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Manu Ochoa, undécimo en la primera jornada
CAMPEONES DEL MUNDO
Borja Iglesias y la palabra historia ya van de la mano tras convertirse en el primer gallego en conquistar un Mundial. El primero entre los hombres, porque Teresa Abelleira, pontevedresa, ya había escrito su nombre en la historia en 2023 al proclamarse campeona del mundo con la selección femenina. Lo curioso es que ambos alcanzaron ese hito en momentos muy diferentes. El santiagués lo ha conseguido a los 33 años, después de una larga trayectoria en la élite, mientras que Abelleira levantó la Copa del Mundo con apenas 23 y, con solo 26 años en la actualidad, todavía tiene buena parte de su carrera por delante.
Eso sí, el peso deportivo de ambos en la conquista también fue diferente. Borja disputó únicamente dos minutos, los instantes finales del encuentro de octavos de final ante Portugal. Teresa, en cambio, fue una pieza indispensable en el equipo campeón: fue titular en los siete partidos del torneo, marcó un gol y se consolidó como el cerebro del centro del campo junto a Aitana Bonmatí y Jenni Hermoso.
Pero más allá del título, ambos campeones quedaron unidos por un episodio que marcó el fútbol español. Tras la conquista del Mundial femenino en Sídney, el beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso desencadenó una crisis sin precedentes. Borja Iglesias fue uno de los primeros internacionales en posicionarse y anunció que renunciaba a volver a la selección mientras la situación no cambiase. "Vestir la camiseta de la selección es de las cosas más grandes. Pero no puedo representar a mi país si no se producen cambios", escribió entonces en sus redes sociales.
Pero tres años después, el santiagués se ha reencontrado con su mejor versión, tanto humana como futbolística. No solo ha regresado a la selección, sino que ha acabado conquistando el Mundial. Del "triste y decepcionado" por lo sucedido y renunciar a vestir la camiseta de España, ha terminado tocando la gloria con la misma selección a la que volvió cuando entendió que las cosas habían cambiado. El abrazo con Jenni Hermoso tras la semifinal ante Francia simbolizó el cierre de un círculo que comenzó en 2023. Ahora, junto a Teresa Abelleira, Borja Iglesias ha escrito una página imborrable para el deporte gallego.
La historia del fútbol gallego arrastra desde hace décadas una curiosa duda. Mucho antes de Borja Iglesias y Teresa Abelleira, dos integrantes de la Uruguay campeona del primer Mundial, en 1930, habían sido señalados por diferentes publicaciones como futbolistas nacidos en Redondela. Se trataba de Pedro Cea, una de las grandes figuras de aquella selección y autor de un gol en la final ante Argentina, y del centrocampista Lorenzo Fernández. Ambos tenían profundas raíces familiares en Galicia, hasta el punto de que Cea viajó en 1924 a Redondela para conocer a su abuela paterna durante una gira de la selección uruguaya por España.
Esa vinculación alimentó durante años la teoría de que ambos habían nacido en Galicia antes de emigrar a Uruguay. Sin embargo, distintas investigaciones históricas completadas con la consulta del Registro Civil de Redondela dejan entrever que ni Cea ni Fernández nacieron en Galicia, sino en Uruguay. Aunque con las dificultades para constatar datos de esa época, siempre nos quedaremos con esa curiosa duda.
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