Auténtica líder de Galicia

Vig-Bay

La participación de la Vig-Bay la sitúa en la primera plaza en una distancia y en cita autonómica

Una de las participantes en la Vig-Bay cruza la línea de llegada con el brazo en alto.
Una de las participantes en la Vig-Bay cruza la línea de llegada con el brazo en alto. | Jorge Santomé

Un evento líder porque es más que una carrera. La Vig-Bay batió su propio récord el pasado domingo, pero también se situó de forma meridiana como la carrera popular y el evento atlético con más participación en Galicia al alcanzar los 7.288 corredores en las dos distancias y ver cómo 5.535 deportistas cruzaron la línea de llegada en la media maratón de Vigo a Baiona.

En la particular rivalidad en Galicia, la San Silvestre de A Coruña había desbancado al evento olívico el pasado 31 de diciembre al completarla 5.371 atletas sobre una distancia de 7,5 kilómetros. Otras pruebas con solera tampoco alcanzan las cifras del evento vigués porque la San Martiño ourensana llega a los 6.519 corredores, pero casi divididos al 50% entre la prueba de 10 kilómetros de adultos y las carreras de escolares. Otro evento en A Coruña, su media maratón, estuvo en las 4.154 personas, con 2.543 en la distancia de los 21 kilómetros y el resto en la cita completamentaria de 5.000 metros. Un evento clásico en el calendario autonómico, como es la Carreira Pedestre de Santiago, reunió en su última edición a 3.226 corredores.

De regreso a la prueba entre Vigo y Baiona, los datos del presente año son un triplete de plusmarcas porque se logró superar tras más de una década los participantes de 2015 en la media maratón (4.785) y el nuevo registro es notablemente superior (5.532). A ellos se añaden los 1.723 atletas que cubrieron la Minibay entre Nigrán y Baiona, que firmó un aumento muy notable tras los 1.190 ‘finishers’ en 2025, y los 33 participantes en vehículos adaptados. Un detalle a tener en cuenta porque cada uno de los presentes suma.

"Hay que pensar si queremos crecer; creo que sí"

Pilar Ruiz es la pieza principal de la organización junto al creador del evento, Eduardo Vieira. Y, desde el interior de la prueba, explica que “ahora tenemos que reunirnos todas las partes, como hacemos siempre, y ver en lo que podemos mejorar”. En este aspecto, expresa que “tenemos que plantearnos si queremos crecer como hasta ahora. Yo creo que sí porque nos lo piden, pero habrá que cambiar cosas porque, por ejemplo, la llegada se queda estrecha, necesitamos que los atletas, al cruzar la meta, caminen un poco más”. No es el único aspecto, ya que la localidad de Baiona vive un domingo con muchos problemas de espacio. “Sabemos que la Vig-Bay ya es como una Arribada (fiesta). Esto conlleva unos servicios porque sé que los hoteles estaban todos llenos y nosotros, en la organización, no encontramos un sitio para comer. Además, no son solo los atletas, también son sus familiares y sus acompañantes”, indica Pilar Ruiz. Son detalles, matices, para implementar dentro de una edición “en la que todo nos fue muy bien. En su día, apostamos por la Minibay y nos estamos dando cuenta de que está siendo cantera de la grande. Y facilita el deporte en familia porque unos van a la grande y otros a la carrera más pequeña”. La evolución son matices.

Son guarismos espectaculares para la prueba que en los últimos años experimenta un auténtico relanzamiento, ya que, entre 2015 y 2023, pasó un cierto desgaste. Entre el covid y esta bajada, tocó el suelo la media maratón en ese año 23 con 2.853 atletas, a los que añadir una Minibay que, en su segunda ocasión, estuvo en el medio millar de atletas. Antes, en 2019, con la vigésima edición del evento, se estrenó la maratón completa, que tuvo buena acogida (1.082) y se repitió tras la pandemia en 2022. Ahí la respuesta ya resultó menor (335).

Conocer la claves de la particular inversión de tendencia de la Vig-Bay es complicado, pero los números pueden resultar una clave, que pasa por dos de ellos. El primero es el renovado impacto del evento entre el público joven. Los menores de 33 años aumentaron mucho la presencia en la cita, hasta el punto de ser uno de los grupos de edad más numeroso. Y, en relación con esta realidad, es notable el interés que despierta el evento entre los deportistas que todavía no conocen la prueba, porque en la edición del domingo la mitad de los presentes en la salida eran debutantes. La atracción de la Vig-Bay es notable.

El segundo aspecto destacado es la incorporación de la mujer al atletismo popular. En la cita del domingo, entre la distancia original (1.375) y la MiniBay (979), completaron el evento 2.354 féminas. En la primera edición, había 32 y en el récord de 2015 estaban en 644. En la edición valle de 2023, la presencia femenina se quedó en un total de de 779, con 513 y 266. A partir de ahí, el crecimiento resultó exponencial, al superar el millar el año siguiente (714+414) y en 2025 ya vivir una explosión con 1.719 (1.065+654).

La organización deberá estudiar ahora las fórmulas para continuar en esta línea porque, pese a que dispone de un gran rodaje, ciertas ubicaciones se quedan algo pequeñas y es algo que se analizará en los próximos días. En su momento, en el trazado original se daba una vuelta en Samil antes de tomar camino a Baiona y tuvo que eliminarse en 2013 porque, al superarse los 4.000 deportistas, había riesgo de juntarse la cabeza y la cola del grupo. Por lo tanto, la evolución es necesaria, pero sin perder la esencia. Ahí radica la gran complejidad de una prueba como la Vig-Bay.

Otro aspecto notable en este sentido es el aumento de popularidad del evento fuera de Vigo. Es algo habitual en la Vig-Bay, pero se incrementó con un pelotón portugués que ya superó los 800 integrantes e, incluso, la presencia de grupos organizados de fuera de Galicia. Esta circunstancia de unir atletismo y turismo es cada día más frecuente, y la Vig-Bay, que transcurre por un marco excepcional, tiene muchas opciones en esta línea. De hecho, la creación de actividades paralelas, antes y después de la cita, será otro punto a estudiar.

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