Alice Finot: “La Vig-Bay me permitió destacar”

Atletismo

La internacional gala se convenció en la cita de su enorme potencial atlético

Alice Finot, expresiva ganadora en Baiona en 2019, cuando ya creyó en todo su potencial.
Alice Finot, expresiva ganadora en Baiona en 2019, cuando ya creyó en todo su potencial. | J.V. Landín

Pocas, muy pocas personas pueden presumir de haber levantado los brazos como ganador de la media maratón Vig-Bay -la distancia clásica de una cita ya clásica con sus 25 ediciones que mañana se cumplen- en más de una ocasión. En concreto, tres: el portugués Nuno Costa en categoría masculina (tres ocasiones: 2017, 2018 y 2019) y la francesa afincada en Ponteareas Alice Finot y la canguesa María Jesús Gestido, cada una dos veces: 2019 y 2023 la gala y 2013 y 2015 la morracense.

Porque aquella media maratón Gran Bahía que nació en el año 2000 y que mañana cumple su vigésima edición es, ante todo, una cita popular. Pero también ha tenido trascendencia para los atletas de primer nivel de la zona, por los que apostó de inicio con la presencia de Alejandro Gómez -ganador de la segunda edición y culpable de que su amigo Diego García diera lustre con su triunfo a la primera- y de forma decidida desde 2008, tras un periodo de dominio de atletas africanos. La organización rechazó, desde entonces, pagar previamente a atletas para elevar el nivel, pero eso no le ha impedido dejar huella en grandes figuras.

Por resultados, sin duda, la principal es Alice Finot, cuya grandeza no puede quedar oculta por la cotidianeidad de su vecindad por estas tierras. Y la francesa, doble medallista europea y excepcional cuarta en los Juegos de París en los 3.000 obstáculos, habla con cariño de la Vig-Bay. Con mucho. Porque la considera importante en su autoconvencimiento de que podía estar en la élite mundial y porque es una prueba muy familiar, por dónde se celebra y por con quién se corre.

Yendo por partes, la internacional francesa dice de la media entre Vigo y Baiona que es “una carrera que me permitió destacar. Porque sin prepararla de forma especial, la primera vez que la gané en 2019, la corrí en 1:15 y poco y me quedé a unos segundos de la mínima para el Campeonato del Mundo de la distancia”. Todo un aldabonazo que remarcaba que esas piernas, esos pulmones, ese corazón y esa determinación estaban para grandes citas. “Nos dimos cuenta cuando en la Vig-Bay, siendo una carrera muy difícil, por la costa y con su desnivel, me quedaba muy cerca de tener opción de clasificarme para el Mundial”, reitera. Por eso, tiene clavado en su memoria ese día. “Fue una doble alegría ese día de 2019. Tanto por ganar como por hacer una marca muy decente en un recorrido con bastante desnivel”, señala.

Finot no puede afrontar la Vig-Bay dentro de su preparación todos los años. Pero en 2023 le volvió a buscar acomodo, ya con otras miras: “La corrí antes de irme de concentración y fui a modo de entrenamiento, pero volví a estar muy cerca de la marca de la primera vez. Salí para ganar pero, sobre todo, para disfrutar porque es un recorrido que me encanta: cerca del mar, con mucha gente que conozco… Siempre tomo la salida con mi pareja, aunque no me acompaña mucho tiempo… Pero está cerca de donde entreno, con mis amigos… Cada vez que pude correrla fue un gusto”. Mutuo, con seguridad.

Ya se respira Vig-Bay por todo el recorrido desde Samil

Todo el recorrido entre Vigo y Baiona ya respira Vig-Bay. Los preparativos salen a la luz de muy distintas maneras, especialmente en el entorno de la playa de Samil, escenario de la multitudinaria salida, este año, previsiblemente, más multitudinaria que nunca. Hoy, la actividad ya será incesante en el Museo Verbum, que ejercerá de nuevo como centro neurálgico de la recogida de dorsales. El lugar de peregrinación previo para que los atletas vayan entrando en ambiente y recojan sus camisetas, que no dejan de ser parte principal del ‘outfit’ de la cita.

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