CARRERA DE TRAIL
El río une a corredores y familias
TRAINERAS
Vino el viento a hurgar en la herida de Chapela y a enviarla al puesto de descenso. Si Donostia había endurecido la Liga, Getxo la enloqueció ayer. Tanto como para que el noveno puesto final de la Arealonga sea malo. Mucho. Sobre todo, porque Ares fue quinta -y te sacó un mundo en el cara a cara-. Y Lekittarra y Santurtzi acabaron tercera y cuarta, con lo que el duelo gallego por abajo sale de este fin de semana más que establecido. La belleza de las regatas -espléndidas las dos- no está reñida con la tristeza de ver últimos a los chapeleiros. Queda media liga. Pero ya va media liga.
Todavía con las olas de La Concha en la memoria y en la musculatura, la Bandera de Getxo ya empezaba rara, con Urdaibai en la primera tanda tras su descalificación del sábado. Sobre el papel, Chapela, Ares y Lekeitio aparecían como invitadas de piedra ante el poderío de una de las traineras más poderosas de la liga. En ese cara a cara, le pasó a la Arealonga, que ya en la primera virada perdía 4 segundos con Ares y aún más con el resto. A partir de ahí, la pelea psicológica de seguir en la brecha mientras tus rivales directos se alejaban cada vez más por la proa.
La segunda y la tercera ciabogas plantearon un interesante duelo a tres bandas entre Ares, Lekeitio y una Urdaibai que no lograba confirmar su superioridad. Siempre con Chapela lejos. Demasiado lejos. Al igual que Ares había negociado las olas con finura en el segundo largo para estar con los mejores, en el cuarto Bermeo sacó todo su potencial a relucir. Las previsiones hablaban de una subida de viento según avanzase la jornada y la posibilidad de una bandera en la primera tanda, con tal miura en ella, no era descartable. Volaron los de Jon Salsamendi para marcar un tiempo de 20:42.98 que ya sería inalcanzable.
Para Chapela, más allá de esa última plaza en la tanda, el gran peligro eran los 20 segundos que Ares, finalmente tercera, le sacó. Porque esa misma previsión que animaba a Urdaibai amenazaba con meter de por medio a muchos barcos. El peligro de caer a la plaza de descenso por primera vez en la temporada era real.
Vivieron la paradoja los de Juan Zunzunegui de no celebrar que varias de las traineras de las otras dos tandas iban quedando por detrás. El viento y la marea complicaban el campo hasta convertir en estratosféricos los tiempos de Urdaibai. Y en más que competitivos los de los otros barcos de la primera tanda.
Parecía salvar los muebles Chapela tras la segunda, cuando sólo Ondarroa se quedó a vivir en ese margen de 20 segundos. Ares enjugaba toda la ventaja pero todavía estaba a la par en la general. Pero la fiesta del viento se incrementó y la tanda de honor lo sufrió como ninguna. Así se explica que dos de sus moradoras, Hondarribia y Donostiarra, acabasen penúltima y última. Y así se explica que dos de los equipos más poderosos, Zierbena y Orio, fuesen las que decantasen el duelo gallego a favor de Ares quedando por detrás de ella y por delante de la Arealonga.
Tras un fin de semana más que sufrido, Chapela regresó ayer a casa sabiéndose última y asumiendo que, salvo que se repitan fines de semana tan espectaculares como el vivido, sólo tendrá al alcance a Ares para evitar el descenso directo y abrazar el play-off de permanencia. Ayer, todo se vio tormentoso. Cuestión del viento. Que también puede cambiar.
Tras no competir el sábado por las peligrosas condiciones en La Concha, la Liga Euskotren volvió ayer al agua en Getxo y lo hizo sin sorpresa alguna en cuanto a la ganadora: Arraun Lagunak. Siempre con la canguesa Bea Piñeiro, mantiene su pleno de victorias. Carlota González no remó con la Donostiarra.
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