Ángela González: “En este regreso no pensaba estar tan bien, corriendo tanto”

“Me gustan los gatos de siempre y es porque creo que yo soy un poco gato también”, dice la subcampeona gallega de cross y veterinaria

Ángela González | Jorge Santomé

Ángela González (Camos -Nigrán-, 15 enero 1997) regresó a la competición atlética este invierno y lo hizo con la segunda posición en el Gallego de cross. Estuvo varios años alejada del deporte debido a las lesiones y a pasar tiempo en Australia. De regreso a casa, ejerce su profesión de veterinaria y lo compagina con el atletismo. 

¿Cómo se encuentra en su regreso al atletismo?

Llevaba sin competir unos tres años y me pasé uno en Australia. Allí no corrí nada, pero siempre estuve ligada al atletismo porque mantenía contacto con mis amigas de este deporte. Al regresar, me establecí aquí y sí que me apateció volver porque seguía ligada a mi entrenadora (Oliva Román). Voy poco a poco, pero me encuentro bien. Para el tiempo que llevaba sin hacer deporte, las sensaciones son muy buenas. Llevo siete meses y muy bien.

¿Se marca algún objetivo? 

Ahora mismo, no. Solo pienso en el corto plazo. Antes pensaba más en un Campeonato de España y así, pero ahora voy más al día a día, fijándome en los entrenamientos y sin ponerme muchas metas.

¿Por qué decidió irse a Australia?

Es un poco raro, pero sí. Dejé el trabajo y nos fuimos mi pareja y yo un año allá para aprender más inglés, vivir la experiencia y viajar. La verdad es que fue muy bien. Lo impulsó él, le apetecía hacerlo y dimos el paso.

Ahora trabaja de veterinaria y lo compagina con el deporte, ¿cómo es su día a día?

Hago turnos que son rotativos. Unas veces estoy de mañana y otras de tarde, de forma que para correr es al revés. Si trabajo de tarde, corro por la mañana. Desde pequeña, siempre me gustaron los animales, lo tenía claro cuando estaba en el bachillerato y por eso me fui a Madrid a estudiar esa carrera. Siempre me gustó.

Usted, en su etapa de base, tenía una gran proyección atlética, ¿cómo evolucionó?

De joven podía llegar a aspirar a dedicarme al atletismo, pero cuando estuve en Madrid, se me hizo complicado. El deporte de alto rendimiento es muy exigente. Yo estaba en el CAR y no me vino bien. Hay a gente que le sirve y es positivo, pero para mí no lo fue. Me estresé mucho y las lesiones me pasaron mucha factura. Acabé dejando de lado el atletismo. Hubo un tiempo en el que sí pensé que podría dedicarme al deporte, pero llegaron todas esas dolencias y lo terminé apartando para centrarme en la carrera. Son cosas de la vida. La exigencia en el alto nivel es tan grande que se lleva el cuerpo al límite y, en ocasiones, hay que parar.

¿Cómo lo asimiló?

Resultó complicado. Cuando llegué a Madrid, me ayudaron mucho las compañeras, pero los últimos años lo llevé mal. Mi entrenador, Arturo Martín, me ayudó mucho porque es una persona cercana. Tanto él como mi entrenadora actual fueron mis segundos padres. Aunque en esa etapa no pude entrenar tanto, sí que me apoyó mucho.

Ahora, regresa al atletismo, pero ya tuvo más intentos.

Sí, sí, la verdad es que sí. Cuando estoy bien, me exijo mucho y, si no me noto bien, me desmotivo mucho. Por eso, cuando comencé a trabajar, no me veía competitiva y, aparté un poco el atletismo y, después, llegó el año de Australia, en el que no corrí nada. En la actulidad, fue ir poco a poco, pero terminé entrenando más de lo que debería. Mi idea no era regresar a este nivel, pero estoy contenta. 

¿Qué supone volver con Oliva, su entrenadora de joven?

El grupo de entrenamiento siempre fue mixto, con muchas edades diferentes de niños y mayores. Y el apoyo fundamental es la entrenadora, que más que una preparadora, te ayuda mucho a nivel personal. Siempre fue así y me sirve de mucho el ir allí, hablar un poco de todo, reírnos juntos. Es más que la parte del 100% atletismo. Es un aspecto fundamental para mí.

¿Le exije objetivos?

No, no, ya sabe cómo soy y es cierto que tenemos ciertos objetivos, pero en esta etapa sí que me lleva más tranquila, con la filosofía de entrenar y si salen las cosas bien. Pero si no llegan los resultados, no me agobio. Hace unos años, era más estricta que ahora. En la actualidad transige más con los niños y conmigo vamos en el día a día.

¿Cómo es un día a día en una clínica veterinaria?

Es un poco agobiante porque hay trabajo e, incluso, el estrés te puede pasar alguna mala pasada. Y siempre está el tener que soportar un poco a la gente, que puede protestar o estar agobiada por su mascota… Es cierto que siempre hago algo más de mi horario porque si entra una urgencia a última hora, tienes que atenderla. Pero también es verdad que me centro en hacer mi tiempo y también intento desconectar al terminar el día. Cuando empecé, me agobiaba más si las cosas no salían bien por algún motivo. Me voy a entrenar para desconectar y, de nuevo, para casa.

¿Se involucra con los pacientes? 

Mucho, mucho. Los hay que les cojo mucho cariño y, cuando son casos difíciles, las situaciones son complicadas. Aprender a llevar esas consultas complicadas es lo más difícil para un veterinario.

Y lo contrario es cuando le aparecen unos cachorros. 

Sí, sí, eso es lo más divertido. Es lo mejor, cuando me aparecen gatitos pequeños… Es lo más divertido. Los perros también me gustan mucho, pero soy amante, es especial, de los gatos. De hecho, hice un máster en medicina felina y es cierto que la mayoría de gatos en la clínica los intento ver yo. Me gustan más, desde siempre. 

¿Qué le gusta de ellos? 

No lo sé bien, pero siempre digo que tengo un carácter un poco gato. Son cariñosos cuando quieren… Me gusta su forma de ser, debido a que parecen ariscos, pero realmente no lo son. Siempre me llamaron más la atención, aunque los perros también me gustan. Lo tuve claro desde pequeña. En casa siempre tuve perro y gato. Me crié con ellos y se aprenden cosas al tenerlos cerca.

¿Qué relación hay entre el atletismo y la veterinaria?

Pues aprendes a tener paciencia y a gestionar las situaciones que conllevan estrés y nervios. Por ejemplo, la tensión que hay en una urgencia y la que puede haber en una competición importante

¿Corrió alguna vez con Linda, la perra de la familia?

No, no, se pone muy nerviosa. Lo que tenemos hecho es ir a pasear en las épocas que estaba lesionada y tenía que caminar. Pero corriendo nunca porque es una perra muy nerviosa. Se cruza y así. Sí es cierto que en el confinamiento del covid sí que íbamos juntas. Tenemos una finca y yo corría por allí y ella venía conmigo. Hacíamos series las dos.

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