Consejos a ciegas de Santi a Mina

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El padre del delantero vigués, exfutbolista del Celta, no ve los partidos de su hijo y le pide "que siga siendo el mismo"

b.b.b. vigo borja.barreira@atlantico.net
Publicado: 15 abr 2015 - 13:24 Actualizado: 16 abr 2015 - 12:53
Santi Mina, en los instantes previos a su comparecencia de ayer en A Madroa.
Santi Mina, en los instantes previos a su comparecencia de ayer en A Madroa.

Santiago Mina Vallespín, turolense de la cosecha de 1958, jugó en el Celta entre 1981 y 1984. Se formó en las categorías inferiores del Barcelona y militó también en Algeciras, Sabadell y Lorca. Pero fue en Vigo donde se asentó. Aquí formó una familia y aquí vive todavía, hoy a la sombra de su hijo Santiago Mina Lorenzo, Santi Mina, que el pasado fin de semana hizo historia con sus cuatro goles al Rayo Vallecano. Goles que su padre no vio. Nunca ve sus partidos. Cuando han acabado, enciende el ordenador y comprueba cómo han ido las cosas. Después habla con su hijo, quien le da más detalles de lo sucedido. Pero lo que más le importa a Santi Mina padre es que Santi Mina hijo permanezca con los pies en el suelo. Y el vástago no le falla. "Ante todo humildad", destacó ayer en A Madroa el joven internacional, al término del primer entrenamiento de la semana.

"No vio el partido, nunca los ve. Cuando acaba, entra en el ordenador a ver el resultado. Se alegró mucho por mí, pero lo primero que me dijo al llegar a casa, además de darme la enhorabuena, fue que tenía que seguir siendo el mismo y eso es lo que voy a hacer. Estoy muy tranquilo y humildad ante todo. Sé que hice un buen partido, pero hacer cuatro goles fue algo anecdótico y tengo que seguir trabajando para poder ayudar al equipo", afirmó ayer Santi Mina. "Cuando jugaba al fútbol tampoco le gustaba que sus padres le vieran y pensará lo mismo de mí. Prefiere ver el resultado al final del partido, me pregunta a mí qué tal y le comento un poco cómo fue la cosa", añadió.

La costumbre de Mina padre –que al contrario que su hijo era defensa y llegó a ser internacional sub-21 junto con figuras de la talla de Buyo, Alexanko, Goikoetxea, López Ufarte o San José– no es sólo un escudo contra la presión del fútbol profesional y todo lo que ello conlleva, sino que viene de lejos. "Casi ni sabe cómo juego. No me veía ni cuando era pequeño. Algunos compañeros con los que llevo ocho años ni lo conocen porque sólo fue a verme dos o tres veces", apunta el actual delantero celeste, que no obstante sí cuenta con el apoyo de algunos de sus seres más queridos en cada partido que se disputa en Balaídos. "Mi hermano y mi madre siempre van al campo, sé dónde se colocan y siempre que meto un gol, se lo dedico a ellos", explica.

Santi Mina ha estado en boca de todos a lo largo de los últimos días y, como es lógico, ha recibido numerosas felicitaciones. "Las que más me han gustado han sido las de siempre: mis amigos, mi familia y toda la gente que me quiere. Son los más importantes", valora el joven delantero celeste, que también recibió la llamada de su conocido representante, Jorge Mendes. "Me llamó y estuve hablando un buen rato con él. Me dio la enhorabuena y me dijo que tenía que seguir así", señaló. Sin embargo, si hubo una llamada que a Mina le hizo especial ilusión fue la del presidente y máximo accionista del Celta, Carlos Mouriño: "La llamada del presidente me hizo mucha ilusión, me dio mucho ánimo. Me dijo que siguiera tranquilo, como yo soy, y le agradezco tanto a él como al resto del club la confianza que siempre me han dado".

También se acordaron de Mina figuras clave en su carrera como Paco Herrera, el técnico que le hizo debutar en Primera División con sólo 17 años. "Le tengo cariño, le aprecio. Fue una persona importante para mí y le agradezco que se haya alegrado por lo que hice el otro día", valoró ayer el céltico, que también tuvo la ocasión de compartir una conversación con el psicólogo Joaquín Valdés, que el año pasado llegó al Celta de la mano de Luis Enrique y ahora sigue con el técnico asturiano en Barcelona. "Es una persona muy cercana a mí. Yo tenía un problema con las agujas y me ayudó mucho", desveló Mina.

Confianza

Superado el brillante episodio ante el Rayo, ahora toca centrarse en los próximos compromisos, que Mina afronta con un plus de confianza. "Es un partido que ha servido para que mi confianza aumente, para seguir con muchas ganas de trabajar día a día y seguir ayudando al equipo", afirmó ayer.

Cuestionado por sus cuatro goles, se queda con dos de ellos: "El primero me inyectó mucha confianza. Este año en Liga no había metido ningún gol y saqué toda la rabia que tenía. Fue un momento muy bonito para mí. Y también me quedo con el de cabeza, porque tengo que mejorar el remate de cabeza y porque meterlo, que fuera el ‘hat-trick’ y pensar que me iba a llevar el balón a casa fue muy especial".

Pese a esos cuatro goles, fiel a los consejos que le da su padre, Santi Mina no se siente titular de cara al partido del domingo en Eibar. "En este equipo nunca se da por hecho quién va a jugar. Todos nos dejamos la piel cada día para jugar el siguiente partido y sé que por meter cuatro goles no está nada hecho. El míster igual considera que para ese partido puede entrar otro jugador en mi posición, o que debe cambiar el dibujo. Sé que no hay nada hecho", asegura Mina, que espera que en Ipurúa no se repita el inicio de los útlimos partidos. "Salimos un poco dormidos, también nos pasó en Granada, pero cuando nos colocamos bien en el campo y el balón comienza a rodar, sabemos que somos fuertes. Intentábamos robar muy arriba el balón, atacar rápido y el equipo estuvo perfecto. Espero que el partido contra el Eibar sea así", remachó.n

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