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Fútbol | Segunda Federación
Honor a Xavi Sola. Gloria a Guille Pinín. Amor y odio al fútbol. O Vao vivió ayer un partido más entretenido que interesante. Más digno de elogio que de estudio. Pero el Coruxo volvió a ganar porque lo buscó y lo mereció más que la Sarriana. Todavía no han amueblado los vigueses su piso en la zona de fase de ascenso, pero ya tienen apalabrada la firma de las arras.
Sólo los entrenadores saben lo que cuesta ganar. Los desvelos, las previsiones, los análisis, las gestiones… Todos los factores a tener en cuenta para intentar domar al fútbol. Dormirlo o espabilarlo al gusto. Sabiendo siempre que es imposible acertar en todo y deseando alcanzar un porcentaje suficiente para acumular más méritos que el rival. Si es que eso sirve de algo y no todo acaba decidiéndose por un caprichoso azar.
El Coruxo, aquel equipo que alcanzó nueve victorias en doce partidos para llegar a la zona noble, sigue siendo consciente lo complicado que es irse de cada jornada con los tres puntos. Ayer, salió a O Vao con ganas de recuperar tal sensación después de dos jornadas sin ella. Manteniendo la apuesta 2026 tras la marcha de Javi González: Añón de falso delantero centro y Xavi Sola caído a banda izquierda teniendo que trabajar más en defensa.
Ante una Sarriana más expectante que actuante, la primera parte respondió a los planteamientos de Javi Pereira en los locales y del vigués Dani Giménez en los visitantes. Ligero dominio del Coruxo y 45 minutos salpicados de contadas ocasiones por bando, con Xavi Sola empezando una tarde de oportunidades sin concretar.
El descanso sirvió de espoleta para los verdes, que dejaron de madurar el partido y se decidieron a tomarlo por las solapas. Con más posesión y más velocidad de circulación, el área de la Sarriana comenzó a ser zona de paso habitual. Mientras el fútbol estuvo domado, Sola envió dos balones al palo. Doble traqueteo a una portería que espabiló lo inesperado, lo imprevisto, lo no trabajado, ya con el ex grampeñista Ju fuera del partido tras ver su segunda tarjeta.
Una falta lateral a favor del Coruxo, provocó una nueva ocasión y un nuevo córner. Lo malo es que Carlos Alonso cayó en la trampa de Iago Parga y un empujón a destiempo con el juego parado acabó con la expulsión por doble amarilla del centrocampista local. La cuestión es que se sacó de esquina y Sola fue arrollado por su marcador. Penalti que el delantero lanzó y Pirot detuvo.
Estaba el partido demasiado caprichoso como para entenderlo. El Coruxo mantuvo el arrojo para convertirse en el único de los dos equipos que veía de cerca la portería rival. Con Gandarillas al mando, otra vez la tuvo Sola y otra vez el balón lo negó. Y ya en el descuento, otra llegada por la diestra acabó con el balón al borde del área en los pies de Pinín, que lo golpeó con más fe que acierto. Fue el gol tan buscado. La victoria tan sufrida. Fruto de lo previsto y de lo imprevisto.
Coruxo:
Esteban Ruiz; Roque (Nacho Fariña, min.71), Álvaro Fernández, Borja Marchante, Álvaro Naveira; Hugo Rodri (Hugo Losada, min.80), Carlos Alonso, Guille Pinín; Mateo Gandarillas, David Añón (Santos, min.76), Xavi Sola.
Sarriana:
Pirot; Sane Arona (Iker Méndez, min.82), Parga, Maxi, Toro (Piay, min.46), Berardozzi; Boedo (Edu González, min.46; Iago Díaz, min.90), Ju, Maycon, Millán; Clavería (Jacobo Vilariño, min.57).
Gol:
1-0, min.92: Guille Pinín.
Árbitro:
Juan Francisco Morato. Amonestó a Sola, Gandarillas, Toro, Embadje, Levrand, Piay y Vilariño. Expulsó por doble amarilla al visitante Ju (min.55) y al local Carlos Alonso (min.65); y con roja directa al técnico de la Sarriana, Dani Giménez.
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