El delantero errante

Moisés García León (Zaragoza, 1971), ahora en el Nástic, se medirá el sábado al Celta, en el que militó hace ya más de una década. Cuenta con una de las carreras más extensas y prolíficas del fútbol español (11 clubes y 146 goles) y dice no pensar todavía en la retirada.

M.ROMÁN
Publicado: 12 feb 2009 - 10:31 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:32
Moisés García León llegó al Nástic hace ahora un año, procedente del Polideportivo Ejido. Foto: el diario de tarragona
Moisés García León llegó al Nástic hace ahora un año, procedente del Polideportivo Ejido. Foto: el diario de tarragona

En la ya lejana temporada 1996/97, con 25 años recién cumplidos, aterrizó en el Celta Moisés García León. Llegó de Segunda en el mercado invernal y precedido de una fama de goleador que se había ganado a pulso en su anterior equipo, el Leganés, con el que había marcado 13 tantos en la primera mitad del curso. Estuvo en Vigo una campaña y media. Aquí, dejó su firma. Anotó siete goles en apenas 23 partidos y, partiendo habitualmente desde el banquillo, se ganó el apelativo de revulsivo. Pues bien, once años después, ese joven y prometedor delantero se ha convertido en uno de los futbolistas más veteranos de Segunda. Ahora, en el Nástic sigue aportando su olfato y su saber hacer dentro del área. El sábado se medirá al Celta. Recuerda con cariño su estancia en Vigo: ‘Siempre es bonito jugar estos partidos. No queda casi nadie de mi época en el club, pero ha sido una de las ciudades en las que más amistades he hecho al margen del fútbol’. Su estancia en el conjunto celeste coincidió con el inicio de la época dorada del club. En la 1997/98 llegó Javier Irureta al banquillo y el equipo se metió en UEFA: ‘Me pilló el primer año jugando por no descender. Teníamos una gran plantilla, pero nos faltó un poco de suerte. La temporada siguiente fue espectacular. La gente se empezó a creer que podíamos lograr metas mayores y lo hicimos’. Más de una década después, la situación es completamente distinta. El Celta vaga sin rumbo por Segunda y la ilusión que divisaba Moisés en la afición ha tornado en desencanto. Tras su paso por Vigo, el delantero prosiguió una prolífica carrera que le ha llevado al Nástic. Cumple su segunda temporada en Tarragona y a sus 37 años sigue haciendo lo que mejor se le da: marcar goles. Lleva ya cinco esta campaña y ha participado en 20 partidos. Asume su papel dentro del equipo y cree que es una pieza necesaria en el engranaje tarraconense: ‘En el fútbol también hace falta experiencia y conocimiento y eso es lo que yo puedo aportar’. Reconoce que, cuando militaba en el Celta, no se le pasaba por la cabeza que su carrera fuera tan dilatada: ‘No pensaba tener una vida futbolística tan larga, pero ahora disfruto mucho más que antes’. Además, dice que aún no ha puesto fecha a su retirada: ‘El año que viene pienso seguir jugando. Tengo ilusión y ganas. El día que éstas dos cosas se acaben, también se acabará Moisés como futbolista. Por fortuna, esto no ha pasado todavía’. Nómada, trotamundos, errante... Está habituado a escuchar estos adjetivos unidos a su nombre. Él lo asume con naturalidad. Ha militado en 11 equipos en apenas 15 años (Zaragoza, Osasuna, Leganés, Celta, Villarreal, Sevilla, Córdoba, Elche, Hércules, Poli y Nástic). Dice llevarlo bien : ‘Cuando veo que flojeo un poco, es que mi ciclo en ese equipo se ha acabado y llega el momento de cambiar de destino. Resulta un poco más complicado por la familia y, en particular, por lo hijos, que tienen que cambiar de colegio y en algunos lugares se enfrentan a una educación en un nuevo idioma’. Éste sábado, posiblemente no sea titular. N‘Gal y José Mari parten con todas las papeletas para estar en el once. Moisés aguardará su oportunidad en el banquillo. Si tiene alguna ocasión, no la desperdiciará. Y es que al trotamundos del gol todavía le queda mucho fútbol en sus botas.

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