Uno de Coruxo entre osos y salmones
Raid de Aventura
El vigués Adrián Moreira completó el Mundial de raid de aventura en 135 horas (casi seis días) en Canadá para firmar la novena posición dentro del cuartero francés expenature.fr
Se dio la circunstancia de que era la época en la que los salmones desovaban y había un montón de ellos muertos en el río. Incluso olía como una pescadería", explica el vigués de 35 años Adrián Moreira que la pasada semana disputó el Campeonato del Mundo de raid de aventura en Canadá. No obstante, esta pequeña anécdota está muy lejos de ser lo habitual, porque en competición acostumbra a atravesar “lugares que son increíbles, a los que nunca llegaría un turista. Quedan para siempre en la retina, ya que no llevamos cámara al ir corriendo o en bicicleta”, expresa el deportista de Fragoselo.
Al noreste de Vancouver se encuentra la pequeña aldea de Pemberton, que fue el comienzo de la cita mundialista. El raid se disputa por equipos y a modo de orientación. “Te dan una brújula y un mapa y, a partir de ahí, tienes que llegar al siguiente punto marcado. No es sencillo y se puede hacer bastante más distancia de la prevista”, señala el vigués. Además, se dio la circunstancia de que en Canadá “los mapas no eran los mejores”. Así, la cita planetaria estaba marcada para 600 kilómetros, pero realmente fueron más de 750 y la duración invertida por Adrián Moreira y sus compañeros se marchó a las 135 horas 47:00. Es decir, cinco días y 16 horas de competición a través de las Montañas Rocosas canadienses. “De las cuales dormimos unas 13 horas para descansar algo. Nada más”, relata el deportista.
El Expenature.fr concluyó en la novena posición entre los más de cincuenta conjuntos que terminaron la competición en la coqueta Penticton, situada en la cabecera sur del lago Okanagan. La salida fue a 210 metros de altitud y la llegada a 385. Por el medio, una larga travesía con puntos por encima de los 1.800 metros a lo largo de los 750 kilómetros que finalmente afrontaron los competidores.
Pasas por lugares increíbles, que quedan para siempre en la retina, ya que no llevas cámara”
Te dan un mapa y una brújula. Y ahí tienes que orientarte hasta el siguiente punto de paso”
Empecé poco a poco y me di cuenta de que esto de estar varios días penando por el monte me gustaba”
El formato del raid de aventura es de orientación y mixto porque “hay zonas de carrera de montaña, otras de bicicleta, otras de rafting y tuvimos algunas de canoa”, explica el representante del Aromón. En defitiva, una trayecto con todo tipo de paisajes y dificultades. “Había una zona de carrera que era más rápida, de pista, pero después otra técnica y muy bonita, pero de las que costó salir. Fuimos de noche y se hizo díficil”, relata Adrián Moreira. Tuvieron varios tramos de canoa en balsas hinchables y otra de canoa, “que proporcionó la organización”. Uno de los momentos a explicar llegó cuando “en uno de los ríos que teníamos que navegar nos llegó la noche y no dejaban pasarlo sin luz. Entonces, nos quedamos en un sitio marcado. Estaba lloviendo, pero incluso hicimos fuego para pasar la noche e intentar descansar algo”, cuenta el de Fragoselo. Aunque había que tener medio ojo abierto porque “era una zona de muchos osos, que era el principal peligro”. Ahí no se encontraron con ninguno, pero sí en una zona de ‘vía verde’ más adelante. “Lo vimos un rato y se marchó por el monte”, explica.
Una de las cuestiones a explicar en una competición de este calibre está en el aspecto organizativo. “Viajo con una maleta grande y otra para la bicicleta. La balsa hinchable con la pala también la tenemos que llevar”, admite Moreira. Esto lleva un gasto y, en la competición, “tenemos unas cajas para la bicicleta, que es individual, y otras colectivas en las que metes la comida y eso. La organización te la lleva a los puntos de paso que están marcados y allí metes lo que necesitas. Algo de ropa, la comida, unas zapatillas para el siguiente tramo…", relata el de Coruxo. En todo caso, es un equipaje limitado porque hay unos límites máximos y, después, “no vas a ir a correr un trekking con un montón de peso. Con el tiempo, ganas experiencia”.
Moreira formó equipo con los franceses Guillaume Habouzit y Romuald Viale, además de la brasileña Mariana Pontes. La competición de raid es mixta y “poco a poco los fui conociendo. Sobre todo tenía relación con Mariana de competir otras veces”, indica un olívico que esta temporada lo llamaron para hacer el grupo e ir al Mundial. El billete lo obtuvieron al imponerse en el Tierra Indómita Adventure Race 2025 chileno. “Nos pudimos clasificar y ahorrarnos la inscripción, que supera los 6.000 euros”, manifiesta el de Fragoselo. El raid es una modalidad extrema, pero amateur y “el equipo que ganó, el sueco Safat, tiene a tres deportistas que son del ejército. No se dedican de forma específica, pero tienen tiempo para entrenar”.
Lo tiene que arañar una Moreira que trabaja en el BRIF de Laza, pero “en labores de oficina. No soy bombero", aunque admite que “este verano fue duro”. Lo terminó con un Mundial en una disciplina en la que entró poco a poco con “competiciones de un fin de semana y así. Hasta que hubo uno en Galicia de cinco días. Nos apuntamos un equipo con el Aromon (su club) y lo terminamos. A mí me gustó mucho esa sensación de estar varios días tirado por el monte, que era lo mío. Y hasta hoy”, concluye.
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