Begoña Fernández se retira

balonmano

La única viguesa medallista olímpica deja las pistas tras 18 años en la élite y vuelve a casa

redacción. vigo deportesad@atlantico.net
Publicado: 07 jul 2015 - 05:40 Actualizado: 08 jul 2015 - 03:09
La capitana de la selección en sus últimos éxitos deja las pistas.
La capitana de la selección en sus últimos éxitos deja las pistas.

Lleva meses meditando, intentado traducir sus sensaciones en decisiones. De forma concienzuda, como su vida deportiva le ha enseñado. Y ya tiene una determinación. Firme, como es ella. Begoña Fernández (Vigo, 1980), la única viguesa de la historia con una medalla olímpica, pone punto y final a su carrera balonmanística, ésa que ha regido su vida desde que con apenas 18 años salió de Vigo con destino al Osito L"Eliana. Ahora, con 35, sabe que ha llegado el momento de poner fin a una etapa de su vida e iniciar otra, de momento, en casa.

"Esta última temporada, con la lesión –rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha en octubre pasado–, ha sido muy dura para mí. Por eso, me tomé mi tiempo para aclarar mis ideas. Quería estar segura de que no me iba por estar quemada por estos meses, sino porque sentía que era el momento. Y ya lo estoy", explica. "Es el momento. Me da mucha pena pero, por otro lado, también estoy contenta por lo que he logrado en el balonmano", añade.

Begoña narra la resolución de las dudas que le asaltaron las últimas semanas. Y aclara que no la retira la lesión, sino su decisión. "Quiero dar las gracias a los clubes que me han llamado. Pero ya el año pasado se me pasó la idea de dejarlo por la cabeza, aunque seguí porque me pareció atractivo el proyecto del Vardar y aposté por una última oportunidad para ganar la Champions", comenta.

Ahora, afirma que inicia "ilusionada una nueva etapa. Siempre me ha tirado mi tierra y, por el momento, me quedo en Vigo, aunque todo dependerá de la salida laboral que encuentre. Quiero pasar primero un tiempo tranquila y después intentar trabajar en lo que he estudiado –auxiliar de clínica, técnica de laboratorio y quiromasaje–. La rama sanitaria siempre me ha tirado y en breve van a salir unas oposiciones a las que pienso presentarme". Esto no quiere decir que cierre las puertas a seguir ligada al balonmano de alguna manera: "Necesito tiempo. Ha sido una decisión dura. Es una etapa que se cierra de mi vida y, de cara al futuro, no le cierro las puertas a nada".

Al echar la vista atrás, Begoña sonríe. "Estoy muy satisfecha con mi carrera. Tengo que dar las gracias a todos los entrenadores que he tenido, desde el primero al último, porque gracias a ellos he llegado donde he llegado. Me siento muy afortunada porque prácticamente todo lo que me he propuesto lo he alcanzado", considera. Con todo, reconoce que "me queda la espinita del título la Champions, que no ha podido ser".

La viguesa cree injusto reducir toda su carrera a meros resultados porque "lo que me hace sentirme feliz no sólo son los éxitos deportivos que haya podido lograr, sino también las pequeñas cosas que me ha aportado el balonmano. La gente que he conocido, las experiencias que he compartido... Todo eso te va formando como persona. El deporte te da unos valores y te enseña a saber ganar, a saber perder o a levantarte cuando estás mal".

En sus 18 temporadas en la élite, Begoña ha jugado mil y un partido y ha sentido mil y una emociones. Cuando se le pide que se quede con un momento concreto, apunta que "toda carrera va por etapas y en mi vida deportiva he pasado por momentos que tenía más minutos y por otros que menos. Cada una de esas etapas tiene su importancia pero creo que el punto de inflexión llegó cuando con las Guerreras ganamos la plata en el Europeo de Macedonia (2008). Fue el premio al trabajo de años y el inicio de algo maravilloso. Además, en ese torneo se unió al premio colectivo el hecho de ser reconocida como la mejor pivote europea y, aunque no creo que lo fuese, sí significó algo importante como premio al esfuerzo de todos los años anteriores".

Siguiendo con esa selección, Begoña detiene su mirada en "por supuesto, la medalla de bronce en los Juegos de Londres. Lo vivido aquellos días en Inglaterra y, sobre todo, la llegada al aeropuesto aquí en Vigo con aquel recibimiento que no me esperaba. Todavía me emociono al recordarlo...".

Mientras piensa en lo hecho y planea lo por hacer, Begoña se siente tranquila consigo misma. Comenzó en el balonmano por contagio de sus primos –Jandro, especialmente– y su primer equipo fue el Ría de Vigo, con Anunciación Davila "Tita" como primera maestra. El Porriño la situó en División de Honor con sólo 17 años y un curso después, se fue al Osito L"Eliana, donde pasó cuatro temporadas, una de ellas cedida de nuevo en Porriño. Después, Itxaco en dos etapas, Elda Prestigio y la aventura fuera, mala con el Zajecar serbio y buena con el Vardar macedonio, con el que disputó su último encuentro, el de la lesión, el 25 de octubre de 2014.

Con la selección española disputó nada menos que 181 partidos, siendo la capitana de la generación que ha encumbrado a este deporte a nivel internacional. "Tenía un orgullo tremendo", decía Tita, su primera entrenadora, de ella hace unos años. El que ahora se siente por ella.n

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