El Coruxo huye del feísmo y empata

Fútbol

Una segunda parte voluntariosa compensó una primera para el olvido

El partido de O Vao contó con muchos duelos físicos.
El partido de O Vao contó con muchos duelos físicos.

Un partido que empezó siendo un monumento al feísmo acabó siendo un entretenimiento voluntarioso. El resultado, un empate, parece escaso. Pero el propósito de enmienda de Coruxo y Gimnástica es meritorio.

Las preocupaciones atenazan. Silenciosamente, te conminan a no atreverte, a dejar pasar el tiempo con la confianza de que algo bueno siempre puede suceder si no te sucede nada malo. Conservar más que exponerte a mejorar. La seguridad por encima de la libertad. Con tales premisas se plantaron, casi literalmente, Coruxo y Gimnástica sobre el césped del campo de O Vao. Esperando a que la realidad les obligase a cambiar.

Puede ser que el preciosismo sea una exageración, pero ser exagerado, al menos, llama la atención. El Coruxo salió ayer a jugar muy pulcro, contagiado a priori por el esperado tacticismo de una Gimnástica protegida en su dibujo de tres centrales y carrileros nada alocados. No está mal paliar las armas del rival, pero el contagio pleno sí que enferma el juego propio. En esa diatriba de saber que no se había hecho nada mal pero tampoco demasiado bien pasaron los primeros 45 minutos para los dos equipos. Mucho balón largo sin destino claro, apenas un puñado de voluntariosas pequeñas carreras ofensivas sin espacio y los porteros prácticamente de adorno. Prácticamente, porque bien es cierto que los cántabros dirán que los amagos de ocasiones fueron suyos, con un par de llegadas por bandas esporádicas bien solucionadas en la portería local por Esteban.

El fútbol se aburrió. Para demostrarlo, le otorgó un gol estrambótico al delantero visitante Primo, con un golpeo sin dirección en escorzo que acabó en el fondo de la portería local tras rozar el larguero. Despertó el Coruxo con un triple cambio inminente, que trajo consigo una variación táctica -tres centrales- y más presencia en área rival. Y enseguida obtuvo premio el gesto de valentía con el empate de Álex Pérez apenas seis minutos después.

El partido ya era otro. Por fortuna. No había excesos pero sí porterías. La Gimnástica no se echó atrás y aumentó el número de delanteros. Los dos olvidaron preocupaciones y buscaron la victoria. Sin enormes ocasiones pero con intenciones gigantes. Sin goles, pero compensando lo sufrido en la primera parte.

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