Ale del Burgo: “Una vez que viví lo de jugar en otro país, lo que más me tiró fue volver a España”

Voleibol

Tras un año en Hungría, la colocadora viguesa regresa a la Superliga para enrolarse en las filas del Heidelberg grancanario, candidato a ganar todos los títulos

La canterana del Xuvenil de Teis ejecuta una de sus quirúrgicas colocaciones durante un partido de la liga húngara.
La canterana del Xuvenil de Teis ejecuta una de sus quirúrgicas colocaciones durante un partido de la liga húngara. | Atlántico

Después de años compitiendo en lo más alto en España y ganando todo lo ganable entre el Feel Volley Alcobendas y el Olímpico de Las Palmas, Alejandra Álvarez del Burgo (Vigo, 1995) cumplió uno de sus sueños en el voleibol y se fue a jugar al extranjero. Concretamente a Hungría, donde la temporada pasada militó en el Fatum Nyiregyhaza. Allí conoció el lado más profesional del deporte. También el más exigente. A cambio, vivió una experiencia muy deseada y sumó un subcampeonato de copa magiar a su palmarés. Pero, una vez amortizadas esas andanzas lejos de casa, a la colocadora viguesa le pedía el cuerpo regresar. Por eso, fichó por el Heidelberg, otro equipo de la capital grancanaria -que ya considera una segunda casa- y candidato a ganarlo todo.

¿Por qué toma la decisión de volver a España?

Siempre quise vivir esa experiencia de competir en otro país para conocer lo que había fuera, cómo era jugar en otra liga y también sentir lo que es ser la extranjera del equipo, que es algo que nunca había experimentado. Una vez que cumplí ese deseo, pasé por el momento de decidir si quería seguir buscando cosas fuera o regresar a España, que fue lo que más me tiró. Al final, la estabilidad es mayor aquí.

Me consta que tuvo más opciones. Sin embargo, decide volver de nuevo a Las Palmas.

Sí que es verdad que tuve ofertas de varios clubes de la Superliga. Pero es que el proyecto del Heidelberg es muy ilusionante y está muy bien. Además, ya considero a Las Palmas un poco como mi casa. Así que no tuve muchas dudas, la verdad.

Tan bien está que es un equipo que opta a ganar todos los títulos.

Exacto. Es un equipo serio y estable, que son valores importantes para mí. También ambicioso. En los últimos tres años ha estado jugando finales. Además, hay compañeras que conozco, que siempre me dieron muy buenas referencias. Ya hace tiempo que le tenía ganas al Heidelberg. Siempre estaba en mi cabeza y por fin ha llegado el momento de irme para allí.

“Ya hace tiempo que le tenía ganas al Heidelbeg y por fin ha llegado el momento de irme para allí”

El caso es que vuelve a Las Palmas, pero no al Olímpico. ¿Hay mucha rivalidad?

Es verdad que el Heidelberg es un equipo más o menos nuevo porque lleva cuatro años en la Superliga. Antes no eran rivales directos. Ahora ya sí. Pero yo no entiendo de esas cosas. Para mí, todas somos compañeras. Nos conocemos, tenemos amigas en todos los equipos, así que no lo veo tan así.

Aparte de que no es como si fuera el Xuvenil de Teis.

Sí, tal cual. A todos los equipos por los que he pasado les tengo cariño, pero el Alcobendas es el que me ha desarrollado y el Xuvenil de Teis en el que comencé. Así que no tengo ese mismo arraigo en el Olímpico.

¿Le vaciló alguien del club o antiguas compañeras?

Justo se da el caso de que mi gran amiga Suli (Matienzo), que estaba en el Olímpico, se fue al Heidelberg. Con la que más relación mantengo es con ella y le ha hecho mucha ilusión que fuera para ahí. ¡Volvemos a compartir equipo!

Volviendo a Hungría, ¿cómo valora la experiencia?

Muy positiva. Me ha hecho crecer mucho ponerme en el papel de la foránea en una liga distinta. Cuando estás en España, van llegando jugadoras y las vas conociendo poco a poco, pero allí eran todas nuevas y me sorprendía en el análisis de los equipos. Encima, en otro idioma. Fue un año de muchos cambios y de gran aprendizaje junto a mis compañeras, que me acogieron muy bien y me lo hicieron más fácil.

“En Hungría pasé mucho tiempo sola y ahora me siento más madura y más centrada en el trabajo”

¿Cómo de distinta es la Ale del Burgo que vuelve ahora a Las Palmas con respecto a la que se fue hace un año?

Sobre todo, con un poco más de experiencia por haber conocido otras rivales, otros equipos y otras maneras de jugar. También en cuanto a condiciones de trabajo, de detalles en los contratos y de ver lo que se mueve en el extranjero, que es muy diferente a lo que vivimos en España. Y como jugadora, el verme sola, que no lo había experimentado antes. En ese sentido me siento más madura y más centrada en el trabajo. Disfrutar está bien, pero lo que me traigo para aquí es más la parte de enfocarse en dar rendimiento.

¿Cuál es la parte negativa de pasar tanto tiempo en soledad?

Supongo que es algo que depende de cada una. Pero, bajo mi experiencia, el problema está en que en el tiempo que no estás entrenando, te comes mucho la cabeza. Los dos primeros meses estuve muy muy sola porque son esos momentos en los que acabas de llegar y empiezas a conocer a las compañeras, pero todavía no entablas una relación. Son ratos en los que pasas mucho tiempo dándole vueltas y más vueltas al voleibol. A lo que es el juego en sí. Lo pones en un lugar demasiado importante y es complicado relativizar las cosas. Al principio, me costó un poco despejarme y pensar en otras cuestiones. Por eso, cuando haces lazos y compartes tiempo con esas personas allegadas, ya no estás tan obsesionada con volei, volei, volei y todo mejora.

Ahora que vuelve, ¿ha notado mejoría en ese aspecto de la profesionalidad en la liga española?

Yo he estado siguiendo la competición y veo que ha aumentado el nivel de juego. Y en cuanto a condiciones, se están introduciendo mejoras. Tanto los clubes que ascienden, como los que llevan muchos años. Eso lo vuelve todo más atractivo para las jugadoras y, por tanto, sube el nivel.

“Los proyectos son muy serios y estables en Canarias porque las instituciones ayudan mucho”

Imagino que el objetivo es ser campeonas de todo.

Aún no me he reunido con el cuerpo técnico, pero estar en las finales será uno de los objetivos del equipo casi al 100%. Sobre todo, porque es lo que viene haciendo en los últimos años. Además, el proyecto que hay para el año que viene es muy atractivo. Así que sí, ese es el objetivo.

¿Qué tiene Las Palmas tan especial para elegirla por delante de otras opciones?

Lo primero, que hay equipos muy competitivos y los proyectos son muy serios y estables porque las instituciones ayudan mucho. Luego, sentimentalmente es mucho más estable. Y después, aunque para mí, los viajes no son un hándicap, ahora mismo es casi mejor estar en Canarias porque creo que el año que viene vamos a ser seis equipos en la Superliga.

¿Volverá a pensar en castellano en la pista o le quedará el inglés?

(Se ríe). Realmente, nunca me acostumbré a eso. Entendía todo, pero procesarlo me costaba un poquito más y a veces tenía como unos segundos de espera. Pero, hablando en serio, Hungría también me ayudó mucho en ese tema de aprender un idioma.

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