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El Celta B perdió ayer la posibilidad de asaltar el liderato al encajar una abultada derrota en Tenerife, en un partido marcado por la eficacia de los locales frente a la escasa producción de peligro de los celestes, que además perdieron por expulsión a Hugo Burcio en el minuto 72, con 2-0 en el marcador.
Antes de que el reloj respirase su primer minuto, el Heliodoro se encendió con el aroma del peligro. Enric Gallego, felino y atento, se adelantó a la zaga céltica en un centro raso y remató fuera del alcance de Coke Carrillo. El balón besó la red visitante antes de que nadie pudiera pestañear: 1-0 y un mazazo inicial que obligaba al Celta Fortuna a sobreponerse desde los primeros instantes.
A partir del minuto 30, el filial comenzó a crecer con el balón. Los vigueses empezaron a generar ocasiones cerca del área rival, combinando con criterio y poniendo en aprietos a la defensa local. Cada pase filtrado y cada cambio de orientación incomodaban y mostraban que el equipo de Fredi Álvarez todavía podía soñar con recortar distancias antes del descanso. Sin embargo, el Tenerife, implacable, volvió a imponer su instinto depredador. Tras una gran jugada colectiva que desarmó a la defensa visitante, Jesús de Miguel remató a placer para poner el 2-0 en el marcador.
La segunda parte comenzó con un sobresalto para los vigueses. A los seis minutos, tras un forcejeo entre Anxo y Alassan dentro del área, la colegiada señaló un dudoso penalti y mostró la amarilla al defensor local. Nacho Gil asumió la responsabilidad, pero su disparo encontró únicamente el palo. Poco a poco, las fuerzas se igualaron. El Tenerife seguía sólido, pero los gallegos empezaron a ganar metros, a combinar con criterio y a buscar huecos en la zaga rival. El partido entró en una fase de transición equilibrada, con ambos equipos intentando controlar los tiempos y buscar oportunidades, aunque sin generar ocasiones claras hasta el minuto 72, cuando Hugo Burcio vio la segunda amarilla y dejó al Celta B con diez jugadores.
Así, el Tenerife controló los últimos minutos con autoridad. En el minuto 92, Alberto Ulloa puso la guinda al partido con un gol que dejó sin opciones al portero celeste, cerrando el marcador con un 3-0 que parecía definitivo. Pero la última jugada del partido aún reservaba un golpe más: Baldé, en una acción final de precisión, redondeó la goleada con el 4-0.
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