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Estela Doiro. Jugadora guardesa del Costa del Sol Málaga
Estela Doiro (A Guarda, 31 años) ganó esta temporada la Copa de la Reina con el Málaga ante el Guardés y terminó segunda en División de Honor y en la European Cup, tras perder la final en el pabellón Martín Carpena ante 7.000 espectadores, récord de asistencia en España.
¿Cómo valora el año?
La temporada ha sido muy completa. Estuvimos hasta el final compitiendo por títulos y es algo muy bonito poder estar luchando hasta el final por ellos. En verano ficharon a jugadoras contrastadas que aportaron un paso más y, sobre todo, creo que el club mantuvo el bloque del año anterior. Eso ayudó a los resultados porque el equipo estaba hecho. Había que mejorar ciertas cosas y así se hizo.
Jugaron la final de la European Cup con 7.000 personas en el pabellón, ¿qué sintió?
Fue algo increíble, no tengo palabras. El trabajo que hizo el club para meter a tantas personas en el Martín Carpena resultó impresionante. Fue precioso. Tuvo la parte no tan bonita, de quedarnos con el mal sabor de boca de ganar el partido, empatar la final y perderla por el valor de goles en la pista contraria. Eso sí, después, estuvo mucha gente hablándonos, apoyándonos y sacas como positivo que muchos niños y niñas que fueron a ver el partido, nos dijeron que se querían apuntar al balonmano porque les había encantado.
¿Cuánto se piensa en la derrota?
El partido pasa, te queda ese mal sabor de boca de no ganar, pero sí que valoras el ver ese pabellón lleno y que los niños y niñas de los colegios vayan conociendo el balonmano. Con la experiencia, aprendes a ver el camino y valoras todo. Las victorias y las derrotas como esta, de la que también se aprende. El cómputo es positivo.
La veo muy cómoda en Málaga.
Estoy contenta, feliz. Desde el primer momento apostaron por mí, me apoyaron y estoy a gusto. La calidad de vida que se lleva en el sur es buena. No voy a mentir. Aunque sí que echo de menos mi tierra, mi gente, mi familia y amigos, pero son años de aprendizaje y crecimiento personal. Es algo por lo que aposté cuando me marché allí y estoy feliz.
¿Se pone fecha para cambiar?
No me pongo fecha para nada. La vida da muchas vueltas y nunca sabes dónde vas a estar en un futuro. Ahora estoy haciendo lo que me gusta, lo que me pide el cuerpo en cada momento. La próxima temporada continúo allí y después ya se verá. Me siento integrada en el club y me hacen partícipe de muchas cosas. Te sientes partes del proyecto y es algo bonito y también especial para una jugadora. Sin ser de casa, me hacen sentir como estar en ella.
Lo que sí notará es que tienen más presión.
Cuando empiezas a ganar títulos y hacer las cosas bien marcas un listón, que es al que se supone que tienes que llegar la temporada siguiente. Si no llegas, parece un poco fracaso, pero cada temporada es un mundo. Todos los equipos se refuerzan, todos aspiran a conseguir sus objetivos y nosotras lo intentamos hacer lo mejor posible. La próxima temporada también tenemos una buena plantilla, el equipo se reforzó bien y se puede hacer bien. Pero los otros también fichan.
Se presentó a las oposiciones, ¿cómo fue?
Aún estoy con la cabeza un poco cansada de estar encerrada estudiando. Pero las tomé como toma de contacto para hacerme a ellas y no para sacarlas ya. Es parte del camino andando. Primero estudié la carera de INEF y después Educación Primaria. Me gusta mucho el ámbito de la docencia y los niños. Creo que cuando termine en el balonmano, mi camino irá por esa rama. Lo mejor que se puede hacer es formarse bien porque tienes que ponerte a trabajar cuando termine el deporte. Me encantaría poder trabajar en un colegio en A Guarda o donde sea.
Nunca optó por irse a una liga europea, ¿cuál es el motivo?
