Chevy Guzmán: "Con cada medalla de oro, notaba menos el cansancio"

Juegos Mundiales

El quíntuple oro en los Juegos Mundiales explica que “uno siempre quiere ganar, pero hacerlo en todas las pruebas es hacer historia en el patinaje”

Chevy Guzmán obtuvo cinco triunfos en la cita planetaria de Chengdu.
Chevy Guzmán obtuvo cinco triunfos en la cita planetaria de Chengdu.

Sebastián ‘Chevy’ Guzmán (Ureña -Venezuela-, 13 de noviembre de 1995) obtuvo en los Juegos Mundiales de Chengdu cinco medallas de oro en patinaje de velocidad. Un logró que “superó mis expectativas” y que alcanzó tras “ganar confianza con cada oro que lograba". Se tomará tres días de descanso y continuará en China para preparar el Mundial, que se disputa en un mes. Después, volverá a Vigo, su lugar de residencia.

¿Superó sus expectativas?

La verdad es que sí. Uno siempre que sale a competir quiere ganar, pero hacerlo en todas las pruebas es hacer historia, reescribir la historia. Es algo casi impensable y más en esta época en la que vivimos en un deporte 100% especializado. Hay gente específica para todas las carreras y que busca la medalla en cada prueba. Por eso, hasta yo estoy impresionado.

¿Cómo lo fue viviendo?

Iba día a día porque fue realmente complicado. Me levantaba a las cuatro de la mañana para estar a las seis en la pista de patinaje y comenzar poco después a competir. El tercer día, tuve dos pruebas diferentes y fueron trece horas en la pista de patinaje. Son jornadas muy muy largas, que cuestan mucho. Hubo mucho estrés y mucho calor, pero cada vez que lograba un oro, se me quitaba más el cansancio y tenía más energía. La primera carrera, la de una vuelta, es la carrera intermedia y esta la enfocaba como mi mayor reto. Al ser primero, me dio mucha confianza. Después, ya hice el récord del mundo en los 100 metros y ganando al patinador italiano, que me había superado en el Europeo. Todo ello me dio mucha mucha confianza. Cada vez que venía una victoria, aumentaba la confianza, la fuerza se incrementaba y también la motivación. El cansancio era mayor, pero sufría menos.

¿Se preparó bien para estos Juegos Mundiales?

Sí, sí. Estos Juegos Mundiales son el equivalente a los Olímpicos para nosotros. Se celebran cada cuatro años y, claro, me preparé de forma específica. Al inicio de la temporada, era el objetivo. Lo he cumplido y estoy satisfecho por ello.

¿Cómo hace para seguir mejorando a su edad?

Más que trabajo, es una cuestión de afinar todo al máximo. Cada día ser mejor en la técnica, entrenar mejor, de forma más específica y con más calidad. Y, además, avanza mucho la tecnología en nuestro deporte, que nos ayuda a mejorar. Todo ello se junta con el entreno duro. Son los detalles, lo que rebajan el tiempo. Ahora mismo, tengo unas botas nuevas con una tecnología que hemos introducido en la que metemos cuero y una capa de fibra de carbono para que se adapte más al pie y sea más eficiente en el empuje. Nos ayuda.

¿Lo hace usted o tiene una marca?

Hay una marca que tiene sus ingenieros, que estudian cada día cómo se puede mejorar y la forma de quitar peso. Ellos lo diseñan y yo soy el que evalúa y prueba. Por decirlo así, yo soy el conejillo de indias. Es un trabajo muy extenso por todas las partes. A nivel de preparación, tengo un entrenador específico desde hace doce años, y cada una de mis victorias se las debo a él.

¿Cómo es su día a día?

El último mes fue complicado porque, por problemas de personal, la pista de rodadura de Traviesas pasó a abrir solo de mañana. Entonces, tuve que modificar bastante porque hacía las pesas y ciclismo de mañana y, por la tarde, iba a la pista de rodadura. Lo que hice fue levantarme muy temprano para hacer gimnasio y bicicleta de mañana y, a las 11:00 horas, estaba en As Travesas para rodar. Al menos, me sirvió para adaptarme al horario de China.

Viene de una lesión, ¿cómo se recuperó?

En el Europeo me caí rompiéndome los dos radios y dos costillas. Tuve que descansar para recuperarme y, después, entrené mucho. Se me hizo el año largo, pero cinco medallas de oro arreglan cualquier cosa. La caída fue en julio, pero tuve una lesión más grave hace dos años, cuando rompí el abductor largo, el corto y el músculo petineo. Tuve que ser operado por el doctor del Real Madrid y fue lo más loco. Nunca había tenido una operación así. Esto fue una caída, pero fue cuestión de descanso y ya pude recuperar. De la otra, había el riesgo de que tuviera secuelas. Pero el médico hizo un trabajo excelente y pude rebajar ahora el récord del mundo en los 100 metros, que es la prueba más explosiva.

¿Usa la bicicleta para entrenar?

Sí, sí, para el entrenamiento aeróbico es la mejor disciplina. No es la única porque ayer me hicieron un reconocimiento en los Juegos Mundiales por ser el mejor deportista del día y allí conocí un practicante de powerlifting que ganó la medalla de oro y me dijo que había ganado con 370 kilos en sentadilla. Yo estoy en 280, de forma que no estoy muy lejos de ellos. Nos separa poco y eso demuestra lo que demanda el patinaje.

¿Cómo son unos Juegos Mundiales por dentro?

Me ha sorprendido mucho porque en los años en Venezuela tuve la oportunidad de estar en los Panamericanos, que es un evento en el que se busca el mejor país del continente. Después, había estado en Polonia en otros World Games, en los que mi experiencia era ir al hotel, a la pista y al hotel. Ahora, en China, tomaron toda la ciudad y cerraron un hotel solo para deportistas con una seguridad increíble a través de cámaras, reconocimiento facial y chips en las acreditaciones… Teníamos un comedor para todos y ahora sí que siento que esto es un equivalente a los Juegos Olímpicos a los que no podemos ir. Poder comer y ver lo que comen los otros deportistas, ver su nutrición, observar sus victorias y las celebraciones… Creo que es lo más cercano a unos Juegos. Además, pude hacer amigos por el camino porque, cuando te ven con cinco medallas, te paran y te preguntan.

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