La banda del patio
Baloncesto
El Salesianos ganó por segundo año seguido la Copa Xunta de Galicia, logro que visibiliza un arduo trabajo de cantera, con 28 equipos y 400 licencias, con el colegio como epicentro
Vigo adolece de la falta de un equipo masculino sénior de élite. Pero eso no significa que la llama del baloncesto no esté viva. Desde luego, las chispas que la propician no dejan de brotar en la ciudad. El Novobasket y el Seis do Nadal son ejemplos de ello. También el Salesianos, estructura nacida, criada y fortalecida en el colegio, que acaba de lograr su segunda victoria consecutiva en la Copa Xunta de Galicia de minibasket -el cetro femenino se lo adjudicó el propio Seis do Nadal para lograr el pleno olívico-. Teniendo en cuenta que este torneo nació el año pasado, no ha conocido otro campeón masculino que no sean los de verde y negro. Un logro que visibiliza el trabajo con 400 licencias y 28 equipos.
Estos números convierten al Salesianos en la cuarta entidad con más fichas de Galicia. Nada mal para un club cuyo músculo fundamental es el centro escolar. “También tenemos peticiones de niños que no son del cole”, explica Natxo Cabaleiro, entrenador de este equipo alevín que fue campeón sin Moi Fares, uno de sus jugadores más destacados, que estaba con la selección gallega en el CESA disputado en Salou y Reus.
El germen de Alberto Abalde y Jhornan Zamora
Al no tener Vigo un equipo masculino sénior de referencia, cualquier talento que brote de sus semilleros debe buscarse la vida más allá del puente de Rande o de la Avenida de Madrid. El último caso es el de Martín Iglesias, actualmente en el Club Ourense Baloncesto, tras empezar a meter canastas en el Colegio San José de la Guía y moldearse en el Porriño BB antes de saltar a la cantera del Barcelona.
El Salesianos también ha exportado talento. Y, probablemente, el mayor de todos sea el de Alberto Abalde. El jugador del Real Madrid dio sus primeros pasos en el colegio vigués y también en el Compañía de María. Luego pasó a Maristas antes de llegar el salto al Joventut, con el que debutó en ACB. Más tarde Valencia Basket y Real Madrid, además de la selección española.
También internacional, en este caso con Venezuela, es Jhornan Zamora. Aún en activo en su país de origen, Zamora, de 37 años, cuenta a sus espaldas con una dilatada carrera, con pasos por Unicaja, Valladolid y tres etapas en Ourense.
Y aunque estos buenos resultados refuerzan el trabajo y atraen nuevos talentos, en la entidad tienen muy claras sus metas. “Somos un club modesto y nuestro objetivo es que los niños se diviertan y aprendan los valores del deporte”, explica Cabaleiro, que estaría “encantadísimo” de que alguno de sus pequeños hiciera carrera. “Pero nuestro objetivo es que esos chavales sigan jugando con sus amigos al baloncesto cuando tengan 30 o 40 años”, concreta.
Todo esto, con el colegio como epicentro. Más exactamente, con el patio. De allí brota todo. “Somos de los pocos, por no decir el único, que abren por la tarde para que los niños vengan a echar unas canastas. También de otros centros y eso nos da mucha vidilla”, expresa. Un germen que define y enorgullece al Salesianos y como tal proclama uno de sus entrenadores. “Somos un club de patio de colegio”, concluye Natxo. Y por muchos años.
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