En algún momento sí que me planteé dar el paso y tuve alguna opción de salir, pero al final quise quedarme. Nunca se sabe en el futuro si me va a apetecer. Sin embargo, nunca se dio porque siempre busqué estar en el lugar donde me podía sentir bien y feliz. Quizás, siempre quise otras cosas que no fueran irme fuera a jugar y sí estar más cerca de casa, de la familia. Nunca me dio por ahí, pero no sé en el futuro. Tuve opciones, pero no quise hacerlo y no me arrepiento.
¿Cómo recuerda su salida del Guardés?
En su momento le di muchas vueltas. Lo pensé un montón… Solo saben los que estamos dentro de casa lo difícil que es tomar una decisión así. Hablé con mis padres, lloré mucho y, al final, aposté por irme al Málaga y, de momento, estoy muy contenta. Quise seguir creciendo y creo que lo he conseguido.
Tuvo varias discusiones con José Manuel Silva (dueño de Mecalia, patrocinador del Guardés). ¿Volverá al Guardés si está él?
Hasta ahora, no me planteé esta situación. La vida da muchas vueltas y creo que, por su parte, se equivocó en las formas. Yo nunca tuve una mala palabra ni un mal gesto. Al contrario, siempre apoyé al club y a él. A día de hoy, sigo apoyando al Guardés porque es el equipo de mi casa, de mi pueblo y al que le tengo un cariño tremendo. Creo que no fueron las formas correctas por su parte. La vida da muchas vueltas y lo mejor es quitar esos malos rollos. Cada uno tiene su camino, él está allí en el Guardés con sus cosas y yo estoy en otro sitio. No puedo saber si en algún momento los caminos se volverán a cruzar.
¿Sigue la actualidad del Guardés?
Sí, sí. Mi hermana está en el club y hablo mucho con ella. Siempre me cuenta algunas cosas, sobre todo, de las categorías inferiores porque entrena ahí. Me gusta mucho y me alegra que trabajen en la base. Lo están haciendo bien y es un punto importante que el Guardés debe sopesar impulsar más la cantera. Es mi opinión desde fuera, que no estoy ahí y ni pincho ni corto. Pero creo que es necesario apostar por la base en todos los clubs y también en A Guarda porque entiendo que es muy complicado mantener un equipo en División de Honor si no tienes a gente de casa y también a jugadoras gallegas.
¿Le quedó pena ver el Mundial por la televisión?
Te queda pena y no. Es algo que no depende de ti. Haces todo lo que está en tus manos y lo haces lo mejor posible para estar. Pero no es una decisión mía. Estoy dispuesta a ir, pero es el seleccionador el que decide. Si considera que hay otra jugadora mejor, lo tengo que aceptar. Te da un poco de rabia no meterte ahí después de tantos años en concentraciones, pero estoy muy contenta con mi trayectoria y creo que me queda recorrido por delante. Y yo soy la primera que es exigente conmigo. Y me enfado cuando un partido o un entrenamiento no me sale bien porque deseo dar lo mejor y quedarme satisfecha conmigo misma.
Hace poco descubrió que padecía problemas de audición, ¿cómo fue?
Notas que vas perdiendo y que tienes problemas para escuchar a la gente o la televisión. Simplemente fui a hacer una revisión con el otorrino y me comentó que era una enfermedad degenerativa. Uso audífonos para escuchar mejor y sin más. También me puedo operar, pero tiene que ser al dejar el balonmano. Uso estos audífonos, pero nada más. Es como una persona que no ve bien y usa gafas.
¿Cómo es eso de esperar las vacaciones para irse a casa?
Estando todo el año fuera, lo que me apetece es estar en casa, con la familia, con los amigos y hago algún viaje por Galicia. Eso sí, este año llevo dos semanas aquí y tuve casi todos los días con lluvia. Ya no estoy acostumbrada a esto. Aunque bueno, también escapo del calor que hace en Málaga, que el primer año que tuve que ir allí en verano, lo pasé mal. Y, además, A Guarda es maravilloso. Pequeñito, pero muy bonito. Se lo digo a todo el mundo.
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