Con buenos recuerdos

TRAINERAS

Chapela certificó su descenso con récord de puntos al ser penúltimo ayer en casa de Ares, que tendrá que acudir al play-off para intentar certificar la permanencia

Chapela afronta una de las viradas ayer en Ares, el último campo que han afrontado los chapeleiros en su debut en la Liga ACT.
Chapela afronta una de las viradas ayer en Ares, el último campo que han afrontado los chapeleiros en su debut en la Liga ACT. | Aitor Arrizabalaga/ACT

En la memoria deben quedar tardes como la de Bilbao, en la que se sintió parte de la élite por derecho; o la de Zierbena, en la que se codeó con otro mundo; o la magnífica de Santurtzi, subida a la ola buena; o al espléndida de Pasaia, cuando sintió que domaba un campo de regatas sublime. Chapela se despidió ayer de su breve pero provechosa primera aventura en la Liga ACT. El verano se le ha hecho largo a la Arealonga y en el mano a mano con Ares en que quedó la resolución de la plaza de descenso, salió claramente perdedor en los dos últimos fines de semana. Las citas de Boiro el sábado y, precisamente, de Ares ayer sólo ratificaron la tendencia. Poco que reprochar. Se regresa a la Liga Galega con récord de puntos para un último clasificado (43) y habiendo sido último únicamente en cuatro banderas de 19 disputadas -tres más la que Urdaibai fue descalificado-.

El pescado ya quedó vendido en Boiro, donde Chapela se dio cuenta que en este momento de la temporada no está al nivel de Ares. Aunque la Marc Iborra tampoco pudo festejar como quería su presencia en casa, ya que perdió el duelo con San Juan y tendrá que acudir al play-off de descenso: dos plazas en juego entre la mentada Ares, las gallegas Cabo y Tirán y las vascas Deusto y Zarautz.

Ayer, Ares quiso repetir su gran trabajo del sábado. Planteó, de nuevo, una salida rauda para después intentar mantener el ritmo con el aliento de sus aficionados desde el puerto. Ya en ese primer largo, a Chapela le costó seguir el ritmo de las demás, aunque en la primera virada las cuatro estaban en apenas 4 segundos. Pero en el regreso hacia tierra, a la Arealonga se le hizo cada vez más difícil navegar de forma fluida. Los brazos y los ánimos no están como hace apenas un par de semanas y los chapeleiros se quedaron descolgados ya sin posibilidad de reacción.

De más está decir que, pese a sentirse por debajo, Chapela no dejó de bogar. Eso sí, ya fuera de cualquier posibilidad de luchar por una tanda que, poco a poco, se fue convirtiendo en un mano a mano entre Ares y San Juan, las dos traineras que ponían en juego la penúltima plaza. Los locales tenían que remontar tres puntos y era impepinable quedar por delante de los de Pasaia, pero los jóvenes de rosa sacaron toda su calidad y, tras un ejemplo de aprovechamiento de las viradas, encararon el último largo en el puesto de cabeza. Ya no lo soltaron para certificar su presencia el próximo año en la Liga ACT. Una edición que Chapela seguirá desde lejos pero sabiendo que puede estar ahí. Incluso, que lo merecerá si hace las cosas bien, como viene haciendo. Galicia queda a expensas de lo que puedan hacer Ares, Cabo y Tirán en el play-off para seguir teniendo presencia en la élite del remo fijo.

Orio certifica el título

Una élite que, hoy por hoy, domina con puño de hierro Orio, que ayer en Ares sumó la décimo sexta bandera de la temporada y certificó, de forma matemática, el título de Liga. Aunque a los mejores aún les resten dos regatas más, los oriotarras ya son inalcanzables en puntos, como ayer volvieron a serlo en el mar. Fue lo más reseñable de las dos tandas restantes, en las que además Ondarroa volvió a hacer una de las suyas, dejándose caer hasta entrar con peor tiempo que Chapela. Que se despide sin sentirse última, pese a que lo sea. El proyecto apunta a retorno. Habrá que remarlo.

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