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Sebastián ‘Chevi’ Guzmán (Ureña, Venezuela, 1995) regresa de los Juegos Mundiales de Asunción con tres medallas de oro, dos platas y un récord mundial. Sentado en el avión de vuelta a Vigo, el vigués analiza sus resultados con el hambre desmedida de un patinador que supera todo tipo de límite.
¿Ha tenido tiempo de asimilar todo lo que ha conseguido en estos Juegos Mundiales?
Es bastante satisfactorio. Uno lo va asimilando día a día para poder continuar al siguiente. Sí, lo tengo asimilado y estoy muy feliz.
Batió otra vez el récord mundial de los 100 metros. ¿Qué sintió al ver la marca en el marcador?
En la semifinal me lo quitaron y en la final volví a recuperarlo. No vi el tiempo hasta tres minutos después. Estaba celebrando el título sin saber del récord.
¿Esperaba firmar una actuación de este nivel antes de viajar a Asunción o los resultados han superado sus expectativas?
No, siempre confío en mis capacidades. Si sé que puedo hacer un récord del mundo, me lo espero en cualquier momento.
De sus oros, ¿cuál diría que fue la más difícil de conseguir y por qué?
El de los 100 metros. No sé qué pasó ese día, no me encontraba bien y mis piernas no me estaban respondiendo como esperaba. Me quedé un poco conmocionado al comenzar la porque pensaba que iba a ser más fluido. No daba por hecho que fuera a ganar, pero sí esperaba estar en la pelea por la medalla. Cuando vi que mis piernas no respondían, empecé a preocuparme. Normalmente, suelo clasificar primero, pero esa vez fui segundo. En la siguiente fase, también me fue bastante mal. Y así hasta llegar a la semifinal, donde batieron mi récord del mundo. Eso me tenía preocupado. Sin el récord, lo que me quedaba era defender la medalla de oro. Mi energía y mi concentración cambiaron. Dejé de pensar en una carrera por el récord mundial y pasé a centrarme en ganar.
En una prueba tan explosiva como los 100 metros, ¿cuál fue la clave?
El secreto fue centrarme por completo en la salida, estar atento y salir primero. En una carrera cara a cara, cuando tienes a una persona al lado, la salida puede marcar muchísimo la diferencia. Si sales bien y te colocas por delante, al otro patinador puede empezar a descolocársele la cabeza.Yo me concentré en eso.
Además de los oros, consiguió dos platas. ¿Se queda con haber sumado cinco medallas o con la espinita de no haber convertido esas platas en oros?
Sí, me queda esa espinita. En la primera plata, en los 200 metros, tenía el récord del mundo y me resbalé en la segunda curva. Aun así, me siento muy afortunado de haber conseguido una medalla de plata pese a los rivales que tuve. Creo que podría haber conseguido una cuarta medalla de oro. En la segunda plata, un deportista de Estados Unidos me golpeó y un colombiano me adelantó por el interior. El colombiano tuvo la carrera más fácil porque el estadounidense, que después fue descalificado, me perjudicó. Me queda la duda de si habría podido conseguir el oro.
Cinco medallas en total, algo que demuestra un enorme nivel físico y mental. ¿Cuál ha sido el secreto para mantener esa regularidad durante toda la competición?
Paciencia y vivir día tras día. Sin desesperarse, sin creer que soy mejor que nadie ni que nadie es mejor que yo.
Es vigués y compite con el Celta Patín. ¿Qué significa para usted llevar el nombre de Vigo y el de su club a lo más alto del patinaje internacional?
Me siento muy feliz,orgulloso y es un honor representar a Vigo, a Galicia y, sobre todo, a mi club. No diría que soy el pilar fundamental, pero sí soy un ejemplo que marca la dirección hacia la que va el club. Tenemos otro chico que ya es medallista de Europa y deportistas con medallas nacionales. Eso me llena de satisfacción.
¿Qué considera fundamental para haber alcanzado estos éxitos y de quiénes se acordó al conseguirlos?
Lo fundamental es la resiliencia, porque este año lo he tenido fatal en cuanto a los espacios para entrenar. Lo hemos llevado muy mal y ha sido muy duro poder centrarme en los entrenamientos. Los convoys en los que vivieron los militares en el Día de las Fuerzas Armadas rompieron la pista de rodadura de As Travesas. Tuve que estar viajando casi a diario a A Coruña o a Portugal para poder entrenar, perdiendo las horas de los desplazamientos y el dinero de los peajes. No tenía por qué estar soportando esos desplazamientos, pero creo que todo ha dado sus frutos.
Para el futuro, ¿cree que todavía puede superar su marca?
Sí. Los límites los ponemos nosotros y no hemos llegado a ellos. En esta ocasión, hubo muchos factores a favor, como el viento de espalda. Siempre que tengamos algún detalle extra que nos favorezca, podremos mejorar. Todavía puedo ir más rápido.
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