Canción de hielo y fuego con final en el aire
Balonmano
El derbi de play-off se decidirá el sábado en A Sangriña después del empate que firmaron Porriño y Guardés en un duelo lleno de emoción y un gran ambiente
Dicen que en el juego de tronos, o ganas o mueres. A veces, solo a veces, ocurre que el desenlace no incluye ninguna de estas variantes. Ya era sabido que así sería ayer, en el primer envite de los cuartos de final del play-off liguero entre Porriño y Guardés, que bailaron al sol de la eterna canción de hielo y fuego del balonmano gallego. El equipo miñoto, cerebral y metódico, fue mejor durante tres cuartas partes del encuentro. El louriñés, con pasión abrasadora, tiró de garra a falta de juego y logró salir indemne para decidir quién se queda la corona el sábado en A Sangriña.
El duelo comenzó pausado. Con calma. Como si no se conocieran de sobra. Pero el balonmano tiene sus liturgias y hay que respetarlas. Compases de estudio, con las defensas empezando a marcar la pauta y tanto Ferrarin en la meta local como Mínguez en la visitante tocando bolas. La escuadra louriñesa buscó irse pronto en el marcador. Dos sensacionales goles de Figueira y Bono le daban ventaja (4-2, min. 6).
Pero el Guardés estaba calentando. Sobre todo en un ataque al que le faltaba carburación de Lalín. Porque al que le parezca que Cecilia Cacheda juega a cámara lenta es porque no entiende que su cerebro va más rápido que el Rally do Cocido. En su vieja casa o en la nueva. Da igual. Su hogar es cualquier 40x20. Y a partir de su brillante dirección, el equipo miñoto le dio la vuelta a la situación. Asistencias a los extremos, a la línea o definición propia. Las visitantes se pusieron así por delante. Y cuando la lalinense se sentó, Rosane Serrano demostró que hay futuro. Minutos más que interesantes de la central vasca de 18 años.
Un acelerón visitante en los diez últimos minutos le permitió adquirir renta de tres al descanso (11-14). Mínguez brillaba en la portería y África Sempere acumulaba minutaje por la lesión de última hora de Palomo y porque todavía es pronto para Cifuentes. Pero aún quedaba mucha tela por cortar.
El Porriño había mostrado varias páginas del libreto de Isma Martínez, genio de la adaptación desde que Buforn y Santomé le cambiaron el paso con su marcha en enero. Ataques de siete, doble pivote, trayectorias largas… El conjunto rojo mostró un arsenal táctico en el primer tiempo. Pero le faltaba el corazón, que latió con fuerza tras el descanso. Las locales se agarraron con todo al encuentro con la fría calma de Bono y la ardiente pasión de Adriana Mallo. En el otro lado, Seabra se inventaba a una Lorena Téllez pivote para dar respiro a Sempere.
La igualdad era máxima y por eso, las distancias se mantenían. Balzinc empezó tras el descanso en la portería visitante, pero Mínguez regresó. Estaba en racha. Una sensacional parada suya a Lucía Laguna en seis metros terminó con una lesión de rodilla que pinta fea.
La canción de hielo y fuego seguía intercambiando golpes. Alguno de ellos, de extraordinaria belleza, como el fly que Cacheda jugó con Hauptman. Pero todo seguía instalado en ventajas de unos tres goles para el Guardés en una calma tensa que, en cualquier momento, se podía romper. Pudo lograrlo el cuadro miñoto tras la roja directa que vio Prelchi por un golpe en la cara de la lalinense. Pero no. Cuando el partido entró en los diez minutos finales, el Porriño aceleró. Un parcial de 3-0 calentaba el choque (22-23, min. 53). La inercia era local y, entre el ataque con 7 y el acierto de Bruna Dias y Adriana Rial, llegó el empate.
El último minuto se jugó con pasión y para ganar. Por más que no importase mucho con la vuelta del sábado en el horizonte. Isma Martínez pidió su tiempo muerto, pero la jugada murió en una falta en ataque de Bruna. Ana Seabra respondió con el suyo a falta de 18 segundos. Una falta sobre Cacheda acabó en un golpe franco directo de Téllez contra la barrera. Empate. La canción de hielo y fuego volverá a cantarse el sábado. Entonces sí, será el momento de decir aquello de que en el juego de tronos, o ganas o mueres.
Porriño 25-25 Guardés
Orbe Zendal Porriño: Ferrarin (p.); Laguna, Adriana Mallo (2), Bono (5), Bruna Dias (4), Figueira (3)y Zhukova (1) -siete inicial-. Palomino (p.), Prelchi, Juliana, Augusto, Zsembery (6, 4 de penalti), Ali Campo, Adriana Rial (3), Manterola (1) y Aroa.
Mecalia Atlético Guardés: Sabina (p.); Mendoza (2), Elena Martínez, Téllez (3), Hauptman (5), África Sempere (4) y Portillo (2) -siete inicial-. Balzinc (p), Serrano (1), Carme Castro (1), Cifuentes, Ramos, Sancha (4, 3 de penalti) y Cacheda (3).
Marcador cada 5 minutos: 2-2, 3-2, 5-6, 7-8, 10-12, 11-14 (d.); 12-16, 14-18, 17-20, 19-23, 23-24, 25-25.
Árbitros: Alejandro Hoz y Axel Riloba. Roja directa a Prelchi, del Porriño (min. 46). Excluyeron a la local Zhukova y a las visitantes Hauptman y Elena Martínez.
Contenido patrocinado
También te puede interesar