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La temporada de Chapela es un paisaje. Entra por los ojos. La belleza intrínseca a las traineras se ve acompañada por el empeño de una tripulación neófita en la élite por demostrarse, más que demostrar, que pueden convivir en ese otro mundo del remo vasco. Sin perder la sonrisa de trasfondo en la mueca de esfuerzo de cada remada. Aunque la clasificación condene a la última plaza. Hay que disfrutar, se repiten los remeros de la Arealonga. Y lo hacen. Ayer, con una regata excepcional en Pasaia, en la lengua de agua entre San Juan y San Pedro, una maravilla de campo bipolar con las condiciones de ría y de mar combinadas y con los barcos saliendo de uno a uno peleando contra el crono. En ese territorio mixto, la trainera chapeleira obtuvo una meritoria octava plaza, metiendo un barco de por medio con Ares -con lo que abandona la última plaza- y tres con San Juan. Que, ante su gente, tiembla porque ya está a ‘sólo’ nueve puntos a falta de cinco regatas. El fin de semana empieza bien. Hoy (12:21), tiene continuidad con el mar abierto de Getaria y los de Juan Zunzunegui deberán intentar no perder en un día lo conseguido el anterior. Aunque no será fácil. Entre otras cosas, porque no irán en su habitual primera tanda -donde estarán Ares, Santurtzi y San Juan-, sino que estarán en la segunda con dos miuras como Donostiarra y Hondarribia y con una Lekittarra muy en forma. Otra prueba de fuerza mental.
Quien no disfrute de la belleza de Pasaia no tiene ojos. Un escenario idílico para una regata mitad en ría -la salida y la llegada-, mitad en mar abierto y únicamente una virada, un arte en el que Chapela estaba sufriendo últimamente. Como tantas veces, la Arealonga hizo una remada en positivo, controlando en el largo hacia fuera y apostándolo todo al de tierra. De ese primer tramo, sorprendió que se sintiese más cómoda, según señalaban los cronos, cuando las olas hicieron bailar los barcos. Justo antes de virar, recuperó el tiempo -virtual, porque los de naranja salieron de primeros, con el horizonte como única referencia- que había perdido antes. Y en ese punto de mitad de prueba, marcó el mismo tiempo que Ares (10:40), sólo dos segundos menos que Santurtzi y ya cinco segundos mejor que una San Juan a la que ni remar en casa la sacó de su tendencia a desinflarse del último mes.
Quedaba lo mejor. Porque de la mano de Sergio Fernández al timón, Chapela navegó las olas y llegó lanzada de nuevo a la ría, ya con la corriente a favor, lo que permitió a todos los barcos mejorar sensiblemente la ida -más pegada a la costa- en la vuelta. La de los hombres de Juan Zunzunegui fue excepcional, con un tiempo parcial de 9:46 que después sólo mejoraría la inasequible Orio en su camino hacia una bandera más (9:41). Obviamente, la marea fue bajando y las condiciones no eran exactas, pero eso no resta mérito a los remeros de la Arealonga.
En meta, Chapela marcó el mejor tiempo de la primera tanda de cuatro contra el crono. Un 20:26.74 que resultó muy competitivo, con casi siete segundos de renta sobre Ares, que entró a su estela. Lo ideal para los de naranja era que ese intervalo de tiempo se metiesen otros barcos, en esa pelea cara a cara por evitar la última plaza. Parecía que, una vez más, no iba a pasar cuando Santurtzi se quedó a un segundo de los de las Rías Altas y San Juan, a más de tres. Pero quedaban dos tandas más y había opciones. Que se concretaron gracias a Ondarroa, que se descolgó a más de 15 segundos del resto de la segunda tanda para superar a Ares por un par de segundos. El adiós a la última plaza, al menos de momento, estaba conseguido. Incluso con un par de puntos ahora de margen sobre la Marc Iborra aresana (42 y 40). Y con San Juan mirando cada vez más nerviosa por el retrovisor. Son nueve puntos. Son muchos, pero ya no tantos.
En la parte alta, Orio dio otra lección de poderío sin respuesta posible. La única trainera que bajó de los 10 minutos tanto en la ida (9:58) como en la vuelta (9:41), dejando a una gran Zierbena a más de ocho segundos. Y ya son 25 puntos de margen en el liderato. No hay historia en la lucha por el título. Todo lo contrario que por abajo. Suceda lo que suceda, Chapela ya tiene para la suya propia una bella tarde en Pasai Donibane. Un paisaje dentro de otro.
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