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Un estallido de juventud
BETIS 3-3 CELTA
Los jugadores del Celta y del Betis reivindicaron ayer el balón como su medio de vida. Dos plantillas diseñadas para jugar a partir del esférico sufrieron cuando no lo tuvieron y disfrutaron cuando sí. Por parte celeste, el equipo enmendó en la segunda parte –con Brais en su sitio– las malas sensaciones de la primera –con Brais demasiado preocupado de cerrar la banda–. Con 2-0 en contra, todo parecía perdido. Con el 2-3, después de tres goles en apenas 20 minutos y con Hjulsager completando otro buen partido esta vez como sorprendente carrilero, todo parecía hecho. Un punto que permite mantener cierto halo de optimismo a la espera del Real Madrid.
Tiene lógica que el Betis se fuese al descanso por delante en el marcador. Porque durante los primeros 45 minutos se jugó a lo que quería el conjunto sevillano mientras el Celta trataba de decidir si quería más o menos el balón. Los dos equipos tenían sobre el terreno de juego futbolistas que se sienten más cómodos desde la posesión, pero sólo los locales consiguieron disfrutar de ella con continuidad, ya que los célticos renunciaron demasiado pronto a su idea de presionar alto. Lo hicieron en el arranque, pero enseguida cayeron en el mecer futbolístico de los locales esperando en campo propio. Y, pese a la falta de confianza de los pupilos de Quique Setién, ése es el diseño de partido del que gustan.
Las primeras ocasiones fueron locales, con Canales ensayando una chilena y probando desde el borde del área. Ya rondaba más el balón el área celeste, aunque Emre Mor, de nuevo titular, disfrutó de una buena ocasión en una acción que limpió por banda derecha un taconazo de Aspas. Sin embargo, el demasiado flojo disparo del danés se encontró con la correcta parada de Pau López.
Pero la oportunidad que marcó hacia donde iba la primera mitad fue la propiciada por la presión alta, pero del Betis. Loren encontró a Lo Celso y el disparo del argentino permitió lucirse a Sergio. En el rechace, Canales no encontró la portería. La tendencia en el juego era bética, aunque el Celta, sin tener la posesión y apostando en exceso por el balón largo, logró acercarse al campo local en ocasiones esporádicas. Concretamente, en dos consecutivas a la media hora: primero con un disparo flojo de Brais tras un buen pase al hueco de Beltrán y después en un gol bien anulado a Okay en el siguiente saque de esquina por fuera de juego.
Fue el preludio del primer golpe. Simple, sencillo. Saque de portería de Pau que Juncá mide mal, lo que permite el control y la carrera hacia dentro de Francis. Loren y Lo Celso ejecutan a la perfección el cruce y el argentino supera a Sergio en su salida.
El gol asentó a un Betis que tenía el balón y, con él, el partido. Brais tenía que afanarse en un papel nuevo, cerrando la banda hasta prácticamente convertirse en un lateral en defensa de cinco, con Hugo Mallo cerrándose hacia dentro. Sin el mosense, no había conexión con, Boufal, Aspas y Mor, que eran islas inermes. Jugadores expertos con el balón en los pies que no tenían balón. Incluso Canales pudo aumentar la renta local antes del descanso con un balón al palo.
En el descanso, Antonio Mohamed varió la apuesta, que no el dibujo. Sacó a Hjulsager para hacer ese papel de carrilero, extraño para el danés hasta el momento. Y, sobre todo, liberó a Brais para que comenzase a aparecer en el centro del campo, colaborando en la presión alta y dando sentido al juego combinativo. Porque el balón dejó de ser bético y pasó a ser céltico.
El partido era otro y la tendencia caía ahora hacia la portería defendida por Pau. De hecho, nada más empezar, Mor tuvo una buena ocasión que estropeó el portero bético. El Celta crecía, pero una presión mal media de Okay y Beltrán en el centro del campo liberó terreno para la carrera de Guardado, quien se benefició de la falta de contundencia de los defensas célticos para colar el balón hacia Júnior, quien batió a Sergio.
Momento crítico y Maxi
Parecía que el marcador iba a acabar con la nueva apuesta del Celta. Pero el equipo vigués encontró remedio al bajón anímico con la reaparición de Maxi Gómez. Salió el uruguayo justo a la hora de juego. Y apenas dos minutos depués, en el primer balón que tocaba, cabeceó magistralmente un centro de Hjulsager desde la derecha.
El gol reanimó al Celta e hizo dudar al Betis. El partido se enredó en lo ambiental con el desencuentro entre preparadores físicos en la banda. Pero el conjunto sevillano no sabía cómo reaccionar al nuevo diseño celeste. Y apareció otro buen centro, esta vez desde la izquierda de Juncá, para que Brais resolviese con maestría.
El empate ya estaba. Faltaba la guinda porque la inercia era a favor del Celta. Se bajó algún punto la tensión pero Hjulsager seguía brillando por la banda derecha. Un centro del danés, esta vez con la zurda, fue rematado por Maxi en el segundo palo para el 2-3 en el minuto 83. Cuando los tres puntos estaban en la mano, el Betis empató con un golazo en una falta directa de Canales. Y, en medio de la sangría goleadora, Aspas estuvo a punto de dar los tres puntos al equipo vigués en otra falta en la que el balón se estrelló en el larguero.
Betis:
Pau López; Bartra, Mandi, Sidnei (Tello, m.85); Francis (Joaquín, m.80), William Carvalho, Guardado, Lo Celso, Junior; Canales y Loren (Sanabria, m.80).
Celta:
Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Roncaglia, Cabral, Juncá; Beltrán, Okay, Brais Méndez (Araujo, m.90); Emre Mor (Maxi Gómez, m.61); Boufal (Hjulsager, m.46) e Iago Aspas.
Goles:
1-0, m.33: Loren; 2-0, m.57: Junior; 2-1, m.63: Maxi Gómez; 2-2, m.69: Brais Méndez; 2-3, m.84: Maxi Gómez; 3-3, m.87: Canales.
Árbitro:
Xavier Estrada Fernández (comité catalán). Expulsó al entrenador del Celta, Antonio Mohamed (m.70), por protestar, y también a los preparadores físicos de ambos equipos, en el 64. Además, amonestó a los visitantes Juncá (m.62) y Okay (m.82), y a los locales Joaquín (m.64, en el banquillo), Canales (m.68), Junior (m.72) y Mandi (m.78).
Incidencias:
Estadio Benito Villamarín, con unos 42.000 espectadores.
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