Tomar dos castillos a la carrera
Trail
José Alberto Bastos y Nerea Castro fueron los más rapidos entre las fortificaciones de Sobroso y Soutomaior
Desde el castillo de Sobroso, en Mondariz, hasta el de Soutomaior hay 26 kilómetros. Que se pueden hacer sobre múltiples vehículos pero también a pie o, incluso, corriendo. Más cansado, tal vez, pero también mucho más productivo en salud y en disfrute de los sentidos. Por eso, la primera edición del Trail entre Castelos reunió ayer a cerca de 400 personas entre la cita competitiva -que completaron 267 valientes- y la andaina, que superó el centenar de participantes. Todo bajo el auspicio de la Deputación de Pontevedra, cuyo presidente, Luis López, fue el encargado de repartir los premios.
Dos atletas tienen ya en su currículum ser los primeros ganadores de esta novedosa cita. Se trata de un clásico como José Alberto Bastos, que hace una semana se metió entre pecho y espalda los 21.095 metros de la Media Maratón Vig-Bay para acabar décimo y ayer recorrió los 26.000 entre Mondariz y Soutomaior para subirse a lo más alto del podio. Sobre asfalto, tardó menos de hora y cuarto 1:12.32; a través del monte, necesitó algo menos de dos horas (1:49.46). Sólo otros tres corredores bajaron de esos 120 minutos: Daniel Neira (1:53.12), Ismael Táboas (1:55.16) -otro que corrió siete días antes entre Vigo y Baiona- y Daniel Paz (1:59.30).
También puede presumir de ser la primera galardonada en este trail la pontevedresa Nerea Castro, de apellido ilustre y asidua a carreras de muy largo aliento. Sin peligrar nunca su triunfo, sí es cierto que su diferencia con su inmediata perseguidora fue más exigua que en la categorías masculina, con poco más de un minuto de margen sobre Loreto Rodríguez, otra reconocida trailera del Groba Trail Team: 2:20.39 la una, 2:21.43 la otra. Y el podio lo completó otra atleta asidua a todas las pruebas de la provincia como la pontevedresa Yuliia Bokhinska (2:24.40).
Fue un carrusel atlético a lo largo de un recorrido que pasaba por lugares emblemáticos como el castro de Troña, el río Tea o la Serra do Galleiro. Los últimos tardaron más de cuatro horas y media. Mereció la pena.
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