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El partido de ida de la final de la European Cup resultó un carrusel de emociones para el Conservas Orbe Zendal Porriño y así lo reflejaba Aitana Santomé al terminar el duelo. “Estoy con la piel de gallina, todavía estoy temblando de la emoción. Ver el pabellón así es una cosa bárbara, no lo había vivido en mi vida. No puedo decir nada más”, relató.
Tras un inicio de partido algo más flojo porque “no estaba del todo cómoda, no encontraba las distancias”, pasó a realizar un gran segundo acto con sus habituales penetraciones. “No sé jugar a otra cosa. Voy al 100%. Algunas veces sale bien y otras sale mal. Estoy muy feliz de que hoy nos hayan salido las cosas a todas, no solo a mí. Estamos haciendo una gran temporada, esto es lo que nos merecemos para culminarla”, explicó.
La moañesa expresa que “queda la eliminatoria abierta para Islandia” y admite que llegó gracias al parcial de 5-0 con la defensa abierta. "Es una defensa diferente, puede sorprender y a ellas les costó atacarla, fue el punto de inflexión del partido. Es muy cansada, pero dio resultado, que es lo que importa”.
Una de sus compañeras en esa variante que comienza con 5.1 defensivo y termina con 3.3 es la vasca Maddi Bengoetxea, que jugó poco en la primera parte por un golpe en la nariz. “No me duele mucho, pero no paraba de sangrar. Era el principal problema, pero creo que no está rota”, expresaba la jugadora. Para poder jugar, describe que “en el descanso decidimos probar a trotar a ver si la gasa aguantaba el sangrado. Como tenía que hacer el cambio cada dos por tres, ahí podía cambiarla. Funcionó, aunque fue un poco incómodo. Para aportar al equipo se hace lo que sea”.
La argentina Micaela Casasola llegó al partido sin entrenar en los últimos días tras hacerse un esguince en el partido de hace una semana contra el Morvedre. “En forma de chiste me comentaban que era el pie de Diego. ‘Diego jugó’, le decía su entrenador. Lo tengo dormido, está muy vendado. Jugué con un poco de dolor, pero quería estar”, afirmó la lateral. Se da la circunstancia que la internacional ofreció un gran rendimiento porque mantuvo al equipo con vida en los minutos más duros de la primera mitad y se marchó a los diez goles, seis de ellos de siete metros. “El partido es muy difícil. No es sencillo jugar con esa presión y poder aportar en los momentos que tocó me pone muy contenta. No entrené nada hasta hoy. Si salía y sentía que podía jugar, iba a seguir, y fue así. Tengo que ver la forma de evolucionar esta semana", concluye sobre las opciones de jugar el próximo sábado en Islandia. La jugadora debe apurar sus opciones para intentar terminar su periplo en el Porriño con un título.
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