El Cesantes reclama soluciones y atención
FÚTBOL
El Cesantes lleva 15 días sin agua caliente en el vestuario visitante y sigue esperando al Concello
El campo de fútbol de Cesantes lleva entre 15 días sin agua caliente en el vestuario visitante y desde el club aseguran que el Concello les había comunicado que la avería se repararía entre ayer y hoy, pero todavía no ha acudido nadie. "Este fin de semana los equipos que vinieron a jugar aquí, incluidos nosotros, se ducharon con agua fría", denuncia Javi Álvarez, directivo y coordinador de la entidad. El problema comenzó cuando el termo del vestuario visitante empezó a gotear. Tras acudir un fontanero, la indicación fue que había que cambiarlo. "El lunes o martes venían a arreglarlo. Estamos a lunes y aquí no apareció nadie", lamenta Álvarez.
La avería se suma a otros problemas que, según el club, llevan tiempo pendientes. La temporada pasada ya se quedaron sin agua caliente durante una fase de ascenso. Además, denuncian filtraciones en las gradas que llegan hasta el almacén de la cantina y afectan a zonas próximas al cuadro eléctrico. "Vivimos con el miedo de que un día caiga todo abajo", afirma. El coordinador considera que arreglarlo pasa por atender las necesidades de todos los clubes, independientemente de su tamaño o protagonismo: "La solución es empezar a ver también por los demás equipos que hay alrededor. No solo por los principales, sino por todos". El Cesantes cuenta con más de 100 inscritos y equipos desde biberones hasta sénior y veteranos, además de un conjunto cadete femenino que compite en Liga Gallega. También utilizan las instalaciones varias peñas.
El club ha crecido mucho en los últimos cuatro años y considera que los espacios actuales ya no son suficientes. "Con dos vestuarios no te arreglas", sostiene Álvarez. Aunque el terreno de juego podría ser objeto de mejoras, el responsable advierte de que eso no resolverá el resto de las carencias. "Por mucho que se arregle el campo, las instalaciones están mal", afirma.
La entidad reclama que se atiendan las necesidades de todos los clubes que utilizan las instalaciones. "Lo mínimo es que la gente pueda hacer deporte sin poner en riesgo su integridad física", defiende Álvarez, que lamenta que las quejas acaben recayendo sobre ellos. "Al final, incluso los propios jugadores piensan que es culpa nuestra", admite resginado.
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