Alberto Abalde: “El pádel requiere tranquilidad, hay que leer el bote de la bola”

Jugador de pádel en silla y presidente del club SinRed

Alberto Abalde: “El pádel requiere tranquilidad, hay que leer el bote de la bola” | Atlántico

Alberto Abalde (Vigo, 49 años) sufrió una amputación de joven y lleva en el deporte desde hace mucho tiempo. Formó parte del Amfiv, probó la bicicleta y, en la actualidad, está centrado en el pádel en silla. Está entre los diez mejores de España y preside el club SinRed.

¿Cómo se metió en el mundo del pádel en silla?

Todo comenzó con un parón estival jugando en el Amfiv. Llegando al verano, probamos con David del Barrio a entrenar porque en esa época se sacó el título de pádel adaptado. A partir de esa, ya no solté el hueso. Fue en 2017 y ya estamos en 2025.

Después llegó la creación del SinRed, el club.

Al principio, lo creó Miguel Ángel Muñoz, que tuvo la idea de llevarnos a entrenar y estuvo dos o tres años hasta que Vicky Alonso fichó por el Murcia. Él, como era su pareja, se fue para allá y quedamos en la ciudad dos personas. Después, sumamos otros dos porque se unieron Bernabé Costas y David Santiago. Entre ellos, Joaquín y yo, llevamos el club adelante. Estoy yo como presidente, pero formamos un equipo.

¿Qué actividad tienen?

Nos movemos a torneos a nivel estatal, también hacemos un evento autonómico y, además, realizamos algunas acciones aquí a nivel local de Vigo para dar visibilidad a esta modalidad.

¿Tiene alguna similitud el baloncesto en silla con el pádel?

Son dos disciplinas totalmente diferentes. Uno es de contacto y el otro no. Los dos son deportes, pero difieron mucho. El pádel en silla requiere más tranquilidad, no es cuestión de correr tanto, sino que hay que saber apreciar dónde las bolas botan. Manda más el saber posicionarte. Después, si hablamos del tiro a canasta, ya es totalmente distinto. Requiere mucha técnica y mucho trabajo y también lo requiere el golpear la bola.

¿Tuvo que trabajar mucho tiempo el golpeo?

Sí, sí, al principio, en lo que más te pierdes es en el bote de la bola. Estás habituado al tenis y no esperas que vaya para atrás, te puedas dar la vuelta y recuperarla. Requiere mucho trabajo para situarte bien y leerla. Pero se va haciendo. La particularidad del pádel en silla es que, si vienes de otra modalidad en silla como el baloncesto, tienes ese punto ganado porque el desplazamiento está adquirido. Si no lo tienes y debes ganar esa modalidad, además de la lectura del pádel, ya es un hándicap superior para iniciarte. Como ya la tenía, no tuve tanto problema.

¿Cómo es la transición de esa deporte tan explosivo como el baloncesto a uno de más pensamiento?

La edad también lo requería. Llegamos a un punto que no podemos estar físicamente como con veinte años. Ese poco más de tranquilidad ayuda mucho. A nivel de entrenamiento, hacemos muchas sesiones tácticas. No hacemos todas las horas que nos gustaría, por presupuesto y disponibilidad de los jugadores, pero los entrenamientos que realizamos son buenos. Además, fomentamos mucho los partidos entre nosotros porque requiere muchas horas y, a nivel de jugador, te enriquece. Lo que pasa es que somos cuatro y nos conocemos mucho. Nos gustaría que hubiera más practicantes, pero es cierto que también lo compaginamos con el pádel inclusivo que compartimos con otro club en el que hacemos pareja de jugador en silla con jugador a pie y jugador en silla con jugador a pie. Los que van a pie nos dan mucho, porque nos enriquecen los entrenamientos. A día de hoy, por los resultados, estoy muy contento.

¿La gente se anima a jugador con vosotros?

Al principio, siempre es el ¿cómo será? Pero a los cinco minutos, los jugadores ya están convencidos porque ve que nos movemos, corremos y luchamos tanto o más que ellos. Al terminar, la típica frase es: ¿cuándo repetimos? Me ha encantado.

¿Cómo fue la transición del Amfiv al pádel en silla?

Yo estaba en el Amfiv B y desapareció el equipo. Volver al A ya no tenía mucho sentido. La verdad es que, después de 22 años, lo necesitaba. Es cierto que no me di cuenta de eso hasta que hice el cambio. El cuerpo respondió y me gustó. En baloncesto entrenábamos cinco días a la semana a un nivel muy alto e ibas allí de 21:00 a 23:00 después del trabajo. En pádel entrenas de forma más espaciada, con otra filosofía. El baloncesto en silla era un deporte a nivel superior, muy profesional y esto es más llevadero. El cuerpo lo agradece.

A nivel social, ¿qué significa la labor de SinRed?

Hasta que llegamos nosotros, en Vigo no se conocía el pádel en silla porque nadie lo practicaba. A partir de ahí, ya hemos jugado en muchas de las pistas de la ciudad y también fuera de ella. Viajamos a Ferrol y otros lugares. Fuimos dándole visibilidad a un deporte en el que, a nivel mundial, España es el número uno. En Galicia tenemos que intentar subirnos a este tren.

Volviendo al Amfiv, ¿cómo vivió la desaparición del primer equipo?

Triste, no puedo decir otra cosa. Yo estuve en cancha con Pablo Beiro, llegué a jugar con él. Lo era todo, su forma de ser era increíble, genial. La desaparición es perder una referencia de deporte adaptado a nivel Galicia, creo que el máximo exponente. SinRed comienza después y es como un hijo, es lo que podría decir. Hay un antes, con una persona que es Pablo Beiro, que nos enseñó a transitar un camino que otros como yo y otros compañeros estamos siguiendo, pero en otra modalidad. Sin olvidarnos de la senda que él nos marcó. Amfiv y SinRed hacen falta en Galicia porque hay mucha gente que demanda deporte adaptado y no puede dejar de existir.

¿Cómo es el pádel en silla?

Se distingue del de a pie en una cuestión. Al no tener desplazamiento lateral, disponemos de dos botes. Por todo lo demás, es igual. En el saque, a pie no puede pasar del codo, y nosotros tenemos como límite la altura del hombro. De todo lo demás, tiene las mismas normas.

¿Cómo se maneja la silla para poder jugar?

Con paciencia y con mucho trabajo. Con la mano que no llevamos la pala, cogemos el neumático por la parte de arriba y nos desplazamos y, con la otra, sujetamos en el aro exterior de la rueda. Las sillas de ruedas ya están pensadas para moverse. Yo juego con la de baloncesto porque es la que tengo y estoy muy acostumbrado, pero la de tenis y pádel es un poco más baja y no tendría la protección que tengo yo delante. Igual voy un poco alto para el pádel, pero es mi costumbre. La adaptación a moverme con la pala fue rápida. Puedes tener algún error al principio, pero con la práctica vas puliendo todo y mejorando.

¿Qué necesita en el club como el suyo para mejorar?

Nos gustaría hacer un llamamiento a los patrocinadores o colaboradores para que nos ayuden. Nos movemos a todos los niveles y necesitamos ayuda porque hacemos un torneo estatal en Vigo de carácter anual, también acudimos a los diferentes torneos y damos la opción de jugar a la gente que lo desee. A través de las redes sociales, tienen nuestro contacto y agradecemos cualquier aportación de la gente que quiera unirse a nuestra familia.

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