonas de pedalear y, además, después hay remontes no cronometrados para enlazarlos. En cambio, el descenso es pura velocidad cuesta abajo y, además, con dificultades técnicas y muchos saltos, que obliga a recepciones. “Mi padre me fue introduciendo y, al ir a los primeros descensos, ya me entró la afición”, explica el deportista. Eso sí, es una modalidad en la que es complicado entrenar porque “por nuestra zona solo está el descenso de Ponteareas, en A Picaraña. Es la única zona que hay allí. Vamos mucho. La otra opción es tomar la bicicleta de enduro y practicar, no queda otra”. Una realidad que confirma Miguel Quinteiro: “Viajo mucho con él para ir a los sitios y este verano, al pasar el curso limpio, tuvo más tiempo para dedicarle a la bicicleta y fue la forma en la que mejoró. Se notó el dedicarle horas, lo que pasa es que existen limitaciones, pero yo confío en él y le veo mucho futuro”.
De hecho, el gran objetivo de la familia Quinteiro es que el joven Héctor pueda dedicarse de forma más o menos continua al descenso y eso requiere dar el salto a las competiciones internacionales y, en caso de brillar, poder entrar en alguno de los equipos profesionales, de grandes marcas. En 2024 ya disputó una Copa del Mundo y, además, “fue a Portugal y pudo sumar sus primeros puntos UCI. Lo que pasa es que todos los que quedaron por delante de él ya están en conjuntos oficiales. Tienen ese apoyo que es clave”, manifiesta su padre. Además, el deportista acudió a la Copa del Mundo de Loudenvielle, en Francia, con “la intención de que lo viera alguno de estos equipos”.
No obstante, las cosas no salieron todo lo bien que le gustaría y el propio Héctor Quinteiro explica que “no conocía el descenso y apenas pude hacer los entrenamientos oficiales porque llovió mucho y los suspendieron. Después, el día de la competición sí que se secó todo, pero la bajada estaba rota y sucia. Tuve una caída que me dejó sin opciones. Fue una pena”. Quizás fue el único lunar en una temporada buena para un biker que admite que “está complicado poder dedicarse a esto. Requiere mucho, trabajo pero lo voy a intentar de todas las formas posibles”.
Entre los apoyos con los que cuenta está su familia, como es habitual, y también el soporte del Bici Verde vigués, su actual club. Miguel Quinteiro relata que “competir en descenso a un nivel alto como en el que empieza a estar Héctor sale muy caro. Cada poco tiempo tienes que estar con la bici en el taller porque las mecánicas no aguantan tanto. Es ir al límite”, explica. Por ello, entiende que es especialmente necesario poder entrar en un equipo. “Una bicicleta es cara, pero lo que se hace más complicado de asumir es el mantenimiento. Hay muchas averías y se deben cambiar las ruedas, los frenos y la suspensión cada poco tiempo”, relata. Por ello, se muestra esperanzado de que “llame la atención de algún equipo. El próximo año ya pasa a la categoría absoluta e intentaremos hacer alguna prueba internacional más. Es lo necesario para avanzar”, explica el mayor de los Quinteiro.
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