Barwoman en el pivote del Cañiza

Balonmano

Ana Rodríguez, de 23 años, compagina su puesto laboral en el pub “La Librería” con el deporte como capitana del Helvetia Saeplast Cañiza, que marcha líder de Honor Plata

Ana Rodríguez compagina el bar “La Librería” con la capitanía del Helvetia Saeplast Cañiza, que marcha líder.
Ana Rodríguez compagina el bar “La Librería” con la capitanía del Helvetia Saeplast Cañiza, que marcha líder.

Ana Rodríguez es una de esas deportistas que, probablemente, pueda contar un buen número de anécdotas deportivas y personales de un equipo, pese a tener 23 años. Y es que con esta edad, ya es la capitana del Helvetia Saeplast Cañiza, líder de División de Honor Plata, y trabajadora de hostelería, concretamente del bar-pub “La Librería”. “Muchos viernes, después de entrenar, tomamos algo y las compañeras ya se quedan para el partido del sábado. Y el mismo sábado, si ganamos, vamos a tomar algo y, en caso de que alguien se líe, también se puede quedar. Casa tiene”, explica la jugadora y empresaria.

De hecho, la pivote de División de Honor Plata lleva toda su vida en el club, al ser una de las pioneras que llegó desde la cantera al primer equipo cuando este se creó porque, precisamente, las deportistas crecieron. “Siempre estuve, incluso cuando me rompí la rodilla dos veces. No jugaba pero estaba ahí”, relata. Hoy en día, tiene una rutina establecida en la que “voy a trabajar, salgo a entrenar y regreso al trabajo. Tengo a una empleada que me cubre cuando voy a las sesiones de preparación y a los partidos”, relata la jugadora. Y, así, en esta rutina algo estresante, pero a la que ya está acostumbrada, relata que “esta temporada pinta bien. Tenemos una plantilla joven y motivada y el entrendor (Isma Lago) está haciendo un gran trabajo”. De hecho, el conjunto ‘jamonero’ se quedó como líder en solitario el pasado sábado al batir al Getasur (28-22), que perdió un invicto que únicamente mantiene el Cañiza. “Llegamos centradas y con muchas ganas. Empezamos algo mal, pero después creo que nos centramos y fuimos superiores todo el partido”, expresa la pivote. Tras el duelo, fue uno de esos días en los que, al llegar a “La Librería” mucha gente le dijo aquello de “que bien que ganasteis”. Y es que la presión se nota al tener un bar. “Si perdemos, también llegan los lamentos”, admite. Y, desde su puesto de trabajo, ejerce de anfitriona con las jugadoras foráneas, pero también como divulgadora del balonmano: “Pongo los vídeos de los partidos en la televisión. Y alguna gente que no va al pabellón, el fin de semana siguiente se anima. Es una forma más de hacer afición. Hago marketing”, admite.

Muchas veces, después de entrenar el viernes, algunas compañeras se quedan en mi casa"
Soy autónoma y tengo contratada a una empleada para reemplazarme cuando entreno y juego”

No obstante, la pivote admite que el ambiente en el Municipal de A Cañiza, conocido como ‘O Polvorín’, es notable, bastante caliente. “Los rivales tienen respeto a venir a jugar aquí porque hay mucho ruido. Sin duda, de la categoría es el pabellón que tiene más y que más aprieta”, relata la jugadora. Una ayuda más para intentar sacar adelante cada encuentro porque la particular anfitriona admite que “me gusta el ambiente, que la gente conozca a las jugadoras de fuera y puedan tomar una cerveza o una Coca Cola con ellas. Que las vean integrarse es algo que gusta mucho en A Cañiza y también se hace grupo”.

Son las particularidades de un equipo de pueblo como el Cañiza que apunta a la promoción y, quién sabe, si al ascenso.

La pivote del equipo 'jamonero' es capitana y presta ayuda a sus compañeras.
La pivote del equipo 'jamonero' es capitana y presta ayuda a sus compañeras.

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