BALONMANO
El Guardés pierde y descarta ser tercero
TERESA PORTELA. Piragüista canguesa con cinco participaciones en los Juegos Olímpicos
¿Qué sensación le deja la escultura?
Es especial, no contaba con que me iban a poner una escultura a tamaño real y de piedra. Madre mía. Estoy muy contenta y se lo agradezco al ayuntamiento de Cangas y a la Diputación de Pontevedra por querer reconocer mi carrera deportiva y acordarse de tener este bonito detalle conmigo. Además es en Aldán, donde nací y me crié. Y en el club en el que me formé. La verdad es que lo recibo con mucho cariño. Estoy muy ilusionada y agradecida.
¿Cuándo le comentaron que iban a poner la figura?
Esto lo comenzaron ya en 2018. Sabía que tenían pensado hacer algo, pero después llegó la pandemia y cambió el concelleiro de Deportes. Pensé que quedaría atrás, pero lo retomaron y estoy muy contenta. Me habían mandado, en su día, unas fotos hace unos dos años cuando todavía la estaban haciendo. Pero no estaba terminada y la vi hoy.
¿Qué pensó cuando le trasladaron el proyecto?
Jamás lo pensé. Una siempre piensa en el corto plazo y con la cabeza en la siguiente competición. No me planteaba tener una vida deportiva tan larga, ni ir a cinco Juegos Olímpicos. Y, mucho menos, tener una escultura con mi figura. Son cosas que me hacen estar muy agradecida y sólo que pensaran en mí para una estatua de este tamaño, tan grande, y en piedra, que es dificilísima de hacer... Estoy muy contenta. Cuando vi las primeras fotos y comprobé el tamaño de la figura, aluciné. Ya me pareció algo increíble.
¿Es especialmente bonito que se sitúe en Aldán?
Claro, porque es donde nací, donde están mis recuerdos, el lugar en el que empecé en el piragüismo y donde están mis pensamientos. Para mí es especial y, cuando los niños vayan al club a entrenar, podrán ver en esa estatua a una niña que también lo hacía en su día y, poco a poco, fue compliendo sueños e ilusiones. Ellos, si siguen su camino, también lo podrán hacer. De ahí, de Aldán, salió una niña con todas las ganas del mundo de mejorar cada día como deportista y persona.
¿Qué le dijeron sus padres?
Ellos ya la habían visto antes porque la estatua la llevó un camión y, al llegar, pudieron observarla. Entiendo que se sienten orgullosos, aunque tampoco haría falta un monumento para saberlo porque es algo que ya siento que tienen hacía mí. Pero también sé que los enorgullece.
¿Es algo que da un poco más de motivación?
No hacen falta estas cosas para estar motivada, pero es verdad que es algo que te llena de orgullo. Me hace sentir el cariño de mi pueblo y de mi gente. Pienso que a todo el mundo le gustaría sentirse querido y reconocido de esta manera.
En abril tiene el control selectivo para hacerse con la plaza en Tokio, ¿cómo se encuentra?
Queda un mes y estoy entrenando duro con la vista puesta en el 9 de abril. Después de tanto tiempo sin competir, estoy deseando volver a sentirme dentro de una competición. No lo hago desde el Mundial de 2019 y, por lo tanto, estoy con ganas. En los entrenamientos van bien los tiempos y estoy en semanas duras. En relación a otros años, va todo según lo previsto y falta eso, que es competir, y encontrarme con buenas sensaciones. Tengo confianza porque tengo referencias con respecto a otros años y comprobar que sigo igual, es algo que te permite estar con tranquilidad. Sí que es verdad que, el día de la competición, puede pasar cualquier cosa. Pero estoy con confianza.
Tras un 2020 sin competir, ¿le costó volver a la rutina?
Costó, pero creo que como a todo el mundo. De pronto, nos vimos dos meses metidos en casa y el trabajo era diferente a cualquier otro año y cualquier otra temporada. Entonces, al principio, al volver a la rutina y recuperar lo perdido, se notó el cambio. Había que adquirir el tacto del agua, pero una vez adquirida la rutina, me sentí como siempre.
¿No compitió nada en 2020, tiene cierto temor al regreso?
Fue un año atípico pero continúo entrenando y, la verdad, tengo días que los siento como competición. Entonces, de alguna manera, me veo expuesta y revivo lo que es. No es lo mismo, pero es algo que a todos nos sucedió. Es una pandemia mundial, que no se vivió en todos los lugares igual, pero sí que afectó a todo el planeta. Unos lo llevaron mejor y otros, peor. Son cosas que no preveemos, pero hay que tratar de sobreponerse. Con restricciones y adantándonos, tenemos que competir igual. Al final, la esencia está ahí y pasa por dar lo mejor de mí y pensar en Tokio. Se modifica todo lo que tiene que ver la parte de fuera, pero los 200 metros son los mismos. Eso no cambia.
¿Llegaría a hacer 200 metros con los ojos cerrados?
Nunca llegué a probar porque es díficil mantener el equilibrio en una piragua con los ojos cerrados. Pero si me dan el va y me dicen que pare a los 200 metros, lo hago sin error. Ya son muchos años.
¿Sigue entrenando con Teresa Portela, la portuguesa?
Sí, para las dos es positivo. Tenemos un mismo nivel y estamos para sumar. Nos permite mejorar y la idea es continuar hasta lo Juegos de Tokio. Somos rivales pero esto es deporte. Si lo piensas de manera negativa, diría: esta me puede ganar. Pero también puede hacerlo sin entrenar conmigo. Al final, veo lo positivo de que entrene conmigo porque me va a suponer que cada día me pueda exprimir un poco más. No es algo de rivalidad. Me puede ganar, como yo a ella. Esto es el deporte.
¿Ya piensa mucho en Tokio?
Todavía no, no me quiero adelantar. No deseo que me conlleve ansiedad y prefiero ir paso a paso, lo primero es el selectivo y estar bien ahí para ganar la plaza. Después, ya pensaré en los Juegos.
Una estatua de 17 toneladas en la Praza dos Olímpicos de Aldán
El acto de inauguración de la estatua dedicada a Teresa Portela se realizó ayer en Aldán, en las inmediaciones del club de piragüismo en el que la canguesa comenzó su carrera. La figura es de piedra y fue elaborada en la escola de canteiros de la Deputación de Pontevedra por los exalumnos Daniel Acuña Mariño e Víctor Manuel Casal Nogueira. Es de granito y de tamaño natural, de forma que todo el conjunto se eleva a las 17 toneladas de peso entre la palista, la piragüa y la representación del mar. En total, la estatua tiene 6 metros de largo y 2,40 de altura.
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