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BALONMANO
La vida da muchas vueltas y Ana Seabra lo sabe bien. La entrenadora portuguesa cerró esta temporada un ciclo de tres años muy exitoso con el Guardés, en el que ha logrado un subcampeonato continental, otro copero y un primer puesto en la liga regular, además de coronarlo todo con el título de la Copa Europea, el primer entorchado continental del balonmano gallego. Ya era sabido que la técnica de Águeda no iba a continuar en A Guarda la próxima temporada. Trascendió, incluso, que había firmado un contrato con el Aula Valladolid. Pero el descenso del conjunto pucelano a la División de Honor Oro le permitió activar la cláusula de liberación que contemplaba el vínculo en tan funesto caso. De esta forma, quedó libre para buscarse un nuevo futuro, que ahora se le abre en Rumanía. La preparadora lusa se ha comprometido con el CSM Iasi y desembarca así en una de las mejores ligas del mundo.
Ya se sabe que no hay mal que por bien no venga y la Copa Europea del Guardés, unida al mentado descenso de la escuadra vallisoletana ha permitido a Seabra optar a banquillos de una entidad superior. La ya extécnica de la escuadra miñota se ha decantado por el Iasi debido al enorme potencial que tiene la Liga del país del este de Europa.
Ana arriba a un equipo recién ascendido a la élite, que arrancará la próxima temporada con el claro objetivo de salvar la categoría. Será un reto grande por el elevado nivel de la competición, que cuenta con ocho equipos realmente poderosos -dos de ellos alcanzaron los cuartos de final de la Liga de Campeonas y uno, la final a cuatro-. El reto de la adiestradora portuguesa y sus jugadoras será, pues, buscar la permanencia en esa especie de vagón de cola que forman los seis restantes.
Eso sí, conviene tener muy en cuenta que una plantilla confeccionada para salvarse en Rumanía, pelearía en España, con una alta probabilidad, por estar en los puestos más altos de la tabla clasificatoria. Seabra va a tener a su disposición varias jugadoras internacionales, además de deportistas de un nivel muy alto, derivado de la gran calidad de una competición con músculo económico suficiente como para atraer talento de todas partes del mundo.
No en balde, en el país rumano compiten varias de las mejores de Europa. Por ejemplo, la ex del Guardés, Paula Arcos, que acaba de ganar la Liga con el Gloria Bistrita. Otro caso es el de Paulina Buforn y Aitana Santomé, dos de las mejores jugadoras de División de Honor. Ambas dejaron el Porriño en enero para irse a un Targu Jiu que se salvó por los pelos de descender a segunda.
En Iasi, Ana Seabra se reencontrará con Joao Mesquita. El luso fue el preparador físico del Guardés subcampeón de la Copa Europea de 2023. Ahora volverá a trabajar junto a Seabra. En esta ocasión será en una de las mejores ligas del planeta.
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